La mayoría de los españoles cree que aumentarán los incendios forestales y reconoce no saber cómo actuar

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La sociedad no sabe cómo actuar ante incendios forestales

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Más de la mitad de la población española admite que no dispone de los conocimientos necesarios para actuar correctamente ante incendios forestales. En concreto, el 53,2 % de los ciudadanos asegura tener un nivel bajo, muy bajo o nulo de preparación para saber cómo comportarse en una situación de este tipo. Dentro de ese grupo, un 43,3 % sitúa sus conocimientos en un nivel bajo o muy bajo, mientras que un 9,9 % reconoce que carece por completo de ellos.

El dato aparece recogido en la cuarta encuesta sobre protección civil elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un estudio centrado en la percepción social de los incendios forestales, sus causas, la respuesta de las administraciones y las medidas que deberían adoptarse para prevenirlos.

El sondeo se llevó a cabo entre el 4 y el 10 de septiembre y contó con la participación de 6.038 personas mayores de edad. Las entrevistas se realizaron en 1.562 municipios pertenecientes a las 50 provincias españolas, lo que ofrece una visión amplia de cómo afronta la ciudadanía una emergencia cada vez más presente durante los meses de verano.

Frente al 53,2 % que considera insuficiente su preparación, un 35,1 % afirma tener conocimientos altos o muy altos sobre la manera de actuar ante un incendio forestal.

Ocho de cada diez esperan más incendios forestales

La encuesta también refleja una percepción claramente pesimista sobre la evolución de los incendios forestales en los próximos años. El 80,5 % de los participantes cree que el número de fuegos forestales aumentará, mientras que solo un 8,8 % piensa que se mantendrá estable y un 6,7 % considera que disminuirá.

La preocupación no se limita a una posibilidad lejana. El 15,3 % de las personas consultadas asegura que se ha visto afectado por un incendio en el campo durante este año. La experiencia provocó distintas reacciones emocionales entre quienes estuvieron expuestos a las llamas.

El 37,1 % describe su respuesta como de desconcierto e intranquilidad. Otro 27,4 % sintió miedo o un temor moderado, mientras que un 21,8 % asegura que vivió la situación con tranquilidad.

Los incendios forestales también tuvieron consecuencias concretas en la vida cotidiana de muchas personas. Entre quienes se vieron afectados, el 55,7 % sufrió restricciones o interrupciones en servicios e infraestructuras, como centros educativos, carreteras o suministros. Además, el 53,7 % señala que su localidad o el entorno próximo padeció daños materiales o personales. Un 31,9 % tuvo que utilizar mascarilla debido a la presencia de humo o partículas en el ambiente.

Desalojos y daños en viviendas

La emergencia llegó a provocar el desalojo de la vivienda para el 9,7 % de las personas afectadas. En otros casos, las llamas perjudicaron directamente los bienes y medios de vida de las familias.

El 8,5 % afirma que resultaron dañados sus negocios, animales o cultivos. Un 7,5 % sufrió desperfectos en su casa o en sus terrenos, y el 4,6 % indica que ella misma o algún familiar padeció daños como consecuencia del incendio.

Estos datos muestran que el impacto del fuego no se limita a la superficie forestal. La propagación de las llamas puede alterar el transporte, la educación, los servicios básicos, la actividad económica y la seguridad de las familias que viven cerca de las zonas afectadas.

En este contexto, el 96,6 % de los encuestados considera útil recibir un aviso en el teléfono móvil cuando se produzca una emergencia extraordinaria en su zona. La cifra evidencia el respaldo mayoritario a los sistemas de alerta directa, especialmente en situaciones en las que la rapidez de la información puede resultar decisiva.

A juicio de los ciudadanos, la principal explicación del aumento de los incendios se encuentra en la falta de limpieza y mantenimiento de los bosques. El 92,5 % señala este factor como una de las causas más importantes.

El 88,3% también relaciona el incremento de los fuegos con el abandono de prácticas tradicionales que contribuían a mantener el equilibrio del monte. Entre ellas se encuentran labores vinculadas al aprovechamiento y cuidado del territorio rural.

La despoblación del mundo rural aparece como otra causa destacada: el 78,8 % considera que el vaciamiento de los pueblos favorece el deterioro del entorno y aumenta el riesgo de incendios forestales. Por su parte, el 76,6 % vincula el avance de estos siniestros con el cambio climático.

La prevención, prioridad para la ciudadanía

Cuando se pregunta por la forma más adecuada de gestionar los incendios, la prevención ocupa el primer lugar. El 58,5 % de los españoles cree que lo más importante es anticiparse al fuego y reducir las condiciones que facilitan su propagación.

Otro 40,7 % considera que la prevención y la extinción tienen la misma importancia. En cambio, solo el 0,6 % otorga prioridad a la extinción por encima de las medidas preventivas.

La percepción sobre la capacidad de respuesta de las comunidades autónomas es menos favorable. El 57,6 % piensa que su autonomía está poco o nada preparada para afrontar por sí sola los incendios forestales. En sentido contrario, el 35,7 % considera que dispone de medios suficientes y que está muy o bastante preparada.

Respecto al modelo de gestión, el 82,3 % prefiere que los servicios autonómicos de prevención y extinción sean públicos. Solo el 8,4 % apuesta por la contratación de empresas privadas y un 4,9 % se inclina por un sistema mixto.

Más limpieza y mejores condiciones laborales

Las medidas preventivas reúnen un respaldo prácticamente unánime. El 98,7 % de los encuestados cree necesario mejorar la limpieza, la poda y el desbroce antes de que comiencen los incendios. Asimismo, el 98,5 % reclama más medios para los servicios de prevención.

La situación de los profesionales también preocupa. El 95,6 % considera que deben mejorar las condiciones de trabajo del personal dedicado a prevenir y extinguir los fuegos. De hecho, el 53,5 % califica esas condiciones como malas o muy malas, frente a un 36 % que las considera buenas o muy buenas.

Los resultados del CIS dibujan así una ciudadanía consciente del riesgo y convencida de que los incendios forestales irán a más, pero que reconoce una importante carencia de conocimientos para actuar ante ellos. El mensaje principal de la encuesta combina dos demandas: reforzar la preparación de la población y apostar por una prevención basada en el cuidado del monte, la mejora de los servicios públicos y el respaldo a los trabajadores que intervienen en primera línea.

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