Las plantas no tienen ojos ni cerebro, pero sí responden a la luz. La utilizan no solo como energía, sino como información para crecer, orientarse y adaptarse al entorno.
En primavera, las plantas crecen y decoran hogares y jardines, aportando color y bienestar. Sin embargo, no todas son seguras, ya que algunas pueden contener sustancias irritantes o tóxicas en hojas, tallos o raíces.
Un equipo del CSIC ha identificado el mecanismo molecular que permite a las plantas ajustar su respuesta a la sequía mediante la hormona ácido abscísico (ABA)
Las plantas depuradoras no eliminan todos los medicamentos que usamos a diario. Fármacos como fluoxetina, diclofenaco y loratadina llegan a ríos, lagos y mares, donde pueden dañar peces y plantas.