Más datos, peor diagnóstico: el planeta se queda sin agua en ríos según el último informe de la OMM

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Estado del embalse de la Baells que embalsa las aguas del río Llobregat, en la provincia de Barcelona, Cataluña, durante la severa sequía que azotó la zona

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El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los recursos hídricos globales deja una paradoja incómoda: nunca habíamos tenido tanta información hidrológica como en 2025, y nunca habíamos visto un panorama tan preocupante con los ríos mundiales. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, lo resume con una frase que condensa el desafío de fondo: "Sin datos compartidos, no podemos ver el panorama completo ni actuar con eficacia".

Un año de ríos en mínimos históricos

2025 pasará a los registros como uno de los ejercicios más secos para los caudales fluviales desde 1991. Según el documento, alrededor del 36% de la superficie de las cuencas del mundo registró caudales por debajo de lo normal, otro 36% se mantuvo en rangos habituales y solo un 21% mostró valores superiores a la media; el 7% restante no pudo modelizarse por falta de resolución suficiente.

Esta distribución no es un bache puntual. La proporción de cuencas con caudal «normal» lleva siete años seguidos por debajo de su media histórica (46%, calculada sobre 1991-2020), oscilando entre el 34% y el 38%. En otras palabras: dos de cada tres cuencas sufren hoy exceso o déficit de agua, reflejo de un ciclo hidrológico cada vez más irregular.

El informe se apoya en la red de observación más amplia manejada hasta la fecha: 52 países aportan datos de más de 3.100 estaciones de medición de caudales, frente a solo siete países y 14 estaciones en la primera edición. Aun así, África y Asia siguen representando apenas el 7% de las estaciones incluidas, una brecha que la OMM señala como una de sus prioridades pendientes y que dificulta anticipar sequías e inundaciones en regiones ya muy expuestas.

La "cuenta de ahorros" de agua del planeta, en caída libre

Más allá de los ríos, el informe pone el foco en el almacenamiento hídrico terrestre (TWS), la variable que suma el agua contenida en suelos, nieve, hielo, acuíferos y embalses, medida por los satélites gravimétricos GRACE. Esta «cuenta de ahorros» muestra una caída que no se ha revertido desde 2014-2016: cada vez hay más superficie del planeta por debajo de sus valores normales, lo que indica que el planeta almacena menos agua dulce que antes.

Las cuencas de ríos con déficits recurrentes a lo largo de los cinco años de historia del informe se concentran en el Amazonas y La Plata; en los tramos altos del Fraser, el Colorado, el Missouri, el Mississippi y el Nelson; en el Congo, el Nilo y el Zambeze; y en amplias zonas de Asia Central y Oriente Medio. En 2025, el Nilo, el Congo y el Zambeze registraron caudales muy por debajo de lo normal, mientras el Senegal, el Níger, el lago Chad, el Orange y el Limpopo presentaron flujos por encima de la media, una imagen que ilustra la disparidad de condiciones dentro del propio continente africano.

Europa y la Península Ibérica, en el mapa de la sequía

El capítulo más revelador para Europa describe la sequía de 2025. El informe señala que unas condiciones cálidas y secas durante el otoño mantuvieron la sequía en la Península Ibérica, con Portugal registrando su verano más seco desde 1931 y precipitaciones muy por debajo de lo normal en el oeste y noroeste de España, donde los totales estivales cayeron más de un 75% en algunas zonas del noroeste. El dato convive con un matiz estacional: el verano (junio-agosto) fue en realidad más lluvioso de lo habitual en la Península, antes de que el otoño revirtiera esa tendencia con fuerza.

Serbia y Eslovenia vivieron sus junios más secos desde que hay registro, mientras Moldavia, Hungría y Eslovaquia sufrieron una sequía estival que afectó a la agricultura y al transporte fluvial por el Danubio. El capítulo de nieve añade otra pieza al mapa: las cuencas y ríos del este de Europa (Danubio, Dniéper, Don y Volga) registraron valores muy por debajo de lo normal tanto en la masa de nieve estacional máxima como en el equivalente de agua en nieve de marzo.

El capítulo de embalses aporta, sin embargo, una excepción dentro de ese panorama de escasez: mientras las aportaciones a los embalses fueron generalmente inferiores a lo normal en buena parte del continente, la cuenca del Tajo figura junto al norte de Europa como una de las regiones con entradas más cercanas o superiores a la media. El almacenamiento hídrico terrestre, donde se incluyen los ríos sigue esa misma lógica: se mantuvo dentro de rangos normales en la Península Ibérica, en contraste con el déficit muy por debajo de lo habitual registrado en el este de Europa, Oriente Medio y Asia Central.

Aguas subterráneas: el giro hacia el déficit

En aguas subterráneas, España no aparece entre las regiones con anomalías destacadas en 2025, pero sí es protagonista de un dato de infraestructura científica que afecta a la comunidad hidrológica: la red REMEDHUS, en Salamanca, cerró tras veinte años de funcionamiento, mientras que la red francesa SMOSMANIA no pudo entregar sus datos a tiempo por falta de personal. El informe compensa parcialmente esa pérdida señalando que otras redes emergentes, entre ellas XMS-CAT, en Cataluña, se acercan ya al umbral de quince años de observación necesario para incorporarse a futuras ediciones.radiomitre.

A escala global, el giro hacia el déficit en aguas subterráneas queda reflejado al comparar los dos últimos años: en un año, la proporción de estaciones con niveles por debajo de lo normal pasó del 25% al 34%, mientras que las que registraban niveles altos cayeron del 37% al 31%. Europa central y oriental aparece como una de las regiones más afectadas por ese descenso.

Glaciares: cuarto año consecutivo de pérdidas generalizadas

Durante el año hidrológico 2025, de octubre de 2024 a septiembre de 2025 en el hemisferio norte, los glaciares perdieron 408 ± 132 gigatoneladas de masa, el equivalente a 1,1 mm de subida del nivel del mar. Es el cuarto año consecutivo en el que todas las grandes regiones glaciadas del planeta registran pérdida neta, y seis de las siete mayores pérdidas anuales de la serie histórica se han producido en los últimos siete años. Regiones como Asia Central, el oeste de Asia Meridional, el Ártico ruso, Islandia y el oeste de Canadá y Estados Unidos vivieron en 2025 uno de sus tres balances de masa más negativos jamás medidos.

El informe apunta a un fenómeno que afecta directamente a Europa: regiones dominadas por glaciares pequeños, entre ellas los Alpes europeos, Escandinavia y el Cáucaso, podrían haber superado ya su pico de agua, el punto a partir del cual el deshielo deja de generar más escorrentía cada año para empezar a generar menos, a medida que se agota la reserva de hielo disponible. Desde el año 2000, los glaciares de montaña han perdido un 6,2% de su masa por encima del nivel del mar, según los datos del Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares (WGMS) que recoge el informe.

El capítulo sobre eventos hidrológicos de alto impacto sitúa a Asia y África como las regiones más golpeadas por fenómenos extremos en 2025, y recuerda que, entre 2021 y 2025, ambos continentes concentraron casi la mitad de todos los eventos extremos relacionados con el agua y más del 80% de las muertes asociadas, según la base de datos EM-DAT. Algunos de los episodios más graves documentados en la edición de este año incluyen ciclones tropicales que causaron 3.600 muertos en Asia Meridional, así como graves sequías en Europa oriental, el Mediterráneo, Oriente Medio y el Cuerno de África.

Cinco años de informe: de tres variables a quince, con la mira en 2027

El informe cierra su quinta edición reivindicando su propio recorrido, que ha pasado de tres variables hidrológicas en 2021 a quince en la actualidad. La OMM enmarca este trabajo dentro de su iniciativa Alertas Tempranas para Todos (EW4All), con el objetivo de que todos los países dispongan de sistemas de alerta temprana frente a riesgos hídricos para 2027, y lo vincula al Sistema de Observación Hidrológica (WHOS) y al Sistema Global de Estado y Perspectivas Hidrológicas (HydroSOS). Como muestra de hacia dónde apunta el futuro de la vigilancia, el documento destaca el papel creciente de la misión satelital SWOT, lanzada en diciembre de 2022, que ya complementa las observaciones in situ en zonas con escasez de datos.

La conclusión que la propia OMM extrae de sus cinco primeras ediciones es que la evaluación hidrológica global, de los ríos y demás recursos, es posible, pero depende de una cooperación continuada entre los países miembros; sin ella, según advierte el informe, esos vacíos de información seguirán dificultando saber si lo que se observa es variabilidad natural o ya un cambio estructural en el ciclo del agua.

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