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En 1939, mientras la guerra hacía estragos, Pablo Picasso confió al MoMA su mítico Guernica, que había pintado dos años antes. El artista afirmó que su monumental lienzo no volvería a España hasta que se restableciera la democracia en el país. Así pues, no fue hasta 1981, tras la instauración de una Constitución y un gobierno democrático, tras la muerte de Franco, cuando el Guernica regresó a su patria. Desde entonces, el cuadro no ha vuelto a salir de Madrid. Para verlo, hay que acudir al Museo Reina Sofía para sumergirse en esta obra maestra, uno de los manifiestos por la paz más bellos.
El origen de un encargo oficial marcado por la tragedia civil
En 1937, la República Española le pide a Picasso que haga una gran composición para la Exposición Universal de París. Justo después de este encargo, pasa lo más dramático de la Guerra Civil Española. La pequeña ciudad vasca sufrió varios bombardeos brutales. Con este acto, la Alemania nazi y la Italia fascista querían afirmar su apoyo oficial a los nacionalistas de Franco frente a los republicanos. La localidad quedó devastada, con cientos de muertos y heridos, todos civiles desarmados. Picasso, exiliado en París, se enteró de la tragedia por los periódicos.
El bombardeo de Guernica como motor de la ira creadora
Conmocionado por las noticias que lee y las fotografías que ve, crea el Guernica como si lanzara un enorme grito de ira ante la locura de la humanidad. Se cuenta incluso que cuando el embajador nazi Otto Abetz le preguntó ante una foto de la obra «¿Usted ha hecho esto?», el artista respondió: «No… ustedes». En este lienzo, Picasso no ilustra el bombardeo de forma realista. No hay ninguna bomba representada. En su lugar, pinta una bombilla rodeada de un halo luminoso con destellos punzantes, que simbolizan las llamas que rasgan el cielo durante el ataque.
La simbología de la obra: animales y figuras bajo el horror
- El caballo: Situado justo debajo de la bombilla, llama la atención por estar destripado, atravesado por una flecha y relinchando de dolor. Simboliza el sufrimiento infligido al pueblo español por los dictadores y los bombarderos alemanes. Además, incluye una calavera subliminal formada por sus agujeros nasales y dientes.
- El toro: Con ojos humanos, evoca la lucha entre lo humano y lo bestial. Representa la encarnación de la España nacionalista o de los regímenes totalitarios de la época.
- La paloma: Apenas se ve en el lienzo, como si la hubieran borrado. Este efecto es profundamente simbólico: en Guernica, durante el bombardeo, la paz desapareció por completo ante la crudeza de la guerra.
- La bombilla: Simboliza el avance científico y el progreso social, pero al mismo tiempo advierte cómo esto puede suponer una forma de destrucción masiva en las guerras modernas. Tal y como indican algunos análisis del cuadro, el bombardeo de Guernica pudo ser una trágica prueba de esos avances tecnológicos.
- La mujer con el niño muerto: Justo debajo del toro, Picasso quiso escenificar las atrocidades del conflicto en la figura de una madre que sostiene a su hijo muerto mientras mira al cielo con lágrimas en los ojos y los rasgos en blanco. Esta desgarradora representación se asemeja a los retratos de Dora Maar («la mujer que llora») y, según diversos historiadores, compone la estructura típica de una 'Piedad'.
- La mujer con el quinqué: Ilumina la escena con una lámpara mientras avanza con la mirada perdida en el horizonte. La mayoría de las interpretaciones académicas, incluida la del célebre crítico Anthony Blunt, consideran que esta figura es una alegoría fantasmagórica de la República.
- La mujer coja: Picasso consigue representar la crueldad intrínseca de la guerra en la figura de una mujer arrodillada que intenta avanzar de forma agónica entre las víctimas mientras se sujeta la herida de su pierna derecha.
- La mujer en llamas: Situada a la derecha de la pintura, clama al cielo con los brazos en alto ante las llamas (simbolizadas por una cresta de triángulos) que consumen su vivienda tras el impacto de las bombas incendiarias. Esta es otra de las formas magistrales de Picasso de representar el horror y la desesperación ante una catástrofe.
- El hombre con la espada: Es el único varón del lienzo y yace desmembrado en el suelo. Sostiene una espada rota que simboliza la resistencia heroica pero impotente. Sin embargo, una flor fantasmal crece cerca de su mano como símbolo de esperanza, al igual que el destello de la vela.
Estructuras cubistas y la teoría biográfica alternativa
Aunque Picasso nunca formó parte oficialmente del movimiento surrealista, se pueden apreciar trazas de esta influencia en su cuadro, especialmente en la representación de figuras pesadillescas y cuerpos desmembrados. La obra combina estructuras cubistas, el realismo del blanco y negro e imágenes surrealistas para crear una representación conmovedora del sufrimiento.
Existe una teoría de efecto devastador en el mundo del arte formulada por el académico José María Juarranz de la Fuente. Él afirma que el lienzo resume la vida íntima del pintor, representando tres momentos importantes de su biografía: el terremoto de Málaga de su niñez, sus problemas de pareja con Olga Khokhlova y el suicidio de Carlos Casagemas. Picasso nunca dio una interpretación oficial del Guernica, negándose a ser percibido como un artista comprometido, pero al elegir un tema así, creó un cuadro necesariamente político que representa un llamamiento a la paz eterno.
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