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La radiografía que Rosa Trigo, CEO de Ecoembes, hace de la situación actual en España en El Español, es tan honesta como preocupante.
"España no llega al 8 %. Estamos en un 7,4 %. Incluso hemos tenido casi un punto de involución en un año", advierte, subrayando que el horizonte del 20 % fijado por Europa para 2030 aún queda lejos.
En un momento donde la palabra "sostenibilidad" parece estar en todas partes, la cifra del 8 % de circularidad actúa como un jarro de agua fría que nos devuelve a la realidad. España todavía tiene un largo camino por recorrer para cerrar el círculo de sus recursos, y esa brecha entre el discurso y el dato es lo que, según Trigo, nos obliga a actuar con un rigor sin precedentes.
Y es que tras más de dos décadas en Ecoembes, y tres años al frente como consejera delegada, Trigo ha sido testigo de la evolución de un modelo que ha pasado de la concienciación inicial a una fase mucho más exigente, donde la circularidad ya no es solo una aspiración, sino una condición para competir.
Si la economía circular fuera un examen, un 8 % no llegaría ni al aprobado raspado. Pero lejos de ser un mensaje derrotista, es una llamada al orden: no basta con reciclar más; hay que rediseñar el sistema completo, desde el tablero del ecodiseño hasta el hábito del consumidor.
"La economía circular tiene que ser real, con hechos tangibles y sostenibles", resume Trigo. Y, en ese sentido, el cambio de paradigma es claro.
La cruda realidad del 8 %: un síntoma de ineficiencia
La cifra mencionada por Rosa Trigo es un indicador de cuánto material recuperado vuelve realmente a la economía para sustituir a materias primas vírgenes. Que el 92 % de la economía española siga siendo lineal —extraer, fabricar, usar y tirar— demuestra que el reciclaje doméstico, aunque esencial, es solo una pieza de un puzle mucho más grande.
La transparencia en este dato es el primer paso para el cambio. Si no admitimos que estamos lejos de los objetivos europeos (donde la media ronda el 11,5 %), no podremos aplicar las soluciones de choque necesarias. El rigor al que se refiere Trigo implica dejar de celebrar victorias parciales y empezar a medir el éxito por la cantidad de recursos que dejan de ser "desechos" para volver a ser "valor".
El rigor como brújula con menos promesas, más datos
Para la CEO de Ecoembes, el "rigor" no es una palabra vacía, sino un método de trabajo. En un entorno donde el greenwashing acecha en cada esquina, el rigor significa:
- Ecodiseño real: Crear envases que no solo sean reciclables sobre el papel, sino que sean fáciles de separar y procesar en las plantas actuales.
- Trazabilidad: Saber exactamente qué pasa con cada envase desde que sale de la fábrica hasta que se convierte en granza de plástico reciclado o en una nueva lata.
- Colaboración sistémica: Entender que Ecoembes es un gestor, pero que sin la implicación de las empresas que ponen envases en el mercado y la voluntad de los ciudadanos, el círculo nunca se cerrará.
Sabe mucho mejor una industria que reconoce sus limitaciones y propone un camino basado en la ciencia que una que se oculta tras eslóganes vacíos. El rigor es la única forma de garantizar que el esfuerzo que hacemos al separar la basura en casa no caiga en saco roto.
El reto de la responsabilidad compartida
La circularidad es un deporte de equipo. Rosa Trigo insiste en que no podemos cargar toda la responsabilidad en el último eslabón. La transparencia informativa debe llegar al consumidor para que entienda que su poder de compra es una herramienta de presión: elegir productos con menos embalaje o materiales más sostenibles es lo que realmente mueve la aguja de ese 8 %.
Consideramos que el éxito de la gestión de Ecoembes dependerá de su capacidad para innovar en los procesos de selección y tratamiento. El rigor también debe aplicarse a la inversión en tecnología: plantas de clasificación más inteligentes y procesos químicos de reciclaje más limpios. Solo así pasaremos de ser una sociedad que gestiona desperdicios a una que gestiona recursos finitos con inteligencia.
Caminar con paso firme
En definitiva, las palabras de Rosa Trigo en nombre de Ecoembes son una invitación a la madurez colectiva. Ese 8 % es una advertencia, pero el rigor es la solución. La transparencia de los datos debe servir como motor de una transformación que ya no es opcional. España tiene el talento y la infraestructura para liderar la economía circular, pero necesita dejar de "caminar" para empezar a "correr" con precisión científica y compromiso real.
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