El cambio climático intensifica las olas de calor, y la humedad del suelo es clave en este proceso. Suelos secos amplifican el calor, mientras que los húmedos lo moderan.
Con la llegada del invierno también se unen otros elementos como el moho y la humedad, los cuales se convierten en un peligro para nuestra salud respiratoria. Por eso, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para combatirlo.