España lidera en calidad aguas de baño costeras pero queda a la cola en ríos y lagos en la UE

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El río Mijares a su paso por Arañuel

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El último informe anual sobre la calidad aguas de baño en Europa deja una imagen contrastada de España. Mientras el país se sitúa entre los mejores en cuanto a zonas costeras aptas para el baño, ocupa el último lugar en la Unión Europea en la calidad excelente de aguas continentales, es decir, ríos y lagos.

El documento, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en colaboración con la Comisión Europea, analiza la situación en 2025 a partir del seguimiento de 22.289 puntos de baño repartidos en 29 países, incluidos los 27 Estados miembros de la UE, además de Albania y Suiza.

Europa mantiene altos estándares de calidad aguas de baño

Los datos confirman que la calidad aguas de baño en Europa continúa siendo elevada. Desde las costas atlánticas hasta el Mediterráneo, la mayoría de las zonas analizadas cumplen con los requisitos más exigentes.

En concreto, el 84,8 % de las áreas de baño fueron catalogadas como de calidad “excelente”, mientras que el 96 % alcanzaron al menos los mínimos establecidos por la Directiva europea sobre aguas de baño. Sin embargo, un 1,5 % sigue presentando niveles deficientes, lo que evidencia que aún existen retos por resolver.

Este progreso sostenido en las últimas décadas se explica en gran medida por la mejora en el tratamiento de aguas residuales urbanas, reduciendo significativamente los vertidos sin depurar o parcialmente tratados.

Diferencias entre aguas costeras y continentales

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la diferencia clara entre la calidad aguas de baño costeras y las interiores. Las primeras continúan mostrando mejores resultados: el 88 % de las zonas de baño en el litoral europeo alcanzaron la categoría de excelente en 2025.

Por el contrario, las aguas continentales presentan mayores dificultades. Solo el 78 % de ríos y lagos fueron calificados como excelentes, y el caso de los ríos es especialmente llamativo: apenas el 47 % de los cerca de 1.200 puntos analizados alcanzaron esa categoría.

Estas diferencias se deben, en parte, a que los ecosistemas fluviales son más vulnerables a la contaminación puntual y a factores como la actividad agrícola o industrial.

En términos generales, España mantiene una posición sólida. El 86,6 % de la calidad aguas de baño fueron clasificadas como excelentes en 2025, un dato que la sitúa por encima de la media europea en varios aspectos.

Aun así, hay países con mejores resultados. Chipre lidera el ranking con un 100 % de aguas excelentes, seguido por Grecia, Bulgaria y Austria. También destacan Luxemburgo, Dinamarca, Alemania, Italia, Malta y Lituania, todos por encima del 86,7 %.

En el extremo opuesto se encuentran Albania, con apenas un 16,8 %, así como Estonia, Polonia, Hungría y Bélgica, que presentan los porcentajes más bajos del continente.

El punto débil: ríos y lagos

Donde España sí queda rezagada es en la calidad aguas de baño continentales. Con un 53,1 % de zonas calificadas como excelentes, ocupa el último lugar de la UE, por detrás de Croacia y Polonia.

Este dato contrasta con la media europea, que se sitúa en el 78,2 %, y con países como Austria, que lidera la clasificación, seguida de Finlandia y Dinamarca.

La diferencia pone de manifiesto los desafíos que aún enfrenta España en la gestión y conservación de sus ríos y lagos.

En cambio, el comportamiento es muy distinto en el litoral. España se posiciona como el séptimo país de la UE con mayor proporción de aguas costeras de calidad excelente, alcanzando un 91,2 %.

Aunque queda por detrás de países como Chipre, Eslovenia y Lituania (todos con un 100 %), así como Grecia, Bulgaria y Dinamarca, el resultado confirma la buena salud de gran parte de las playas españolas.

En la parte baja de esta clasificación figuran Albania, Estonia y Finlandia, con porcentajes considerablemente inferiores.

La importancia de la normativa europea

Desde las instituciones europeas se subraya el papel clave de la legislación ambiental en estos avances. La comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, destacó que los resultados reflejan el valor de décadas de inversión en tratamiento de aguas y gestión hídrica, permitiendo a los ciudadanos disfrutar de algunos de los estándares más altos del mundo.

En la misma línea, la directora ejecutiva de la AEMA, Leena Ylä-Mononen, señaló que la correcta aplicación de la normativa ha hecho posible que la gran mayoría de la calidad aguas de baño europeas queden certificadas como seguras y aptas.

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