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En los últimos meses, el universo digital ha sido el principal escaparate del fenómeno therians, una comunidad integrada sobre todo por jóvenes que se identifican con animales no humanos y que, en ocasiones, representan esa identidad mediante máscaras y comportamientos simbólicos. Sin embargo, el salto de la pantalla a la plaza pública no ha resultado como muchos esperaban. Las convocatorias organizadas este fin de semana en distintas ciudades españolas no han logrado reunir a los supuestos protagonistas y, en su lugar, han derivado en concentraciones de curiosos, escenas llamativas y algunos altercados.
Lejos de consolidarse como un movimiento visible en el espacio urbano, las quedadas han terminado evidenciando la distancia entre la viralidad en redes sociales y la realidad fuera de internet. En varias ciudades, los asistentes acudieron con la expectativa de presenciar un encuentro multitudinario de therians. Lo que encontraron fue, en muchos casos, una mezcla de adolescentes, espectadores y personas grabando con el móvil en busca de contenido para sus perfiles digitales.
Barcelona: miles de personas y ningún therian visible
La convocatoria más numerosa tuvo lugar en el Arc de Triomf de Barcelona. Allí, alrededor de 3.000 personas se congregaron durante la tarde del sábado con la esperanza de encontrarse con miembros de la comunidad ‘therian’. Sin embargo, según relataron varios asistentes a la agencia ACN, no hubo presencia clara de personas que se identificaran como tales.
“Más que therians, había gente haciendo el tonto”, explicaba uno de los participantes. Otros testimonios coincidían en señalar que lo que se vio fueron adolescentes riéndose, alguna persona disfrazada y numerosos móviles grabando la escena.
Lo que comenzó como una concentración pacífica terminó complicándose. Un grupo reducido provocó disturbios que desembocaron en enfrentamientos, actos vandálicos y daños al mobiliario urbano. En vídeos difundidos en redes sociales se observó incluso cómo una persona con máscara de caballo era rodeada y golpeada por un grupo de jóvenes.
La situación obligó a intervenir a la Guardia Urbana de Barcelona y a los Mossos d'Esquadra, que desalojaron la zona. El balance final fue de cinco detenidos: cuatro por parte de la policía autonómica y uno por la policía municipal.
Madrid: espectáculo improvisado en Sol
En la Puerta del Sol, la escena tuvo un tono más cercano al espectáculo callejero que a una reunión organizada. Cientos de curiosos formaron un gran corro alrededor de varios supuestos ‘therian’ que, con máscaras de animales, se desplazaban a cuatro patas mientras eran fotografiados y grabados sin descanso.
Uno de los momentos más comentados fue el de un joven disfrazado de toro que fue “toreado” por otro asistente, en una escena que muchos calificaron de surrealista. En redes sociales, un testigo resumía el ambiente: “Mucha expectación, pero poca sustancia. Más que un movimiento multitudinario, parecía contenido para TikTok”.
Málaga, Zaragoza y Pamplona: entre la anécdota y la ausencia de therians
Algo similar ocurrió en el centro de Málaga el viernes anterior. Allí, un único joven con máscara de caballo acaparó la atención de cientos de personas que lo rodearon con sus teléfonos móviles. Según relató el Diario Sur, en un momento dado alguien simuló una faena taurina frente al joven, que poco después se quitó la máscara y abandonó el lugar apresuradamente. La concentración terminó con la detención de un joven que llevaba una máscara de zorro, según informó 101tv Málaga.
En Zaragoza no se registró la presencia de ningún ‘therian’ identificable, pese a la expectación generada. Una situación parecida se vivió en Pamplona, donde decenas de jóvenes acudieron a la plaza del Castillo movidos por la curiosidad, transformando el supuesto encuentro en una reunión improvisada de espectadores.
En A Coruña, la cita en los Jardines de Méndez Núñez reunió a varias decenas de personas y a un único supuesto ‘therian’, que interactuó con los presentes sin ocultar su rostro.
Cancelaciones y miedo a las agresiones
La tensión generada en redes sociales ha sido otro de los elementos clave de este fin de semana. Convocatorias anunciadas en ciudades como Bilbao o Córdoba, esta última prevista para el 27 de febrero, fueron suspendidas ante el temor de los organizadores a posibles ataques o represalias.
En Bilbao, pese a la cancelación, decenas de personas acudieron a la Plaza Circular en busca de algún ‘therian’. El diario Deia informó de la presencia de dos jóvenes que se identificaban como ‘therian’, una vinculada simbólicamente a un gato y otra a un border collie, aunque ninguna llevaba máscara.
Una de ellas explicó que su vida cotidiana es completamente normal: asiste a clase, camina erguida y se alimenta como cualquier otra persona. También lamentó los rumores difundidos en internet, como la falsa creencia de que comen comida para perros, algo que consideran ofensivo.
En Córdoba, el medio Cordópolis recogió el comunicado de los organizadores anunciando la cancelación definitiva de actos públicos relacionados con el colectivo. En el texto denunciaban la proliferación de insultos, amenazas de muerte y mensajes que incitaban al sabotaje. Aunque subrayaban que existen therians en la ciudad y en el resto de España, pedían que nadie los buscara para agredirlos.
Entre la viralidad y la realidad
Lo ocurrido este fin de semana refleja cómo un fenómeno amplificado por las redes, como es el caso de los therians, puede generar grandes expectativas que, al trasladarse al espacio físico, se diluyen o se transforman en algo muy distinto. Más que una demostración masiva de identidad colectiva, las quedadas han derivado en espectáculos improvisados, tensiones y debates sobre el respeto a la diferencia.
Para muchos jóvenes therians, el miedo a convertirse en objetivo de burlas o agresiones ha pesado más que el deseo de visibilidad. Así, el intento de ocupar plazas y avenidas ha terminado evidenciando que, por ahora, su presencia sigue siendo mucho más sólida en el entorno virtual que en la calle.
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