Lectura fácil
La empresa estadounidense de biotecnología Colossal Biosciences vuelve a situarse en el centro del debate científico internacional gracias a un nuevo avance relacionado con sus proyectos de desextinción. Después de haber anunciado investigaciones para recuperar especies desaparecidas como el mamut lanudo y el lobo gigante, también conocido como huargo, la compañía ha dado un nuevo paso que podría acercar en el futuro el regreso del moa gigante, un ave originaria de Nueva Zelanda extinguida hace aproximadamente 600 años, con huevos artificiales.
El reciente logro de la empresa consiste en la creación de un sistema de incubación basado en huevos artificiales del que ya han nacido 26 polluelos sanos. Aunque el objetivo final es desarrollar tecnologías capaces de devolver especies desaparecidas a la vida, los investigadores reconocen que todavía se encuentran en una fase muy inicial y experimental.
El desafío de reemplazar un huevo natural por los huevos artificiales
La incubación de aves en huevos artificiales ha sido durante décadas uno de los grandes retos de la biotecnología reproductiva. Reproducir las condiciones exactas del interior de un huevo natural resulta extremadamente complejo debido a la fragilidad del proceso embrionario y a la necesidad de mantener parámetros muy precisos para el correcto desarrollo del embrión.
Los intentos anteriores realizados por distintos equipos científicos habían encontrado importantes dificultades. En muchos casos, los embriones no sobrevivían o nacían con daños biológicos y alteraciones genéticas. Por ello, conseguir que polluelos nazcan sanos fuera de una cáscara convencional supone un avance significativo para este tipo de investigaciones.
Según explicó National Geographic en una publicación reciente, Colossal Biosciences logró superar parte de estos problemas mediante un nuevo diseño de huevo artificial. No obstante, el propio reportaje señala que el informe aún no ha sido sometido a revisión por pares ni acompañado de datos científicos completos que permitan a otros especialistas analizar los resultados de forma independiente.
A pesar de ello, algunos expertos ya consideran el experimento como un importante avance biotecnológico debido a las posibilidades futuras que podría ofrecer para la conservación y recuperación de especies.
Una membrana de silicona como pieza clave
El sistema desarrollado por la compañía utiliza una membrana de silicona colocada dentro de una estructura rígida con forma hexagonal que actúa como soporte externo. Esta membrana permite el intercambio de gases necesario para el desarrollo embrionario, imitando parte de las funciones que normalmente realiza la cáscara de un huevo natural.
Gracias a esta tecnología, los científicos consiguieron que los embriones completaran su desarrollo y que los polluelos nacieran sin daños detectables en su ADN, según los datos ofrecidos por la empresa.
Otro aspecto destacado por Colossal es la capacidad de adaptar el tamaño de los huevos artificiales a distintas especies de aves. La tecnología podría utilizarse tanto para incubar aves pequeñas como para especies de gran tamaño, una característica fundamental si en el futuro se pretende trabajar con animales como el moa gigante.
El moa gigante todavía está lejos
A pesar del entusiasmo generado por el anuncio, la propia empresa admite que todavía queda un largo camino antes de poder hablar realmente de la recuperación del moa gigante. Las pruebas actuales se están realizando utilizando huevos ya puestos por gallinas domésticas.
El procedimiento consiste en abrir cuidadosamente la cáscara natural y transferir el contenido al sistema artificial. Es decir, el proceso biológico inicial continúa dependiendo de un ave viva, ya que la fecundación y la puesta siguen produciéndose de manera natural, para luego incubarlo en los huevos artificiales.
Para lograr una verdadera desextinción del moa, los investigadores explican que será necesario realizar modificaciones genéticas en células embrionarias muy tempranas, de manera similar a las técnicas empleadas previamente en otros proyectos de Colossal Biosciences.
Además, el proceso requerirá encontrar una especie compatible capaz de producir huevos adecuados para el desarrollo del ave extinta. Aunque la empresa todavía no ha seleccionado un candidato definitivo, entre las especies consideradas aparecen el emú y el tinamú como posibles opciones para futuras investigaciones.
Por ahora, el nacimiento de estos 26 polluelos de huevos artificiales representa únicamente el inicio de una tecnología que aún deberá superar numerosos desafíos científicos antes de demostrar si realmente puede aplicarse a proyectos de desextinción de gran escala.
Añadir nuevo comentario