Gaza recupera progresivamente las clases para más de 500.000 niños mientras 200.000 menores siguen sin acceso a la educación

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niños en Gaza

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Tras un prolongado letargo de tres años sin educación formal presencial regular, más de 500.000 niños y niñas de la Franja de Gaza están volviendo a clase de manera progresiva. Sin embargo, este ansiado regreso dista mucho de ser una vuelta al cole convencional o idílica. La realidad sobre el terreno muestra un panorama devastador: casi el 98 % de los edificios escolares de la zona se encuentran gravemente dañados o totalmente destruidos por los sucesivos conflictos. A esta precaria infraestructura se suma otra realidad alarmante, ya que de los aproximadamente 700.000 menores en edad escolar de la zona, se calcula que unos 200.000 todavía no tienen acceso a ningún tipo de aprendizaje estructurado.

Un refugio emocional para la infancia de Gaza en medio de la reconstrucción

A pesar de las extremas deficiencias materiales, quienes han tenido la oportunidad de reincorporarse a las aulas han encontrado en ellas una valiosa fuente de rutina y estabilidad. Más allá de la formación académica básica, las clases temporales han vuelto a constituir un espacio vital para aprender, reencontrarse con antiguos amigos, interactuar con sus docentes y disfrutar del juego. Para una infancia golpeada por el horror constante, la escuela desempeña un papel absolutamente crucial en la preservación de su bienestar mental, permitiendo a los profesionales ofrecerles una atención integral adaptada a sus traumas.

Desde los organismos internacionales se valora positivamente este paso adelante, aunque sin perder de vista la gravedad del contexto actual. “Que los niños y las niñas de Gaza vuelvan a clase es una muy buena noticia y nos da esperanza, pero no puede parecernos normal que estudien en escuelas temporales y con casi todos los edificios escolares dañados o destruidos. Volver al colegio les devuelve una rutina, les permite estar con sus compañeros y les da un espacio para recuperarse emocionalmente. Por eso es necesario que los 200.000 niños y niñas que todavía no tienen acceso a la educación puedan volver cuanto antes”, ha aseverado Lucía Martínez, experta en Programas Internacionales de UNICEF España.

Apoyo directo y despliegue de material pedagógico de emergencia

Para hacer frente a estas carencias absolutas de infraestructuras, la labor de las entidades humanitarias está resultando determinante. En la actualidad, UNICEF apoya directamente a más de 335.000 niños y niñas en 203 centros y espacios educativos habilitados. Además, la llegada de kits recreativos y suministros pedagógicos fundamentales —entre los que se incluyen las denominadas escuelas en una maleta y los kits de desarrollo temprano para la primera infancia— ha permitido abastecer a los docentes sobre el terreno. Todos estos materiales entraron en la Franja de Gaza el pasado mes de febrero y benefician ya de forma directa a más de 460.000 menores.

El despliegue pedagógico busca paliar el enorme rezago educativo acumulado durante los últimos años. Con la ayuda de estos recursos, los maestros intentan adaptar los contenidos a las circunstancias de cada grupo, priorizando la alfabetización básica, el razonamiento matemático y, sobre todo, las dinámicas de contención afectiva que permitan sanar las secuelas emocionales del prolongado aislamiento escolar.

Garantías de seguridad y la educación como pilar de la recuperación

Para garantizar que esta reincorporación no sea un hecho efímero y pueda extenderse hasta alcanzar a la totalidad de la población infantil de la región, las organizaciones internacionales han hecho un llamamiento urgente a los actores globales. UNICEF pide una financiación económica flexible y previsible que cubra la totalidad del curso escolar, además de exigir garantías firmes para la seguridad de los estudiantes. Es imprescindible que las partes implicadas aseguren el desplazamiento protegido de alumnos, docentes y personal humanitario en las rutas cotidianas.

Asimismo, resulta indispensable autorizar la entrada constante de materiales educativos, productos de apoyo logístico, combustible para generadores e instalaciones y equipamiento técnico básico. La educación en Gaza no puede entenderse como una cuestión secundaria dentro de la ayuda de emergencia. Por el contrario, los expertos coinciden en que la formación debe situarse en el centro de la acción humanitaria y de los planes de reconstrucción.

El futuro de la zona depende de forma directa de la capacidad del sistema internacional para devolver a las aulas a las nuevas generaciones de Gaza. Sin la restauración plena de las escuelas y la escolarización efectiva de los 200.000 menores que aún siguen al margen del sistema, resultará imposible sentar las bases de una recuperación social duradera. La educación representa hoy la principal ventana hacia la dignidad para miles de familias en Gaza.

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