Europa frente a Estados Unidos: cómo Trump ha roto el equilibrio histórico entre aliados

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La nueva relación entre Europa y los EEUU de Trump

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Durante casi ocho décadas, desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, Europa ha vivido bajo el paraguas de Estados Unidos. Washington era el gran aliado, el garante de la seguridad y, en muchos sentidos, el jefe. Los países europeos aceptaban ese papel secundario con naturalidad. Pero ese equilibrio histórico ha saltado por los aires en apenas unos meses.

La llegada de Donald Trump de nuevo a la Casa Blanca ha cambiado por completo las reglas del juego. La Unión Europea sabía que las cosas iban a ser diferentes, pero pocos imaginaron un giro tan radical. Hoy, Estados Unidos ya no trata a la Unión Europea como un socio privilegiado, sino como a cualquier otro competidor.

Uno de los primeros síntomas de este cambio ha sido la guerra de los aranceles. Trump ha aplicado medidas comerciales duras contra países europeos, sin distinguir entre aliados y adversarios. Pero el mensaje quedó aún más claro el 4 de diciembre, cuando su Administración publicó la nueva estrategia de seguridad nacional.

En ese documento, la Unión Europea aparece descrita como un socio debilitado. Para Trump, la UE no nació como un proyecto de cooperación, sino como una estructura creada para “joder” a Estados Unidos. Con esa visión, se acabaron los años de sumisión tranquila de Europa.

Al principio, el presidente estadounidense se centró en exigir más gasto militar a los socios europeos dentro de la OTAN. El famoso objetivo del 5% del PIB, que España —con Pedro Sánchez al frente— se negó a aceptar. Pero el conflicto ha ido mucho más lejos.

Groenlandia, el detonante inesperado

La tensión ha alcanzado un nivel impensable con Groenlandia. Trump ha dejado claro que quiere hacerse con esta enorme isla del Ártico, territorio autónomo bajo soberanía danesa. Y no ha dudado en amenazar con hacerlo “por las buenas o por las malas”.

La pasada semana, ocho países europeos, todos miembros de la OTAN, enviaron tropas a Groenlandia: Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido. Oficialmente, se trataba del ejercicio militar danés “Arctic Endurance”, planificado con antelación. Pero el mensaje político era evidente: Europa está dispuesta a defender a uno de los suyos.

La respuesta de Trump fue inmediata. Anunció que impondrá aranceles a esos países si no le permiten avanzar en su plan para adquirir Groenlandia. Aunque ahora la Casa Blanca insiste en hablar de una compra, la amenaza militar sigue sobre la mesa.

Hasta hace poco, pensar en un conflicto militar entre Estados Unidos y Europa era sencillamente inimaginable. El enemigo siempre venía del Este. Pero hoy la pregunta ya no parece tan absurda.

Si llegara a estallar un enfrentamiento, ¿qué podría hacer el continente europeo frente al ejército más poderoso del planeta? Aquí aparece uno de los grandes problemas del proyecto europeo: no existe un ejército común.

Europa sin ejército, pero no indefensa

Aunque no hay fuerzas armadas europeas unificadas, la cooperación militar ha avanzado. La Unión ha desarrollado la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD), integrada en la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC). Además, se ha aprobado el ambicioso plan “Rearmar Europa”, dotado con 800.000 millones de euros en cuatro años.

Aun así, los ejércitos siguen siendo nacionales. Y su peso varía mucho de un país a otro.

Según el índice Global Firepower, Estados Unidos es la primera potencia militar del mundo, seguido de Rusia. El primer país europeo que aparece en la lista es Reino Unido, en el sexto puesto. Francia ocupa el séptimo. Más atrás están Italia (10º), Alemania (14º) y España (17º).

La lista continúa con Polonia (21º), Suecia (27º), Grecia (30º), Países Bajos (36º), Noruega (38º), Portugal (39º) y Dinamarca (45º).

La Unión Europea, segunda potencia militar por gasto

Si se suman las capacidades militares de los 27 Estados miembros de la UE (sin Reino Unido), el resultado es sorprendente: la Unión Europea sería la segunda potencia militar del mundo.

Entre 2021 y 2024, el gasto en defensa aumentó más de un 30 %. En 2024 alcanzó los 326.000 millones de euros, unos 354.000 millones de dólares, lo que supone alrededor del 1,9% del PIB europeo.

El aumento comenzó antes del pulso por Groenlandia, impulsado por el miedo a Rusia tras la invasión de Ucrania. Además, el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 prevé 131.000 millones de euros adicionales para el sector aeroespacial y de defensa.

Si se añade el gasto de Reino Unido y Noruega, la cifra asciende a 407.000 millones de dólares. Y si se incluye Ucrania, supera los 547.000 millones.

Estados Unidos cuenta con 1,4 millones de militares en activo y más de 800.000 reservistas. Europa, en conjunto, suma casi 5 millones de efectivos, aunque solo 1,45 millones son soldados activos.

En tanques, EEUU dispone de 6.645, frente a los 3.145 europeos. Sin embargo, Europa supera a Washington en vehículos blindados de combate.

En el aire, Estados Unidos tiene más de 1.500 aviones de combate y una potente flota de bombarderos y drones. Europa, por su parte, reúne unas 7.000 aeronaves de todo tipo.

El factor nuclear, la gran diferencia

El mayor desequilibrio está en el arsenal nuclear. El 90 % de las cabezas nucleares del mundo están en manos de Rusia y Estados Unidos. Washington posee más de 5.200.

En Europa, solo Francia y Reino Unido tienen armas nucleares. París cuenta con unas 290 ojivas, y Londres con 225. Una diferencia que sigue marcando la balanza estratégica.

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