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La piel tiene memoria. El impacto de cada exposición al sol, no solo en la playa, sino también en una terraza, conduciendo o paseando por la ciudad, queda registrado en las capas más profundas, mucho antes de que aparezcan signos visibles, como quemaduras o manchas. Los especialistas lo llaman daño actínico acumulativo, y advierten de que aproximadamente el 90 % de ese deterioro es completamente invisible hasta que, con los años, emerge en forma de hiperpigmentación, melasma, pérdida de elasticidad o envejecimiento prematuro.
El sol es el principal actor negativo para nuestra piel
El sol es imprescindible para la vida, ya que aporta beneficios como la vitamina D, regula procesos biológicos esenciales y está estrechamente vinculado al bienestar físico y emocional. Sin embargo, también es uno de los factores que más impacto tiene sobre el envejecimiento de la piel.
“Se estima que alrededor del 90 % del daño solar se produce en las capas más profundas de la piel. Cada vez preocupa más: lo conocemos como daño invisible y se manifiesta en forma de melasma, pérdida de elasticidad, sensibilidad cutánea, envejecimiento prematuro o patologías de la piel”, explica Luisa Varela, directora de I+D+I de Vitae Health Innovation, laboratorio de complementos nutricionales de referencia en nutricosmética.
Las alteraciones de la pigmentación como manchas solares, melasma o discromías se han convertido en una de las principales consultas dermatológicas precisamente porque son muy difíciles de corregir. La clave, coinciden los especialistas, está en la fotoprotección integral y prevención.
Durante años, el protector solar tópico ha sido el único protagonista en la conversación sobre fotoprotección hasta que la nutricosmética ha irrumpido con fuerza desde las consultas dermatológicas. La fotoprotección oral se basa en complementos nutricionales formulados para reforzar la resistencia natural de la piel frente a la radiación y el estrés oxidativo.
El protector solar tópico es necesario, pero no actúa al 100 %
El protector solar tópico es imprescindible, pero actúa únicamente en la superficie. No puede neutralizar los radicales libres que la radiación UV ya ha generado en las capas más profundas, ni contrarrestar el estrés oxidativo que dispara el proceso de envejecimiento celular desde dentro como lo hace la fotoprotección oral. La acción clave de la fotoprotección oral es su función antioxidante.
Vitae Health Innovation ha desarrollado OlioVita Protect, una solución nutricosmética de fórmula 100 % vegetal basada en aceite de espino amarillo, que hidrata, nutre y protege la piel. Además, su fórmula incluye activos antioxidantes, como el extracto de pomelo y romero y la vitamina D.
Este complemento ayuda a proteger frente a la alergia al sol, las quemaduras solares, la aparición de manchas y la deshidratación cutánea, siendo especialmente adecuado para pieles sensibles, dañadas o con tendencia a reacciones solares. Su fórmula contribuye a reforzar las defensas naturales frente a la radiación UV y a mantener la hidratación, favoreciendo una mejor resistencia durante la exposición solar prolongada.
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