Datos clave del primer Estudio del Juego Infantil: más de la mitad juegan en soledad

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El juego infantil

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Más de la mitad de los niños en España juega habitualmente en solitario, una realidad que refleja cambios en los hábitos infantiles y en el uso del tiempo libre. Así lo recoge el primer Estudio del Juego Infantil, elaborado con menores de entre 6 y 12 años en todo el país.

Predominio del juego infantil en solitario

El informe revela que el 56,8 % de los niños juega solo de forma habitual. Sin embargo, este dato contrasta con sus preferencias reales, ya que la mayoría afirma que le gustaría compartir ese tiempo con otros menores. Esta diferencia pone de manifiesto una brecha entre el deseo de socialización y la práctica cotidiana del juego.

El estudio, impulsado por la Fundación Crecer Jugando y el Observatorio del Juego Infantil y difundido por Balboa Comunicación, apunta a diversos factores que influyen en esta tendencia, entre ellos la falta de tiempo compartido o los cambios en los entornos de ocio.

Uno de los aspectos más destacados del informe es la percepción de escasez de tiempo para el juego durante la semana. El 66 % de los niños asegura que le gustaría disponer de más tiempo para jugar entre semana, mientras que solo un 27 % se declara satisfecho con el tiempo que tiene.

La situación mejora ligeramente durante los fines de semana, cuando los menores sienten que pueden dedicar más horas al ocio. Según las familias, los niños juegan una media de dos horas diarias entre semana, cifra que se duplica hasta alcanzar las cuatro horas los fines de semana.

El juego como derecho fundamental

Durante la presentación del estudio, el director del Observatorio del Juego Infantil, Gonzalo Jover, destacó la importancia del juego en el desarrollo infantil. Según señaló, se trata de un derecho fundamental equiparable a la educación o la salud, lo que hace necesario profundizar en cómo se desarrolla y qué obstáculos encuentra en la actualidad.

Esta visión subraya la necesidad de generar entornos que faciliten el juego, no solo como actividad recreativa, sino como parte esencial del crecimiento de los niños.

El lugar donde juegan los menores también influye en sus hábitos. Cerca del 60 % lo hace en su propia habitación, especialmente a partir de los 8 años, lo que refuerza la tendencia al juego individual.

Por el contrario, los niños más pequeños, de entre 6 y 8 años, muestran mayor preferencia por espacios al aire libre. El parque se posiciona como el lugar principal de juego para el 30,2 % de ellos, lo que evidencia una mayor inclinación hacia la interacción social en edades tempranas.

Impacto en el desarrollo infantil

La psicóloga sanitaria Silvia Álava Sordo advierte de que los niños en España no juegan lo suficiente. De hecho, tres de cada cuatro no están satisfechos con el tiempo que dedican a esta actividad.

Más allá del entretenimiento, el juego infantil cumple un papel clave en el desarrollo integral de los menores. Actúa como un factor protector de la salud mental y favorece habilidades socioemocionales como la empatía, la regulación emocional y la resolución de conflictos. Además, contribuye al desarrollo de capacidades cognitivas esenciales, como la atención, la memoria o la planificación, fundamentales para el rendimiento académico.

El estudio también analiza el impacto emocional de las distintas actividades. Jugar con amigos se posiciona como la experiencia que más felicidad genera entre los niños, alcanzando un 97 %. En contraste, el uso de dispositivos electrónicos, aunque extendido, se asocia en algunos casos con sensaciones de ansiedad o nerviosismo, señaladas por un 34 % de los menores.

Estos datos refuerzan la importancia del juego compartido como herramienta para el bienestar emocional.

En el entorno familiar, los abuelos desempeñan un rol destacado en el juego infantil. Actúan como apoyo en el cuidado de los niños en el 40,3 % de los casos y como ayuda ocasional en el 63,8 %. Además, especialmente en las primeras edades, también participan activamente como compañeros de juego.

Este acompañamiento contribuye a reforzar los vínculos familiares y a enriquecer la experiencia lúdica de los menores.

Un compromiso social con el juego

Por su parte, la directora de comunicación de la Fundación Crecer Jugando, Maite Francés, recordó que el juego es la esencia de la infancia y un indicador de bienestar. Según afirmó, garantizar tiempos, espacios y recursos para jugar es una responsabilidad colectiva.

En este sentido, destacó la importancia del Observatorio del Juego Infantil como herramienta para asegurar que se respeta este derecho fundamental y para seguir analizando la evolución de los hábitos de juego en la sociedad actual.

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