Lectura fácil
El cuidado continuado de un familiar con discapacidad intelectual y del desarrollo puede limitar la vida social de padres y madres y favorecer situaciones de aislamiento. Frente a esta realidad, el apoyo entre familias que comparten experiencias y dificultades se convierte en una herramienta fundamental para combatir la soledad no deseada, encontrar comprensión y crear redes de acompañamiento.
El apoyo entre familias, una respuesta frente a la soledad no deseada
El día a día de muchas familias que tienen un hijo o una hija con discapacidad intelectual y del desarrollo está marcado por una dedicación constante. Las responsabilidades de cuidado, las gestiones y la atención a las necesidades de sus familiares pueden ocupar gran parte de su tiempo y reducir las oportunidades de mantener relaciones sociales o disfrutar de actividades fuera del entorno familiar.
Esta realidad de las personas con discapacidad intelectual puede generar aislamiento y hacer que padres y madres se enfrenten a una soledad que no siempre saben cómo expresar.
A estas dificultades se añaden, en ocasiones, los problemas económicos, la falta de comprensión en el ámbito laboral y la escasez de recursos y ayudas. Una suma de circunstancias que puede afectar al bienestar emocional de quienes acompañan y cuidan a sus familiares.
Compartir experiencias para sentirse acompañados
Nicasio Fernández y Cristina Braun conocen bien esta situación. Ambos participan en el nuevo vídeo de la campaña #AtenciónALasFamilias, impulsada por Plena inclusión España para dar visibilidad a las necesidades de las familias de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y reclamar mayores apoyos.
La iniciativa se difunde en redes sociales y coincide con la celebración del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, el 29 de octubre.
Nicasio es padre de una persona con discapacidad intelectual y reconoce que, en determinados momentos, ha sentido que necesitaba hablar con alguien que entendiera su situación.
Para él, contar con personas cercanas y disponer de un espacio para conversar resulta fundamental. «No te puedes evadir de eso, te tienes que apoyar en la gente que conoces, en amigos», explica.
En su caso, ese acompañamiento lo encuentra también en Cristina, voluntaria de la Fundación Gil Gayarre, entidad perteneciente a Plena inclusión Madrid. Cristina es madre de una persona con síndrome de Down que reside en esta misma fundación. A sus 88 años, dedica parte de su tiempo a llamar, escuchar y compartir conversaciones con otras familias que atraviesan circunstancias similares.
Una realidad que necesita atención para la discapacidad intelectual
La soledad no deseada también afecta a quienes cuidan. Un estudio de Plena inclusión Cantabria, realizado en 2022 con la participación de 109 familiares cuidadores, reflejó que el 50,4 % se sentía solo siempre o algunas veces. Además, el 38,5 % reconocía que no siempre tenía a alguien con quien hablar de sus preocupaciones.
Estas cifras muestran la importancia de ofrecer espacios de confianza donde las familias puedan expresar sus inquietudes, compartir experiencias y encontrar comprensión. La discapacidad intelectual no afecta únicamente a quien recibe los apoyos, sino que también tiene repercusiones en su entorno más cercano.
El valor de ayudarse entre iguales
Para responder a esta necesidad, Plena inclusión desarrolla desde 2019 el proyecto Soledad Cero, en el que participan 14 entidades de 11 comunidades autónomas. Su finalidad es prevenir el aislamiento y promover relaciones de apoyo entre familiares.
Las iniciativas incluyen encuentros, actividades compartidas y servicios de acompañamiento telefónico. Propuestas que permiten crear vínculos y demostrar que escuchar a otra persona puede marcar una diferencia importante.
Desde la Fundación Gil Gayarre destacan que esta colaboración beneficia a ambas partes. Las familias que reciben compañía encuentran comprensión y cercanía, mientras que quienes ofrecen su tiempo descubren también una forma de sentirse útiles y vinculados a los demás.
La experiencia de Cristina refleja precisamente ese compromiso: dedicar tiempo a escuchar y estar presente. Porque, frente a la soledad, contar con alguien que conoce las mismas dificultades puede convertirse en un apoyo esencial para seguir adelante.
Añadir nuevo comentario