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Nuevos casos de hantavirus han puesto en alerta máxima a la Organización Mundial de la Salud (OMS). La noticia ha saltado a los medios internacionales tras confirmarse que tres personas que viajaban a bordo del crucero de lujo MV Hondius han fallecido tras contraer esta infección respiratoria severa. Además de las víctimas mortales, una cuarta persona se encuentra actualmente ingresada en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Sudáfrica, y las autoridades sanitarias mantienen bajo sospecha al menos dos casos más entre el pasaje. El crucero, que tiene como destino final las Islas Canarias, se encuentra en estos momentos vigilado y monitorizado de cerca por la OMS para evitar una propagación incontrolada.
Cabe destacar que un altísimo porcentaje de las enfermedades que afectan actualmente a los seres humanos son zoonóticas, lo que quiere decir que son capaces de saltar entre diferentes especies de animales. Entre ellas, como alertan los expertos, se encuentran algunas de las que podrían causar pandemias en el futuro, siguiendo el ejemplo de lo sucedido con la covid-19. El hantavirus es una de ellas, y la situación en el MV Hondius ha encendido todas las alarmas. Como explica la OMS tras los casos detectados en el navío: "Aunque es raro, este patógeno puede contagiarse entre personas y puede provocar graves afecciones respiratorias que requieren de monitorización, apoyo y respuesta inmediata al paciente".
Zoonosis y los riesgos del hantavirus en alta mar
Los hantavirus representan una de estas zoonosis relativamente recientes en la historia de la medicina moderna. Aunque los primeros brotes se detectaron en la década de los años 30 del siglo pasado, el patógeno no se aisló e identificó formalmente hasta 1978. Estas enfermedades afectan principalmente a diversas especies de roedores, que actúan como reservorios naturales, pero cuando el virus logra dar el salto a los humanos, puede producir enfermedades con cuadros clínicos extremadamente graves y una alta tasa de letalidad.
Se trata de una familia vírica procedente originalmente de Asia, compuesta por virus de ARN monocatenario y dividida en tres linajes principales. Las enfermedades que provocan en humanos se conocen genéricamente como hantavirosis. Generalmente, se contraen por la exposición directa a heces, orina o saliva, así como por mordeduras de roedores infectados. Históricamente, se ha creído que este virus no se propaga con facilidad entre humanos, pero los eventos recientes en el crucero Hondius están obligando a los epidemiólogos a revisar los protocolos de transmisión persona a persona.
¿Cuáles son los síntomas principales?
La infección por hantavirus puede causar dos cuadros clínicos claramente diferenciados, dependiendo de la variante del virus y la región geográfica: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) y el síndrome pulmonar por hantavirus (SPHV).
En el caso de la fiebre hemorrágica (FHSR), más habitual en Eurasia (el llamado "Viejo Mundo"), los signos suelen aparecer tras un período de incubación de aproximadamente dos semanas. Los síntomas pueden comprender cefalea intensa, dolor abdominal y de espalda, fiebre, escalofríos y náuseas. A medida que progresa, el paciente puede presentar visión borrosa, enrojecimiento de la cara y los ojos, erupción cutánea e hipotensión. En las fases más críticas, se llega al shock agudo, insuficiencia renal aguda e incluso convulsiones o síntomas neurológicos localizados. La mortalidad en estos casos oscila entre el 6 y el 15 %.
Por su parte, el SPHV es más común en el continente americano. Sus síntomas incluyen fiebre aguda, mialgia (dolor muscular), cefalea y síntomas gastrointestinales, evolucionando rápidamente hacia un edema pulmonar no cardiógeno. En este cuadro clínico, el más temido por los médicos, la mortalidad puede llegar a alcanzar el 50%.
¿Cómo se trata esta enfermedad?
La estrategia terapéutica para combatir el hantavirus va a depender estrictamente de la enfermedad específica que muestre el paciente y de la rapidez con la que se inicie la intervención médica.
Para la variante renal (FHSR), se suele emplear el fármaco ribovirina administrado por vía intravenosa. El paciente requiere una monitorización constante y un tratamiento de soporte para las complicaciones renales. La recuperación suele ser lenta, pudiendo demorarse semanas o incluso meses. Por el contrario, para el síndrome pulmonar (SPHV), no existe un tratamiento antiviral específico y el abordaje es principalmente sintomático. Si el paciente logra sobrevivir a las fases críticas iniciales mediante ventilación asistida, normalmente se recuperará en pocas semanas sin secuelas importantes. No obstante, la vigilancia sobre el MV Hondius continúa siendo prioritaria para la seguridad sanitaria global.
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