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La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep) ha puesto sobre la mesa la necesidad de ampliar los recursos destinados a la estimulación temprana de los niños con esta condición.
La implementación de terapias adecuadas desde los primeros meses de vida puede marcar una diferencia sustancial en el desarrollo de estos menores, mejorando su calidad de vida y favoreciendo su inclusión social. Sin embargo, el acceso a estos servicios sigue siendo desigual en España, dependiendo en gran medida de la comunidad autónoma en la que se resida.
Beneficios de la estimulación temprana
Las terapias de estimulación temprana incluyen una variedad de enfoques diseñados para potenciar el desarrollo motor, cognitivo y social de los niños con síndrome de Down. Entre ellas, destacan:
- Psicomotricidad: Favorece el desarrollo de la coordinación, el equilibrio y la movilidad general del niño.
- Logopedia: Es clave para mejorar la comunicación y el desarrollo del lenguaje, facilitando la expresión verbal y la comprensión.
- Fisioterapia: Ayuda a fortalecer los músculos y mejorar la movilidad, combatiendo la hipotonía característica del síndrome.
Estos tratamientos deben aplicarse de manera constante y adaptada a las necesidades individuales de cada niño, ya que pueden prevenir y minimizar futuras dificultades en su crecimiento y aprendizaje.
La necesidad de un seguimiento médico especializado
Más allá de la estimulación temprana, los expertos de la Senep subrayan la importancia de una vigilancia médica estrecha desde el nacimiento. A pesar de que el síndrome de Down suele diagnosticarse prenatalmente o al nacer, es esencial realizar evaluaciones neurológicas precoces para detectar posibles problemas asociados. Los niños con esta condición presentan con frecuencia hipotonía, epilepsia y retrasos en el desarrollo motor y cognitivo, por lo que requieren un seguimiento especializado desde los primeros meses de vida.
El seguimiento junto a la estimulación temprana debe ser realizado de manera conjunta entre pediatras y neuropediatras, con un enfoque multidisciplinar que garantice una atención personalizada y adecuada para cada niño. La detección temprana de complicaciones permite intervenir a tiempo y mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.
Un protocolo nacional para una atención integral
En España, existe un protocolo nacional de actuación que establece qué pruebas y exploraciones deben realizarse en función de la edad del niño con síndrome de Down. Entre las afecciones más comunes que requieren vigilancia médica destacan:
- Problemas cardiológicos: Aproximadamente el 50 % de los niños con síndrome de Down nacen con alguna cardiopatía congénita.
- Trastornos auditivos: Es frecuente la pérdida de audición, lo que puede afectar el desarrollo del lenguaje.
- Problemas oftalmológicos: Muchas veces presentan estrabismo, miopía o cataratas congénitas.
- Disfunción tiroidea: La alteración en la función de la glándula tiroides puede influir en el metabolismo y el crecimiento.
El acceso a estos controles médicos, así como a las terapias de estimulación temprana, debe garantizarse en todas las comunidades autónomas para evitar desigualdades en la atención a estos menores.
Hacia una mayor concienciación y recursos
El Día Mundial del Síndrome de Down es una oportunidad para reflexionar sobre los avances y desafíos en la atención a las personas con esta condición. Si bien en las últimas décadas ha habido mejoras significativas en el diagnóstico y tratamiento, aún existen barreras en el acceso a los recursos necesarios para garantizar una vida plena y digna a estos niños.
La Sociedad Española de Neurología Pediátrica hace un llamado a las autoridades sanitarias para que se implementen más recursos y se unifiquen los criterios de atención en todo el país.
La equidad en el acceso a la estimulación temprana y a los controles médicos es clave para que cada niño con síndrome de Down tenga la oportunidad de desarrollar su máximo potencial.
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