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El papel del sector energético global y los flujos de capital derivados de los conflictos geopolíticos centran el debate de las grandes potencias en el marco de las reuniones del G7. El último informe de investigación publicado por Oxfam Intermón revela una estadística que tensiona las agendas fiscales de las economías industrializadas: los milmillonarios del sector de la energía han visto incrementadas sus fortunas a un ritmo medio de 300 millones de dólares al día desde el estallido de la escalada bélica e inestabilidad internacional que afecta a Oriente Próximo, con el foco en Irán.
Esta acumulación acelerada de riqueza de los milmillonarios de quienes hablamos, pone de manifiesto la asimetría económica de las crisis energéticas, donde los beneficios extraordinarios de las corporaciones extractivas contrastan con la inflación que asfixia a los consumidores residenciales.
Los beneficios caídos del cielo en los mercados de commodities
La raíz de esta transferencia masiva de riqueza radica en el comportamiento de los mercados financieros y los contratos de futuros del crudo y el gas natural. La incertidumbre sobre el suministro y las tensiones en las rutas de tránsito del Golfo Pérsico provocan repuntes automáticos en el precio del barril de petróleo. Esta dinámica eleva el valor de cotización de las grandes corporaciones energéticas sin que se haya producido un incremento real en sus costes operativos de producción, un fenómeno que Oxfam tipifica como beneficios extraordinarios o "caídos del cielo".
Los 41 milmillonarios - más de mil millones- del sector de los países del G7 se han embolsado 23.500 millones de dólares desde los primeros ataques de Estados Unidos e Israel y el cierre del estrecho de Ormuz. el equivalente a 300 millones al día.
El análisis detallado de la organización pone cifras al volumen de la concentración económica:
- Ritmo de enriquecimiento: 300 millones de dólares diarios acumulados de forma neta por los principales patrimonios vinculados a los combustibles fósiles y la generación de energía.
- Impacto en la desigualdad: Mientras el capital de estas fortunas se multiplica, la inflación en las tarifas de la luz, el combustible y el gas actúa como un impuesto regresivo que deprime la renta disponible de las clases medias y bajas a nivel global.
El debate fiscal ante el G7: impuestos a los beneficios extraordinarios
Ante esta concentración de capital, Oxfam Intermón aprovecha la cumbre de líderes del G7 para exigir una reforma coordinada de la fiscalidad internacional. La organización argumenta que los mecanismos tradicionales de recaudación son ineficaces ante beneficios de esta magnitud y propone la aplicación de impuestos permanentes a los beneficios caídos del cielo (windfall taxes) del sector energético y de las grandes corporaciones.
La hoja de ruta propuesta para destinar esta liquidez incluye:
- Financiación de la transición ecológica: Canalizar los fondos recaudados de las actividades fósiles directamente hacia el despliegue de energías limpias en países con economías en desarrollo.
- Ayudas directas a la población vulnerable: Crear escudos de protección social para mitigar la pobreza energética que sufren los hogares que no pueden afrontar las facturas de climatización y suministro básico.
En Évian, Francia, los milmillonarios de todo el mundo han acumulado 9,8 billones de dólares desde 2020, mientras se han recortado las ayudas al desarrollo de las economías más pobres.
Y mientras los conflictos humanitarios resultan "extraordinariamente lucrativos" para los negocios, en palabras del director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar, el G7 ha adoptado el mayor recorte a la ayuda oficial al desarrollo de la historia. La organización calcula una reducción de 48.000 millones de dólares entre 2024 y 2025 en el presupuesto destinado a apoyar a las economías más pobres y lo pone en perspectiva: es lo mismo que los milmillonarios de los países más poderosos han acumulado en nueve días en el mismo periodo.
"Es un sistema brutal que redistribuye la riqueza hacia arriba: de los trabajadores a los accionistas, de los más pobres a los más ricos, de quienes tienen menos poder a quienes ya tienen demasiado", ha reprochado Behar en la nota de prensa, en la que han subrayado que el "coste humano de la inacción del G7 es catastrófico".
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