La producción y movilidad de los espermatozoides disminuyen a partir de los 45 años

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Calidad de los espermatozoides

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Retrasar la paternidad es cada vez más frecuente, pero la edad no solo influye en la fertilidad femenina. A partir de los 45 años, la calidad del semen puede verse afectada, con una menor cantidad y movilidad de los espermatozoides, lo que puede reducir las posibilidades de éxito en los tratamientos de reproducción asistida.

La edad del hombre también influye en la fertilidad y en los espermatozoides

Cada vez es más habitual que las parejas retrasen la decisión de tener hijos. Las razones son variadas: estabilidad económica, proyectos profesionales, vivienda o simplemente el deseo de esperar al momento adecuado. Pero cuando se habla de fertilidad, la edad suele analizarse sobre todo desde la perspectiva femenina. Sin embargo, los hombres tampoco son ajenos al paso del tiempo.

La capacidad reproductiva masculina no desaparece de forma repentina, pero sí puede experimentar cambios progresivos. A partir de determinadas edades, la calidad del semen puede verse afectada y aumentar las dificultades para conseguir un embarazo.

Qué ocurre después de los 45 años

Un estudio presentado en el 35º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad analizó precisamente la relación entre la edad paterna y los resultados de los tratamientos de reproducción asistida.

La investigación incluyó más de un millar de tratamientos de fecundación in vitro realizados con óvulos de donantes jóvenes. Al utilizar óvulos de mujeres menores de 35 años, los investigadores pudieron observar con mayor claridad el efecto de la edad masculina sobre el proceso reproductivo.

Los resultados apuntaron a una diferencia relevante. En hombres menores de 45 años, la posibilidad de conseguir finalmente un bebé se situó alrededor del 78 %, mientras que entre los mayores de esa edad descendió hasta aproximadamente el 70 %.

Aunque pueda parecer una diferencia moderada, adquiere importancia cuando se trata de parejas que ya necesitan ayuda médica para lograr un embarazo.

Menor cantidad y movilidad

Uno de los principales cambios asociados al envejecimiento masculino se encuentra en las características del semen. Con los años, puede reducirse la concentración de espermatozoides y también su capacidad para desplazarse correctamente.

Esta menor movilidad puede dificultar que las células reproductoras masculinas alcancen y fecunden el óvulo. Además, una menor cantidad de espermatozoides puede limitar las posibilidades de obtener embriones durante un tratamiento de fertilidad.

La investigación señala que el problema en relación a la calidad de espermatozoides no parece estar relacionado principalmente con un mayor número de abortos. La diferencia se encuentra antes, durante las primeras etapas del proceso reproductivo, cuando los hombres de mayor edad pueden generar menos embriones.

Los óvulos jóvenes no eliminan el factor masculino

Otro aspecto destacado es que recurrir a óvulos de donante no elimina por completo la influencia de la edad del hombre. Aunque la edad de la mujer tenga un peso importante en la fertilidad, las condiciones del semen también pueden condicionar el resultado.

Los especialistas recuerdan que los espermatozoides están sometidos al envejecimiento y a factores relacionados con el estilo de vida. El estrés, el sedentarismo, el exceso de peso, el tabaco o determinados hábitos pueden influir en la salud reproductiva.

La edad no puede modificarse, pero sí existen aspectos que pueden controlarse. Mantener un peso saludable, practicar ejercicio con regularidad, evitar el tabaco y realizar revisiones médicas puede contribuir a conservar una buena función reproductiva.

Por ello, los expertos consideran importante que los hombres también incorporen la salud reproductiva a sus revisiones. No se trata de establecer una edad límite para ser padre, sino de conocer que, con el paso del tiempo, los espermatozoides pueden presentar cambios que afectan a la fertilidad.

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