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Casi un tercio de los europeos mayores de 40 años presenta enfermedad hepática metabólica, según los nuevos datos del proyecto LiverScreen. Los resultados alertan sobre el impacto creciente del hígado graso y destacan la importancia de detectar a tiempo los factores de riesgo asociados, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión.
Enfermedad hepática metabólica: un problema que afecta a los europeos
Casi tres de cada diez europeos mayores de 40 años presentan enfermedad hepática metabólica, según los resultados del proyecto europeo LiverScreen. Los datos, presentados en el Congreso Europeo de Hepatología, sitúan esta alteración como un problema de salud pública y ponen el foco en detectarla antes de que aparezcan lesiones graves.
El trabajo, liderado por el Hospital Clínic de Barcelona, ha analizado a 30.000 personas mediante métodos no invasivos. Entre ellos se encuentra el parámetro de atenuación controlada (CAP), una técnica que permite estimar la cantidad de grasa acumulada en el hígado. Se combina con la elastografía transitoria, conocida como FibroScan, para valorar la rigidez del órgano.
Más de 8.400 participantes fueron identificados con enfermedad hepática metabólica. En este grupo, la presencia de factores de riesgo cardiometabólico fue elevada. El 96 % tenía sobrepeso u obesidad, el 82 % presentaba hipertensión arterial y el 53% padecía prediabetes o diabetes. Otro 53 % tenía triglicéridos elevados y el 42 % presentaba colesterol HDL bajo.
Los resultados muestran una relación clara entre la acumulación de estos factores y una gravedad del daño hepático. Cuantos más problemas metabólicos coinciden, mayor es la posibilidad de desarrollar esteatosis y fibrosis. Entre todos ellos, la diabetes tipo 2 destaca como el factor que más incrementa el riesgo de la enfermedad hepática metabolica, al multiplicar por 2,6 la probabilidad de presentar un deterioro significativo.
Cuando el daño ya está presente
La investigación destaca la importancia de identificar a las personas afectadas antes de que el deterioro avance. Entre los participantes con enfermedad hepática metabólica derivados a servicios de hepatología, el 39 % tenía enfermedad hepática crónica confirmada. En el 71 % de estos casos, la presencia del daño se comprobó mediante una biopsia.
Esta alteración, conocida como hígado graso, está estrechamente relacionada con el envejecimiento, el exceso de peso y las alteraciones del metabolismo. Sin embargo, su presencia no se limita a los adultos. También aumenta entre niños y adolescentes, en paralelo a la obesidad infantil, el sedentarismo y los hábitos alimentarios poco saludables.
Prevención y detección temprana
Los especialistas respaldan estrategias de cribado dirigidas a personas con obesidad, sobrepeso, diabetes tipo 2, hipertensión o alteraciones del colesterol. Las pruebas no invasivas pueden localizar a quienes presentan mayor riesgo y facilitar una atención temprana.
El proyecto LiverScreen refuerza así la importancia de actuar sobre la enfermedad hepática metabólica desde una perspectiva preventiva. Mejorar la alimentación, reducir el sedentarismo y controlar el peso son medidas fundamentales para frenar su avance. También será necesario reforzar la educación sanitaria y la colaboración entre servicios de salud, centros educativos y familias.
Los avances terapéuticos también ofrecen nuevas posibilidades para determinados pacientes. Los hepatólogos consideran que estas herramientas, junto con el diagnóstico precoz, pueden contribuir a reducir en los próximos años la carga de enfermedad hepática avanzada en Europa. El reto es evitar que progrese el daño y detectar cuanto antes a las personas que necesitan seguimiento.
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