Conducir requiere atención constante, pero muchas distracciones aumentan el riesgo de accidente. La más frecuente es el uso del móvil, seguido del cansancio y otras acciones como manipular el GPS, comer o hablar con pasajeros.
Divagar es cuando la mente se distrae y piensa en cosas diferentes a lo que hacemos. Es normal y puede ayudar a descansar el cerebro, ser creativo y mejorar el aprendizaje en tareas sencillas.