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La palabra inglesa hope significa “esperanza”, un término especialmente relevante cuando se habla de pacientes oncológicos. Precisamente por eso, resulta significativo que coincida con las siglas de “HOspital de día PErsonalizado”, el concepto que da vida al Proyecto HOPE impulsado por Quirónsalud. Esta iniciativa nace con la intención de transformar la atención a personas con cáncer mediante un modelo más ágil, cómodo y seguro, enfocado en mejorar su calidad de vida durante el tratamiento.
El eje principal del Proyecto HOPE es situar al paciente en el centro de todo el proceso asistencial. Tal como explica la doctora Clara Olier, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, integrado en One Oncology Madrid, la prioridad es disminuir los tiempos de espera y evitar desplazamientos innecesarios. Esto se traduce en una experiencia más eficiente y menos agotadora para quienes deben acudir con frecuencia al hospital.
En el modelo tradicional, el recorrido del paciente oncológico suele implicar varias visitas a diferentes áreas del hospital. Desde los análisis de sangre hasta la consulta con especialistas, pasando por la preparación del tratamiento en farmacia, cada paso implica esperas y tiempos muertos que afectan tanto al paciente como a su entorno familiar.
Qué propone el Proyecto HOPE
Frente a este sistema fragmentado, HOPE plantea una reorganización completa: en lugar de que el paciente se desplace entre servicios, son los recursos médicos los que se coordinan alrededor de él. Todo el proceso se concentra en una única visita al Hospital de Día.
En ese mismo espacio, el paciente puede realizarse la extracción de sangre, obtener resultados analíticos en cuestión de minutos, someterse a la evaluación clínica y recibir el tratamiento prescrito. Todo ello se lleva a cabo cumpliendo altos estándares de seguridad. Según Patricia González Hervás, enfermera del Servicio de Oncología, esta concentración de procesos mejora no solo la eficiencia, sino también la experiencia general del paciente.
Los pilares del sistema
El funcionamiento del Proyecto HOPE se apoya en cuatro elementos clave:
- La organización estructurada de los datos clínicos basada en evidencia científica y estándares internacionales, reduciendo errores derivados de variaciones individuales.
- El uso de sistemas point of care, que permiten obtener resultados de análisis en menos de cinco minutos.
- La automatización de citas y solicitudes, integrando en una sola visita lo que antes requería varias.
- La conexión del portal del paciente con la historia clínica electrónica, facilitando la comunicación directa con el equipo médico desde cualquier lugar.
El proyecto HOPE comenzó en 2020 en el Hospital de Día Oncológico de la Fundación Jiménez Díaz, bajo la dirección de la doctora Cristina Caramés, actualmente directora asistencial y de Investigación de Quirónsalud. Desde entonces, se ha ido extendiendo de forma progresiva a otros centros.
En el caso del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, la implantación se ha realizado de manera gradual, comenzando con un número reducido de pacientes y ampliándose conforme se confirmaba su efectividad y la satisfacción de los usuarios. Este enfoque ha permitido ajustar el sistema antes de su implementación completa.
El siguiente paso del Proyecto HOPE incluye la incorporación de herramientas que favorezcan el autocuidado del paciente. Entre ellas destacan los PROMs (medición de resultados reportados por pacientes) y los PREMs (evaluación de la experiencia del paciente). Estas herramientas permitirán adaptar la atención a las necesidades individuales de cada persona.
Además, el portal del paciente jugará un papel fundamental al permitir la comunicación en tiempo real con el equipo médico. Esto facilitará la detección precoz de síntomas asociados al tratamiento y permitirá intervenir antes de que se produzcan complicaciones graves.
Impacto en pacientes y profesionales
Los resultados obtenidos hasta el momento reflejan mejoras significativas. Los tiempos de espera se han reducido en más de un 50 %, lo que supone un avance importante en la comodidad del paciente. Asimismo, la detección temprana de efectos adversos ha contribuido a disminuir visitas a urgencias y hospitalizaciones.
Otro beneficio relevante es la reducción del tiempo de permanencia en el Hospital de Día, lo que disminuye el riesgo de contagios tanto para pacientes como para acompañantes.
Desde el punto de vista del personal sanitario, la valoración también es muy positiva. El trabajo coordinado entre médicos, enfermería, farmacia y personal administrativo ha sido clave para el éxito del proyecto. Según la doctora Olier, el nivel de implicación del equipo ha sido alto y constante, manteniendo siempre como prioridad una atención centrada en el paciente.
En conjunto, el Proyecto HOPE representa una evolución significativa en el tratamiento oncológico, apostando por un modelo más humano, eficiente y adaptado a las necesidades reales de quienes enfrentan esta enfermedad.
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