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La organización ambiental WWF reclamó este martes evaluar el impacto de los incendios de este verano en España sobre las especies más vulnerables y priorizar la restauración de los ecosistemas afectados. WWF hizo esas consideraciones antes de que este miércoles se produzca un eclipse total de Sol, ante lo cual pidió “extremar las precauciones” para prevenir incendios en lugares con aglomeraciones de personas que verán ese fenómeno astronómico.
Indicó que los grandes fuegos estivales en España no solo han destruido miles de hectáreas, sino que han provocado la pérdida de hábitats y han afectado a numerosas especies de fauna silvestre. "El impacto de un incendio no termina cuando se apagan las llamas. De hecho, la recuperación de los bosques y de los hábitats naturales puede llevar décadas y, durante ese tiempo, muchas especies pierden su refugio, su alimento y sus áreas de reproducción”, apuntó Gonzalo Rincón, técnico del programa de bosques de WWF.
Rincón añadió: “Además de reforzar la prevención, es fundamental garantizar la restauración de las zonas afectadas para que puedan recuperar su biodiversidad y su capacidad de ofrecer servicios esenciales a la sociedad. De hecho, la restauración es una oportunidad para prevenir los incendios del futuro".
La grave pérdida de masas forestales
La desaparición de castañares, robledales y encinares por el fuego ha supuesto la muerte o el desplazamiento de animales, poniendo en peligro la recuperación de poblaciones ya amenazadas. El águila imperial, el buitre negro, el lince y el lobo, entre otros, engrosan la lista de especies víctimas del fuego.
Lobo, lince y rapaces: especies amenazadas por los incendios
Los fuegos de este verano han afectado a zonas fundamentales para las especies más emblemáticas y amenazadas de España. En la Sierra Norte de Guadalajara, las llamas han arrasado los territorios de varias manadas de lobos, las únicas que se reproducen en Castilla-La Mancha y fundamentales para la conexión de esta especie con otras poblaciones.
El lince ibérico también se ha visto afectado. En 2026 se registraron incendios en zonas de alto valor para la especie, como las Marismillas de Doñana, donde ardieron unas 400 hectáreas, y el entorno del centro de cría en cautividad de La Olivilla, en Jaén. Este episodio obligó a adoptar medidas excepcionales para proteger a los ejemplares del programa y a posponer las liberaciones previstas, así como a actuar en áreas con presencia de lince en la sierra oeste de Madrid y Ávila.
Asimismo, las aves rapaces figuran entre las especies más perjudicadas. El fuego de Ávila alcanzó el Valle de Iruelas, una de las principales zonas de reproducción del buitre negro en Castilla y León y en el centro de España, con más de 120 parejas reproductoras. Debido al largo periodo reproductivo de esta especie, muchos polluelos permanecían todavía en los nidos cuando llegaron las llamas.
Además de la posible pérdida de las crías, WWF consideró “preocupante” la desaparición de árboles maduros, imprescindibles para la reproducción de aves. En Madrid, el fuego ha afectado a una zona en la que anida más de la mitad de las parejas de águila imperial, así como a territorios del águila perdicera, el águila real y la cigüeña negra. A finales de julio se declaró un fuego en Utrera (León) que hizo saltar las alarmas por su proximidad a un enclave clave del urogallo cantábrico, especie catalogada en estado crítico.
Daños en ríos, anfibios, reptiles e insectos
En cuanto a los ríos, el fuego compromete la supervivencia de las especies fluviales y afecta a las que se encuentran en situación crítica. El visón europeo, del que apenas quedan unos 142 ejemplares según el censo de 2024, y el desmán ibérico, con poblaciones muy reducidas y fragmentadas, sufren los efectos directos y posteriores. Tras las primeras lluvias, cenizas y sedimentos llegan a los cauces, deterioran la calidad del agua y reducen las posibilidades de alimento. Los grandes incendios del noroeste peninsular de 2025 afectaron a un 20 % de la superficie ocupada por el desmán.
Los anfibios y reptiles son muy vulnerables por su escasa capacidad de desplazamiento. Muchas especies intentan refugiarse bajo tierra o entre piedras, pero el fuego eleva la temperatura del suelo a niveles letales. Tras su paso, la pérdida de refugios y alimento dificulta la supervivencia. Entre las especies más sensibles están el tritón del Montseny, las tortugas terrestres, el camaleón y diversas lagartijas endémicas, como la leonesa, afectada por los grandes incendios registrados en Zamora. Finalmente, los insectos tampoco escapan a esta amenaza; aunque algunas especies subterráneas sobreviven, la mayoría sufre una elevada mortalidad y pierde su hábitat y alimento, según advierte WWF.
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