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Los compromisos climáticos presentados por los países ante Naciones Unidas permitirán reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alrededor de un 6% en 2035 respecto a los niveles registrados en 2019. La reducción podría alcanzar el 9% si los gobiernos cumplieran íntegramente todos los planes climáticos que han presentado, según el último informe de síntesis elaborado por ONU Cambio Climático. Las cifras ponen de manifiesto que, pese a los avances en la planificación de políticas ambientales, las medidas previstas todavía resultan insuficientes para hacer frente a la magnitud de la crisis climática.
El documento analiza las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), la denominación técnica que reciben los planes climáticos mediante los cuales los países establecen sus objetivos y medidas para combatir el cambio climático. Aunque estos compromisos incorporan cada vez más ámbitos de actuación y cuentan con una participación más amplia de diferentes sectores sociales y económicos, las reducciones de emisiones proyectadas continúan muy por debajo de lo que exige la ciencia.
El informe correspondiente a 2026 forma parte de los documentos que ONU Cambio Climático publica anualmente antes de la celebración de la Cumbre del Clima. La próxima edición, conocida como COP31, comenzará el 9 de noviembre en Antalya, Turquía, y se prolongará durante casi dos semanas. La reunión congregará a los países para abordar los avances y las dificultades de la respuesta internacional al calentamiento global.
La ONU advierte de que el progreso climático continúa siendo insuficiente
Junto al análisis de los compromisos nacionales, ONU Cambio Climático ha preparado otros dos informes centrados en la evolución de los Planes Climáticos Nacionales de Adaptación y en los informes bienales de transparencia. En conjunto, los tres documentos reflejan una tendencia hacia políticas climáticas más amplias, que buscan implicar al conjunto de la economía y de la sociedad.
Sin embargo, la organización advierte de que la evolución general no alcanza todavía el nivel necesario. La creciente incorporación de medidas y actores a las estrategias nacionales constituye un avance, pero no se traduce aún en una reducción de emisiones suficiente para responder a los desafíos planteados por el calentamiento global.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, destacó que cada vez más gobiernos están adoptando medidas en distintos sectores de sus economías para aprovechar las oportunidades que ofrecen las energías limpias y reforzar la capacidad de adaptación frente a los impactos climáticos.
Según Stiell, tanto las grandes economías como numerosos países de tamaño mediano y pequeño consideran ya la acción climática un elemento central para impulsar el crecimiento económico, generar empleo y garantizar un suministro energético asequible y seguro. Esta evolución refleja que las políticas ambientales están adquiriendo un papel cada vez más relevante en las decisiones económicas y en la planificación de los gobiernos.
No obstante, el responsable de la organización también alertó de las limitaciones que persisten. Aunque los países mantienen sus esfuerzos y continúan avanzando, los efectos del cambio climático afectan de manera creciente a las poblaciones y a las economías. Además, las transiciones hacia modelos más sostenibles se desarrollan a ritmos muy diferentes y numerosos gobiernos afrontan obstáculos importantes para alcanzar los objetivos que se han marcado.
Los nuevos compromisos abarcan a 154 países y el 70% de las emisiones
El informe de síntesis recoge que Naciones Unidas registró 127 nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de agosto de 2026. Estas propuestas representan a un total de 154 países y, consideradas conjuntamente, abarcan aproximadamente el 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
La amplitud de estos compromisos permite observar cómo está evolucionando la planificación climática internacional. Los nuevos planes climáticos incorporan una visión más completa de los desafíos ambientales y amplían las cuestiones que los gobiernos tienen en cuenta al diseñar sus políticas.
Entre los aspectos contemplados figuran la mitigación de las emisiones, la adaptación a los efectos del cambio climático, la financiación de las medidas, la transferencia de tecnología y el desarrollo de capacidades. También se incluyen cuestiones relacionadas con las pérdidas y los daños, las medidas de respuesta y la transición justa hacia economías con menores emisiones.
Esta perspectiva integral se encuentra en consonancia con los distintos elementos fundamentales del Acuerdo de París. La lucha contra el calentamiento global no depende únicamente de reducir los gases contaminantes, sino también de preparar a las sociedades para afrontar los impactos existentes y garantizar que los cambios económicos y energéticos se desarrollen de forma equitativa.
La participación social y empresarial gana peso en los planes climáticos nacionales
Otro de los avances destacados por el documento es la creciente implicación de actores distintos de los gobiernos centrales. Las autoridades locales y regionales, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado participan cada vez más en el diseño, la aplicación y el seguimiento de las políticas climáticas.
De acuerdo con el informe, el 98% de los países ha involucrado a varios de estos grupos en sus planes climáticos nacionales. El porcentaje supone un incremento considerable respecto a los compromisos anteriores, en los que esta participación alcanzaba el 70%.
La evolución apunta a un reconocimiento más amplio de que la acción climática requiere la colaboración de diferentes niveles de la Administración y de los sectores que intervienen en la actividad económica y social. Las decisiones sobre energía, transporte, industria, planificación urbana y gestión de recursos, entre otros ámbitos, pueden influir en la capacidad de los países para cumplir sus objetivos ambientales.
Una participación más extensa también puede contribuir a mejorar la planificación y el seguimiento de las medidas. Sin embargo, el aumento de los participantes y la mayor amplitud de los planes climáticos no garantizan por sí solos que las reducciones de emisiones alcancen los niveles necesarios.
La COP31 buscará impulsar nuevas medidas frente al calentamiento global
Las conclusiones del informe sitúan la próxima Cumbre del Clima en un contexto de avances en la planificación y de importantes carencias en los resultados previstos. La COP31, que se celebrará en Antalya a partir del 9 de noviembre, será una nueva oportunidad para debatir cómo acelerar la puesta en práctica de las medidas climáticas y superar las dificultades que encuentran los países.
Entre las líneas de actuación señaladas por Simon Stiell figuran el impulso de la electrificación, la reducción de las emisiones de metano y el avance hacia el objetivo de cero residuos. Estas medidas se presentan como pasos importantes para reforzar la respuesta internacional al cambio climático.
La electrificación puede contribuir a reducir la dependencia de los combustibles fósiles cuando se apoya en fuentes de energía más limpias. Por su parte, disminuir las emisiones de metano y avanzar hacia una gestión de los residuos más sostenible son otras vías de actuación contempladas en los esfuerzos para limitar el calentamiento global.
Pese a la ampliación de los compromisos y a la participación de más sectores, el mensaje principal del informe es claro: las medidas actuales no bastan. La reducción estimada del 6% de las emisiones para 2035 respecto a 2019, que llegaría al 9% si se aplicaran plenamente los planes climáticos registrados, evidencia la distancia que todavía existe entre las promesas nacionales y las reducciones que requiere la ciencia.
El reto para los próximos años será transformar las estrategias presentadas en resultados efectivos, acelerar las transiciones energéticas y reforzar la cooperación internacional. La evolución de los compromisos demuestra que la acción climática ocupa un lugar cada vez más destacado en las políticas públicas, pero las cifras de emisiones previstas muestran que todavía es necesario aumentar considerablemente la ambición y la aplicación de las medidas para responder a la crisis climática.
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