La ONU alerta de una ola de violencia sin precedentes en escuelas marcando un récord de ataques contra la educación

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Unas niñas asisten a una clase en un aula parcialmente destruida de una escuela primaria en el estado de Jartum, Sudán.h

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Récord histórico de ataques contra la educación: la ONU denuncia un pico sin precedentes de agresiones a escuelas, estudiantes y docentes en zonas de conflicto

La destrucción intencionada y sistemática del derecho a la educación ha alcanzado niveles máximos a escala global. La Organización de las Naciones Unidas a través de ONU Noticias denuncia un incremento sin precedentes en el número de atentados, bombardeos, saqueos y ocupaciones militares contra escuelas, universidades, alumnos y personal docente.

La multiplicación de los focos de guerra activa y la impunidad con la que se vulnera el Derecho Internacional Humanitario amenazan con privar a millones de niños y jóvenes de su único espacio de protección, desarrollo y futuro.

Geopolítica de la violencia y militarización de los entornos escolares

El informe elaborado por las agencias de la ONU y la Coalición Global para Proteger la Educación de Ataques (GCPEA) constata una dramática degradación de los entornos educativos en múltiples escenarios bélicos:

  • Pico sin precedentes de incidentes: Regiones devastadas por conflictos como Sudán, la Franja de Gaza, Ucrania, la República Democrática del Congo, Myanmar y Haití concentran la mayoría de los miles de ataques registrados contra la infraestructura educativa en el último año.
  • Uso militar de las instalaciones escolares: Tropas y grupos armados irregulares utilizan de forma recurrente colegios y aulas como bases operativas, almacenes de municiones, puestos de observación o centros de detención, convirtiendo infraestructuras protegidas por el derecho internacional en objetivos militares.
  • Agresiones directas y reclutamiento forzoso: Se evidencia un preocupante aumento de los secuestros, asesinatos, detenciones arbitrarias de docentes y el reclutamiento forzoso de estudiantes dentro del propio recinto escolar o en las rutas de acceso a las aulas.

Consecuencias devastadoras: trauma generacional y colapso del desarrollo

El impacto de las agresiones contra la educación va mucho más allá de la destrucción física de los edificios, generando secuelas irreparables en el tejido social y económico de los países afectados:

  • Interrupción prolongada del aprendizaje: Millones de menores acumulan años sin escolarización regular, lo que provoca retrocesos irreparables en el desarrollo cognitivo y aumenta exponencialmente las tasas de analfabetismo y abandono temprano.
  • Aumento de la vulnerabilidad y la explotación: Sin la protección que brinda el entorno escolar, las niñas sufren una mayor exposición a la violencia de género, la explotación sexual y el matrimonio infantil forzado, mientras que los niños son empujados al trabajo infantil o a las filas de grupos armados.
  • Estrés postraumático y secuelas psicológicas: La vivencia de bombardeos o asaltos armados en los centros educativos genera cuadros severos de ansiedad, depresión y trauma en el alumnado y el profesorado, anulando las condiciones mínimas para el proceso de enseñanza.

La Declaración sobre Escuelas Seguras y la rendición de cuentas ante emergencias internacionales como esta

Naciones Unidas e instituciones socias reclaman una respuesta multilateral contundente para frenar la impunidad de los perpetradores y garantizar la inviolabilidad de las aulas:

  • Adhesión e implementación de la Declaración sobre Escuelas Seguras: La ONU urge a todos los Estados miembros que aún no lo han hecho a ratificar este compromiso político internacional y a trasladar sus directrices a los manuales de operaciones de sus fuerzas armadas.
  • Tipificación e investigación como crímenes de guerra: Exigencia a los tribunales internacionales de procesar y juzgar con la máxima severidad a los mandos políticos y militares responsables de ordenar ataques contra instalaciones y personal educativo.
  • Financiación prioritaria de la educación en emergencias: Incrementar la ayuda humanitaria destinada al fondo Education Cannot Wait para construir aulas temporales protegidas, ofrecer aprendizaje a distancia y proporcionar apoyo psicosocial a las comunidades escolares golpeadas por la guerra.

Atacar una escuela es destruir el futuro de toda una comunidad; la educación no puede seguir siendo un objetivo ni un daño colateral en ninguna guerra.

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