7 de cada 10 empresas no tienen en cuenta a la infancia en su estrategia y actividad, según UNICEF España

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Muchas empresas no cuentan con la infancia

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Las empresas españolas apenas tienen en cuenta a los niños, niñas y adolescentes en sus decisiones. Así lo señala el informe Todas las empresas impactan en la infancia, elaborado por UNICEF España junto a IE University, que analiza 75 empresas de 10 sectores clave de la economía nacional.

Las empresas como usuarios de productos y servicios de adolescentes y niños

Esto es relevante porque el impacto empresarial en la infancia va mucho más allá del consumo: niños, niñas y adolescentes se relacionan con las empresas como usuarios de productos y servicios, en la publicidad que reciben, en las condiciones laborales de sus familias o en cómo se producen los bienes que llegan hasta ellos. Por ello, tienen la responsabilidad de identificar, prevenir y gestionar ese impacto. Sin embargo, siete de cada diez no integran a la infancia en su política empresarial y modelo de negocio.

Aunque muchas compañías han avanzado en derechos humanos, la infancia sigue siendo una gran ausente. En algunos casos se tiene en cuenta al diseñar productos o servicios, pero queda fuera en aspectos como el marketing o la comunicación, que obtienen los peores resultados.

Para José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España, la infancia en nuestro país afronta desafíos cada vez más complejos y las empresas son parte de la respuesta. “El reto principal no es crear nuevas estructuras, sino evolucionar las existentes para integrar de forma explícita, transversal y medible los derechos de la infancia”.

En un contexto en el que el 29,2 % de niños, niñas y adolescentes está en riesgo de pobreza o exclusión social, cuatro de cada diez adolescentes afirman haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental, y la exposición al entorno digital comienza a edades cada vez más tempranas, incorporar los derechos de la infancia en la estrategia empresarial no solo es una responsabilidad, sino también una oportunidad ante una creciente exigencia regulatoria.

Más regulación se traduce en más avances

El estudio muestra además diferencias claras entre sectores, aunque ninguno lidera de forma clara la integración de los derechos de la infancia. Por un lado, los mejores resultados se concentran en aquellos más regulados o con una relación más directa con la infancia, como energía, consumo o salud.

En cambio, sectores como turismo, tecnología y gaming, estética o textil presentan un mayor recorrido. Cuando hay más exigencia normativa o un contacto más directo con niños y niñas, cada empresa avanza antes y mejor.

Brecha entre política y práctica

El análisis revela una brecha entre los compromisos y la acción. Aunque muestran mayores avances en la integración de los derechos de la infancia en sus políticas y sistemas de gestión, su aplicación en medidas concretas del día a día sigue siendo limitada. Muchas compañías cuentan ya con políticas generales de sostenibilidad y derechos humanos, pero aún no las traducen en decisiones y prácticas que respondan a las necesidades específicas de niños, niñas y adolescentes.

Así, aunque la infancia está presente en la actividad empresarial como consumidores, en las familias de los empleados o en las comunidades donde operan, ese impacto rara vez se identifica y gestiona de forma sistemática. Esto se traduce en una escasa consideración de los derechos de la infancia en ámbitos clave como la cadena de suministro, las condiciones laborales la comunicación o el diseño de productos y servicios.

¿Parte de la solución?

Integrar los derechos de la infancia de forma transversal en la estrategia, el modelo de negocio y las operaciones, reforzar la protección en ámbitos como el entorno digital, el marketing y la publicidad, la cadena de valor y las políticas laborales, así como medir el impacto de la actividad empresarial y promover la participación de niños, niñas y adolescentes en las decisiones que les afectan son las principales recomendaciones del informe.

"Las empresas tienen una gran oportunidad de generar impacto positivo incorporando los derechos de la infancia en su forma de hacer negocio. Poner a niños, niñas y adolescentes en el centro no solo es una responsabilidad, sino también una vía para construir un futuro más saludable, sostenible y seguro para toda la sociedad", concluye José María Vera.

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