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La piratería audiovisual se ha consolidado como uno de los principales desafíos del fútbol español en la actualidad. Así lo ha puesto de manifiesto LaLiga, que este martes volvió a insistir en la gravedad de una práctica que no deja de crecer y que preocupa cada vez más a los clubes. Lejos de ser un asunto aislado o puntual, los responsables de las entidades deportivas advierten de que se trata de un fenómeno que afecta de forma directa al conjunto del ecosistema futbolístico.
El impacto no se limita únicamente a las plataformas de televisión o a la propia competición. Según denuncian desde distintos clubes, las consecuencias económicas recaen también sobre las entidades deportivas, condicionando su capacidad de inversión, su competitividad y, en última instancia, su desarrollo a medio y largo plazo.
Javier Solís alerta sobre uno de los grandes retos del sector: la piratería
Uno de los últimos dirigentes en pronunciarse ha sido Javier Solís, CEO del Valencia CF, quien no dudó en calificar la piratería como uno de los mayores retos actuales del fútbol español. Durante su intervención, el ejecutivo subrayó que esta práctica afecta “sobremanera” a los clubes de LaLiga, incidiendo directamente en sus ingresos.
Solís fue claro al señalar que el problema va más allá de una simple cuestión de consumo ilegal. A su juicio, este problema pone en riesgo una de las principales fuentes de financiación de los clubes: los derechos audiovisuales. “Hoy en día es uno de los mayores retos que tiene el fútbol español”, afirmó, dejando patente la preocupación existente en el sector.
Uno de los aspectos más llamativos de sus declaraciones fue la referencia directa a los aficionados. El CEO del Valencia CF advirtió de que muchos seguidores no son plenamente conscientes del daño que provoca consumir partidos de forma ilegal. En muchos casos, explicó, creen que están apoyando a su equipo simplemente por verlo, cuando en realidad ocurre lo contrario.
“Igual por el hecho de ver a su equipo piensan que lo están apoyando, pero en realidad están yendo contra su propio club”, señaló Solís. Esta idea pone el foco en la necesidad de concienciar al público sobre las consecuencias reales de la piratería, especialmente en lo que respecta al valor de los derechos televisivos que perciben los clubes.
Un impacto que trasciende a los clubes
El alcance del problema no se limita al ámbito de LaLiga. Según destacó Solís, la protección de los derechos audiovisuales tiene repercusiones que van más allá del fútbol profesional. Parte de los ingresos generados contribuyen al sostenimiento de instituciones como la Real Federación Española de Fútbol o el Consejo Superior de Deportes.
En este sentido, el dirigente valencianista recordó que en el último ciclo olímpico se han destinado alrededor de 200 millones de euros, lo que demuestra que la defensa de estos derechos también beneficia a otras disciplinas deportivas. Así, la lucha contra la piratería se convierte en un elemento clave para el conjunto del deporte español.
Las declaraciones de Solís se suman a las realizadas recientemente por Ignacio Mas-Bagà, CEO del Girona FC, quien también alzó la voz contra la piratería. En su caso, lo hizo a través de LinkedIn, tras conocer el desmantelamiento de una plataforma ilegal de retransmisión de fútbol y observar la reacción de algunos usuarios.
Mas-Bagà quiso recalcar que la piratería no es un problema abstracto, sino una realidad que afecta a todos los aficionados, independientemente del equipo al que apoyen. Ya sea el FC Barcelona, el Real Madrid, el Villarreal o el propio Girona FC, todos los clubes sufren las consecuencias de esta práctica.
El CEO del Girona FC aportó además una cifra que ilustra la magnitud del problema: el fútbol español deja de ingresar cerca de 700 millones de euros cada año debido a la piratería. Una cantidad que, según explicó, podría destinarse a múltiples áreas clave para el desarrollo de los clubes.
Entre ellas, mencionó la mejora de infraestructuras como los estadios, la posibilidad de fichar jugadores de mayor nivel, la retención de talento, el impulso a las canteras y la generación de empleo. En definitiva, recursos que permitirían seguir fortaleciendo la competición y aumentando su atractivo tanto a nivel nacional como internacional.
“El fútbol no vive del aire”
Mas-Bagà resumió su postura con una frase contundente: “El fútbol no vive del aire”. Con estas palabras, quiso subrayar que el funcionamiento de los clubes depende en gran medida de los ingresos que generan, entre los que los derechos audiovisuales ocupan un lugar central.
Este mensaje, cada vez más compartido entre los dirigentes del fútbol español, pone de relieve una idea clave: consumir fútbol de forma ilegal no solo perjudica a las plataformas o a LaLiga, sino también a los propios equipos que los aficionados siguen cada jornada. Una realidad que el sector busca visibilizar para frenar una práctica que continúa en aumento.
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