El cambio climático ha alterado drásticamente la biodiversidad del planeta, lo cual favorece la transmisión de patógenos causantes de enfermedades como dengue, paludismo, asma, tuberculosis o ébola, entre otras.
Millones de vidas pueden salvarse si las políticas climáticas ponen el ojo en la salud, porque cambiando el tipo de alimentación, ofreciendo una mejor calidad del aire y tomando medidas adecuadas, se puede revertir la situación.
La temporada de alergia al polen se ha visto incrementada por un mes a causa del cambio climático, dando lugar a una mayor duración de los síntomas tan molestos que causa.
El cambio climático causado por los seres humanos desempeña un papel importante en el alargamiento de la temporada de polen y un papel parcial en el aumento de la cantidad de polen.
Un proyecto científico identifica los riesgos climáticos que el país debe afrontar prioritariamente, como la pérdida de recursos hídricos y las enfermedades vinculadas al calentamiento global.