El ejercicio físico recreativo se asocia con un 24 % menos de riesgo de demencia

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Una persona mayor monta en bicicleta

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Un estudio científico basado en el análisis de 4,2 millones de personas concluye que practicar ejercicio físico recreativo de forma voluntaria durante el tiempo libre —como caminar, correr, andar en bicicleta, nadar o practicar deportes— se asocia con un riesgo considerablemente menor de desarrollar demencia en comparación con la actividad física realizada como parte de la jornada laboral diaria. La investigación, liderada por la prestigiosa Universidad del Sur de California (EE. UU.) y publicada este miércoles en la revista especializada The Lancet Public Health, aporta evidencias decisivas sobre cómo influye el entorno del movimiento corporal en la salud cerebral a largo plazo.

Durante años, los científicos han sabido que el movimiento corporal regular contribuye a proteger las funciones cognitivas. Sin embargo, este nuevo trabajo demuestra de forma sistemática que no solo importa la cantidad total de movimiento, sino también el contexto en el cual se realiza. La investigación, dirigida por David Raichlen, profesor de Ciencias Biológicas y Antropología en la Facultad Dornsife de la USC, es la primera en examinar si la denominada 'paradoja de la actividad física' —ampliamente documentada en el ámbito de la salud cardiovascular— se extiende también al campo de las enfermedades neurodegenerativas.

La paradoja de la actividad física y el valor del ocio

Esta paradoja, documentada en la investigación cardiovascular, describe la observación de que los empleos físicamente exigentes no ofrecen los mismos efectos protectores que el ejercicio físico recreativo y, en determinados escenarios, pueden incluso incrementar las probabilidades de sufrir patologías graves. Para evaluar este fenómeno, el equipo científico analizó minuciosamente los datos procedentes de 74 estudios de cohortes y de casos y controles en los que participaron más de 4,2 millones de personas de entre 45 y 93 años en 30 países.

Los autores del metaanálisis realizaron un seguimiento continuado a los participantes durante una mediana de 10 años, periodo en el que registraron detalladamente los diagnósticos clínicos de demencia por cualquier causa, enfermedad de Alzheimer y demencia vascular. Los resultados mostraron contrastes significativos: aquellas personas que dedicaban tiempo a practicar ejercicio físico recreativo de manera regular presentaron un 24 % menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con los individuos menos activos. La actividad en el ámbito doméstico también mostró cierta tendencia beneficiosa.

Beneficios neurológicos del ejercicio físico recreativo frente al desgaste profesional

Por el contrario, una mayor actividad física en el entorno laboral se asoció con un 20% más de riesgo de sufrir deterioro cognitivo o demencia. "Estos hallazgos desafían la creencia tradicional de que 'cada movimiento cuenta' por igual para la salud cerebral", destaca Natan Feter, primer autor del trabajo e investigador del Laboratorio de Biología Evolutiva de la Actividad Física de la USC y de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Brasil). Según el experto, comprender el contexto del esfuerzo resulta decisivo.

Mientras que el ejercicio físico recreativo se realiza de forma autodirigida, a una intensidad confortable y acompañado de interacción social o reducción del estrés, los trabajos exigentes implican tareas repetitivas, posturas forzadas, levantamiento de peso, tiempo de recuperación insuficiente y exposición a riesgos laborales. Los autores aclaran que los daños del ámbito laboral no son causados por el movimiento en sí, sino por las condiciones sociales y ambientales del trabajo manual, tales como el estrés psicosocial, la falta de control, la contaminación atmosférica o el ruido ambiental.

Adicionalmente, las personas que desempeñan labores físicamente agotadoras suelen disponer de menos oportunidades para realizar ejercicio físico recreativo por fatiga, falta de tiempo o acceso limitado a lugares seguros. El estudio mostró curvas no lineales opuestas: a mayor nivel de ocio activo, menor riesgo progresivo de demencia, mientras que a mayor exigencia física en el trabajo, el riesgo aumentaba de forma progresiva antes de estabilizarse.

Factores ambientales, estrés psicosocial e implicaciones para la salud pública

Dado que el análisis se basa en estudios observacionales, no puede probar que la actividad laboral cause demencia directa, pero los resultados tienen implicaciones trascendentales para la salud pública. Las iniciativas institucionales de prevención de la demencia deben dejar de instar genéricamente a la población a 'moverse más' y centrarse en garantizar entornos adecuados. Promover que la ciudadanía pueda realizar ejercicio físico recreativo mediante la creación de parques seguros, vías ciclistas e instalaciones accesibles, así como reducir los riesgos laborales y garantizar suficiente tiempo de descanso, se consolida como una estrategia prioritaria para proteger el bienestar cognitivo de la sociedad.

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