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La actividad de la presente temporada de ciclones en la cuenca del océano Atlántico, que comenzó de forma oficial el pasado 1 de junio y concluirá el próximo 30 de noviembre, registrará valores globales por debajo de lo normal, previéndose entre 7 y 13 tormentas con nombre en total. La predicción actualizada del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) se ha dado a conocer públicamente a tan solo un mes de alcanzar el pico climatológico habitual de la temporada, el cual suele ocurrir a comienzos de septiembre. Según la agencia científica, la presencia de huracanes en esta franja oceánica se verá atenuada por diversas variables climáticas atmosféricas.
En detalle, la actualización del pronóstico científico de la NOAA indica que el número de tormentas tropicales con nombre en la cuenca atlántica oscilará entre 7 y 13 (sistemas que presentan vientos sostenidos de al menos 63 km/h). De este conjunto total de perturbaciones, entre dos y seis podrían llegar a convertirse en huracanes (alcanzando vientos de 119 km/h o más), de los cuales hasta dos podrían evolucionar hacia grandes ciclones de categoría 3 o superior (con vientos de 178 km/h como mínimo en sus rachas). De momento, en lo que va de curso únicamente se han formado dos tormentas tropicales con nombre en la zona: Arthur y Bertha.
Los nuevos pronósticos cuantitativos elaborados por los expertos meteorológicos señalan un 75 % de probabilidades de experimentar una temporada con una actividad por debajo de lo normal, un 20 % de opciones de registrar una dinámica cercana a lo habitual y apenas un exiguo 5 % de probabilidades de situarse por encima de los registros. Esta predicción revisada coincide en sus líneas maestras con la previsión inicial publicada por la institución el pasado mes de mayo. En la cuenca atlántica, una temporada típica de sistemas tropicales produce ordinariamente 14 tormentas nombradas, de las cuales siete se convierten en ciclones de intensidad considerable, incluidos tres grandes ciclones.
Impacto inicial de las tormentas tropicales Arthur y Bertha en el Golfo de México
Hasta la fecha actual, la temporada atlántica ha producido dos tormentas tropicales nombradas y la total ausencia de huracanes. La tormenta tropical Arthur fue la encargada de inaugurar la lista oficial del año. Este sistema meteorológico se formó a mediados del mes de junio sobre las cálidas aguas del golfo de México, concretamente frente a la costa del estado de Texas (Estados Unidos), provocando lluvias récord en diversas parroquias de Luisiana y desencadenando varios tornados destructivos a lo largo de toda la franja costera del golfo.
Por su parte, la tormenta tropical Bertha se formó también en las aguas del golfo de México, originándose al sur del mango del estado de Florida antes de tocar tierra en la parroquia de St. Bernard, en el estado de Luisiana. A propósito de estos fenómenos, Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, remarcó la importancia de la preparación comunitaria. “Las lluvias en zonas interiores representan una causa muy relevante de daños provocados por tormentas tropicales, como demostró Arthur”, advirtió Graham. “Por ello es vital prepararse para cada tormenta que afecte a tu zona, aunque no alcance la fuerza de un gran ciclón”.
El fenómeno de El Niño frena la formación de huracanes en la cuenca atlántica
Durante el resto de la temporada, los meteorólogos prevén que la actividad de tormentas en el Atlántico se vea moderada por la influencia directa del fenómeno de El Niño, que surgió por primera vez en el Pacífico ecuatorial en junio. El Niño incrementa notablemente el cizallamiento del viento, un factor físico que dificulta que se formen o se fortalezcan los huracanes una vez constituidos en el océano. Entre otros factores secundarios que moderan la cuenca figuran las temperaturas superficiales cercanas a la media en el océano Atlántico y la presencia de un monzón de intensidad neutral en el África occidental.
Aunque la presencia de El Niño tiende a limitar de forma acusada la actividad en el Atlántico, este mismo patrón climático potencia sustancialmente el desarrollo de tormentas en el océano Pacífico. La previsión oficial de la NOAA para la temporada en el Pacífico Este se mantiene sin cambios, con una horquilla de entre 15 y 22 tormentas nombradas, lo que se sitúa claramente por encima de la media histórica. Hasta el momento actual se han contabilizado siete tormentas nombradas en esa demarcación, de las cuales dos se convirtieron en huracanes, incluyendo un gran ciclón mayor.
Paralelamente, los científicos anticipan una temporada con una actividad por encima de lo normal en la cuenca del Pacífico Central, proyectando la formación de entre 5 y 13 tormentas con nombre y depresiones tropicales. Este comportamiento contrapuesto pone de manifiesto la compleja interacción que existe entre los patrones oceánicos y la atmósfera planetaria. Ante la incertidumbre de los meses venideros, los organismos internacionales recuerdan que la prevención constante en las áreas costeras vulnerables resulta indispensable para mitigar los posibles daños provocados por la eventual aparición de futuros huracanes.
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