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En el patio del CEIP Blas Infante de Jerez, el fútbol es el escenario donde ocho alumnos demuestran que la tecnología no tiene sentido si no sirve para derribar barreras. Bajo la premisa de que "la inclusión no es falta de ganas, sino de señales", este grupo de escolares con Altas Capacidades Intelectuales (ALCAIN) ha diseñado un sistema de comunicación único. Se trata de una pulsera robótica que permite a niños con discapacidad auditiva participar en un partido de fútbol captando instrucciones a través de vibraciones y códigos visuales claros.
El origen de un reto inclusivo de la ONCE
El proyecto nace de un reto de la ONCE sobre una niña que no podía disfrutar del deporte escolar por no oír el silbato del árbitro ni las voces de sus compañeros. "Estudiamos con el alumnado qué era la discapacidad auditiva, los tipos que había y hablamos con la maestra de Audición y Lenguaje para aprender lengua de signos", explica Luis García Cabello, director del centro y experto en robótica educativa. El resultado es un sistema que ya acumula más de 80.000 visualizaciones en TikTok, enorgulleciendo a los alumnos.
Características y funcionamiento de la innovadora pulsera robótica

El sistema utiliza tarjetas programables micro:bit que se comunican entre sí por radiofrecuencia de corto alcance. Así, el dispositivo del árbitro envía señales inmediatas: "Al pulsar un botón se inicia el encuentro, otro señala el final y el logotipo activa una alerta de falta", detalla García sobre esta pulsera robótica. Por su parte, el entrenador cuenta con un emisor que, mediante la inclinación de la muñeca, va enviando útiles flechas direccionales a la jugadora en cuestión.
"El dispositivo receptor es distinto porque le hemos incorporado un pequeño vibrador", explican los alumnos —Fernando, Matías, Daniel, Oliver, Lorenzo, Manuel, Violeta y Leo— en su presentación. Cuando la jugadora recibe una orden directa en el campo, la muñeca le vibra, avisándola para que mire la pantalla donde aparecen iconos claros: "una casa para avisar de un cambio o una bandera para que se acerque a la banda". De este modo, la niña ya no dependería bajo ningún concepto de la compleja lectura de labios para entender el juego cotidiano. La efectividad de la pulsera robótica radica en su gran inmediatez física.
Altas capacidades: la realidad de los eternos olvidados
Este hito tecnológico coincide con la celebración del mes de las Altas Capacidades, una efeméride que el centro jerezano ha aprovechado para reivindicar el papel de estos alumnos dentro del sistema educativo ordinario. "Suelen ser los eternos olvidados porque, al aprobar con facilidad, se piensa que no necesitan ayuda, pero a menudo se aburren enormemente en las clases normales", confiesa el docente. Por eso, este proyecto y el diseño de la pulsera robótica han supuesto una motivación extra para estos niños de segundo a cuarto de Primaria, a los que se les ha dado la oportunidad de volcar todo su potencial en una causa social brillante.
El proceso de aprendizaje, según el profesor, ha sido lo más enriquecedor: "El producto es interesante, pero ver cómo ellos mismos proponían soluciones desde la empatía hacia su amiga con discapacidad auditiva ha sido lo mejor de la experiencia".
El triunfo en redes sociales tras las adversidades climatológicas
A pesar de que las intensas lluvias e inundaciones que azotaron la ciudad de Jerez recientemente impidieron al grupo escolar grabar el vídeo a tiempo del concurso oficial de la ONCE para el que fue creada la pulsera robótica, el reconocimiento les ha llegado de forma masiva en internet. La publicación de este proceso ha sido masivamente compartida en plataformas digitales: "Es otra forma de reconocimiento público que a ellos les ha encantado".
El proyecto no es un hecho aislado en el CEIP Blas Infante, ya que el centro ha hecho de la programación su verdadera seña de identidad. Tras ganar premios de ecología y ferias de ciencia, el uso de estos dispositivos se consolida como una valiosa herramienta de inclusión real. Los alumnos han aprendido que para hablar con una persona con problemas de audición hay que hacerlo de frente, pero que para jugar al fútbol a pleno rendimiento lo que hacen falta son señales claras que todos puedan entender. Con esta pulsera robótica, el alumnado de Jerez demuestra que el talento infantil es capaz de cambiar por completo las reglas del juego mediante la tecnología.
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