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La gestión de las emergencias climáticas y los incendios forestales en el sur de la península ibérica vuelve a poner a prueba la resiliencia de los servicios de protección civil y la seguridad de la población. El incendio declarado en el término municipal de Los Gallardos (Almería) ha entrado en una fase de extrema gravedad que trasciende la devastación medioambiental para convertirse en una crisis humana prioritaria.
Según los últimos balances oficiales recogidos por el portal de noticias Servimedia, la trastienda operativa de los equipos de rescate se ha complicado severamente tras confirmarse que aumentan en dos las desapariciones denunciadas en el incendio de Los Gallardos, lo que eleva la angustia de los familiares y obliga a redoblar el despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado.
Junto a ello, se contabilizan ya 13 personas fallecidas por el incendio, tras la comunicación de la UCI del Hospital Torrecárdenas informando el fallecimiento de una mujer inglesa de 93 años, la cual fue derivada como herida grave en el incendio de Bédar-Los Gallardos.
El departamento de Biología del servicio de Criminalística de la Guardia Civil ayer ya obtuvo el perfil genético de los doce fallecidos en el incendio de Los Gallardos. Pero es necesaria la identificación de las víctimas con los perfiles genéticos de los familiares de las víctimas.
El único método de identificación primario que está pudiendo ser utilizado para la identificación de las víctimas del incendio de Los Gallardos es el genético. Contar con el perfil genético de los familiares es requisito necesario para proceder a la identificación.
Para ello, la Guardia Civil está trabajando con las autoridades consulares de Bélgica, Reino Unido y Francia para poder obtener el perfil de los familiares residentes en distintos países de la Unión Europea. En este sentido, son ya 10 las denuncias recibidas de desaparición y se estima contar en corto plazo con más denuncias. Desde el CID aún no se puede precisar ni la identidad ni la nacionalidad de las personas fallecidas.
La evolución del fuego, avivado por las altas temperaturas y las rachas de viento cambiantes, dificulta las tareas de rastreo en el perímetro afectado. Esta situación exige una coordinación milimétrica entre las brigadas de extinción y las unidades de búsqueda para evitar que las labores de localización pongan en riesgo la vida de los propios efectivos de emergencia.
El desafío de localizar personas en zonas de exclusión en Los Gallardos
La confirmación de nuevas denuncias por desaparición altera por completo la estrategia del mando unificado del operativo de emergencia. En la trastienda de una catástrofe de estas características, la prioridad absoluta pasa de la defensa del patrimonio forestal a la preservación de la vida humana:
- Rastreo en condiciones extremas: Efectivos de la Guardia Civil, junto con dotaciones especializadas en rescate y guías caninos, centran sus esfuerzos en las viviendas aisladas, cortijos y explotaciones agrícolas del perímetro de Los Gallardos, zonas donde el humo denso y la caída de tendidos eléctricos dificultan los accesos.
- Colapso de las comunicaciones locales: El avance de las llamas suele destruir repetidores de telefonía y fibra óptica, aislando a los residentes de los núcleos rurales dispersos. Muchos de los avisos de desaparición corresponden a familiares que han perdido el contacto telefónico con personas de avanzada edad o con movilidad reducida.
- Coordinación del Plan Infoca y la UME: Las tareas de extinción aérea y terrestre deben acompasarse con los pasillos de seguridad que abren los equipos de rescate, permitiendo que las ambulancias y los vehículos todoterreno accedan a las zonas calientes de forma segura.
Protocolos de evacuación masiva y el censo de población flotante
Uno de los mayores retos para la gobernanza pública durante un gran incendio forestal es determinar con exactitud cuántas personas se encontraban en el área afectada en el momento de declararse la alerta. El término municipal de Los Gallardos, debido a su ubicación y trastienda socioeconómica, cuenta con una población muy heterogénea:
- Residentes extranjeros y turismo residencial: La zona alberga una importante comunidad de ciudadanos europeos de avanzada edad que residen en urbanizaciones dispersas, lo que dificulta en ocasiones la comunicación ágil de las órdenes de evacuación debido a las barreras idiomáticas.
- Trabajadores del sector agrícola: Las explotaciones e invernaderos del entorno emplean a mano de obra que se desplaza de forma diaria y que muchas veces no figura en los padrones municipales tradicionales, lo que obliga a la Guardia Civil a realizar un cruce de datos complejo para verificar la identidad de los posibles desaparecidos.
- Activación de los centros de atención a damnificados: Los ayuntamientos de la comarca, en colaboración con Cruz Roja y la sociedad civil local, han habilitado polideportivos y centros comunitarios para registrar a cada una de las personas evacuadas y poder cotejar las listas de forma inmediata con las denuncias recibidas.
La seguridad laboral ante la crisis climática
Los grandes incendios forestales ya no pueden analizarse como sucesos fortuitos aislados; forman parte de los riesgos sistémicos derivados del cambio climático que impactan de lleno en la dimensión Social y de Gobernanza (la 'S' y la 'G' de los criterios ESG) de las empresas de la región. El tejido corporativo, especialmente el vinculado a la agricultura, la logística y las infraestructuras en el entorno rural, debe asumir su cuota de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ante estas catástrofes en este 2026.
Las corporaciones responsables están abordando la trastienda de los incendios mediante tres directrices de gobernanza preventiva:
- Planes estrictos de evacuación laboral: Garantizar que todas las instalaciones, almacenes o fincas agrícolas cuenten con protocolos de salida inmediata ante avisos de emergencia por fuego, suspendiendo la actividad de forma proactiva para proteger la salud de la plantilla por encima de los objetivos de producción.
- Canales de comunicación de emergencia corporativos: Implementar herramientas tecnológicas que permitan localizar y confirmar el estado de salud de todos los empleados en un radio de catástrofe en tiempo real, facilitando estos datos a las autoridades públicas de forma ágil.
- Apoyo a la resiliencia de la comunidad local: Canalizar fondos de RSE y recursos materiales para ayudar a reconstruir el tejido social y económico de los municipios afectados, demostrando un compromiso ético con los derechos humanos y el territorio donde operan.
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