El secreto del cerebro que nos hace picar de más explicado por la ciencia

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Picar entre horas

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Aunque el estómago esté lleno, muchas veces seguimos picando sin control. La ciencia revela que no se trata de falta de fuerza de voluntad, sino del cableado natural del cerebro, que mantiene activas las señales de recompensa ante la comida irresistible.

Por qué seguimos picando, aunque estemos llenos según la ciencia

Es común pensar que cuando comemos de picoteo, ingerimos más calorías que en una comida completa con primer y segundo plato. Un estudio reciente confirma esta idea y revela por qué, incluso estando satisfechos, no dejamos de picar entre horas.

El doctor Thomas Sambrook, de la Universidad de East Anglia en Reino Unido, explica: "Ninguna sensación de saciedad puede apagar la respuesta del cerebro frente a un alimento que se ve delicioso". Esto significa que nuestro sistema nervioso sigue reaccionando a la comida aunque el estómago ya esté lleno.

Para demostrarlo, Sambrook y su equipo realizaron escáneres cerebrales en tiempo real a 76 voluntarios mientras jugaban un juego que mostraba alimentos como chocolate, palomitas, patatas fritas y dulces.

Llenos, pero el cerebro no se detiene

A mitad de la actividad, los participantes recibieron porciones de uno de esos alimentos hasta quedar completamente satisfechos. Según los investigadores, los voluntarios reportaron una fuerte reducción en su deseo de comer y su comportamiento indicaba que la comida ya no les resultaba atractiva.

Sin embargo, el cerebro seguía reaccionando de manera intensa. Las áreas asociadas con la recompensa continuaban activas frente a las imágenes de los alimentos, a pesar de la saciedad. Como explica Sambrook, "el cerebro se niega a restarle importancia al atractivo de la comida, sin importar lo lleno que estés".

Picoteo nocturno y lo que dice la ciencia

Esto ayuda a entender por qué resulta tan difícil resistirse a los dulces o snacks, incluso a altas horas de la noche. Según el experto, el problema no es la falta de disciplina, sino el cableado natural de nuestra cabeza.

Incluso cuando las personas saben que no quieren comer más, y su comportamiento indica que ya no valoran la comida, el cerebro continúa enviando señales de recompensa en cuanto aparece un alimento. Es un patrón que facilita el exceso de ingesta y la dificultad para controlar los antojos.

Hábitos y respuestas automáticas

Sambrook señala que estas respuestas del sistema nervioso operan a menudo sin que seamos conscientes. Por lo tanto, aunque creamos que comemos por hambre, en muchos casos el organismo simplemente sigue un patrón aprendido. Nuestra cabeza y el sistema de recompensa actúan casi de forma automática, guiando nuestras elecciones sin que lo percibamos.

En general, picar más allá de la saciedad es un fenómeno biológico real. Las señales de placer y recompensa enviadas por el cerebro explican por qué algunas comidas siguen siendo irresistibles incluso cuando el cuerpo ya no necesita energía. Conocer este funcionamiento nos ayuda a entender que no siempre se trata de fuerza de voluntad, sino del complejo cableado que regula nuestros hábitos alimenticios y las emociones ligadas a la comida.

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