Casi 30.000 plantas y cientos de hongos están en peligro de extinción mientras la ciencia corre contrarreloj

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El Real Jardín Botánico de Kew ha digitalizado más de siete millones de especímenes de plantas y hongos

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La crisis ambiental avanza de forma alarmante, pero la tecnología ofrece una última esperanza. Un total de 29.748 especies de plantas y 411 de hongos se encuentran en peligro de extinción, aunque la mayoría son desconocidas para la ciencia. Ante este escenario, la inteligencia artificial (IA) y la digitalización actúan como aliadas esenciales para frenar la pérdida de biodiversidad en el planeta, transformando por completo la velocidad con la que los científicos rescatan la naturaleza.

Así se recoge en el sexto informe ‘Estado mundial de las plantas y los hongos’, liderado por el Real Jardín Botánico de Kew y publicado en la conocida revista ‘New Phytologist’. Este extenso documento reúne la valiosa experiencia de más de 400 científicos expertos de 40 países diferentes con el firme objetivo de explorar cómo las nuevas tecnologías están transformando la carrera global por conservar el medio ambiente de manera equitativa. El estudio revela que los métodos tradicionales ya no bastan ante la magnitud de la crisis climática actual, requiriendo un cambio urgente de paradigma científico internacional que permita coordinar esfuerzos institucionales eficientemente.

Especies ocultas y en peligro de extinción para la ciencia

El informe apunta que solo se ha evaluado una pequeña fracción de las especies conocidas: un 18% de las plantas y un ínfimo 0,6 % de los hongos. Menos de 1.000 especies de plantas han sido declaradas oficialmente extintas, pero es muy probable que muchas más hayan desaparecido de forma silenciosa. En consecuencia, la magnitud real de las extinciones se ha subestimado gravemente. Además, más de 100.000 plantas y dos millones de hongos siguen siendo desconocidos, corriendo el riesgo de entrar en peligro de extinción antes de ser estudiados. A pesar de esto, miles de nuevas especies fueron descritas detalladamente entre 2024 y 2025, incluyendo el fascinante hongo Purpureocillium atlanticum descubierto recientemente en la Mata Atlántica de Brasil.

El proceso de describir una nueva especie puede ser sumamente lento, como ejemplifica la palmera fantasma de Borneo (Plectocomiopsis hantu), descrita 92 años después de su recolección. Frente a esto, el informe sostiene que la tecnología es una aliada crucial. Las herramientas digitales exponen lagunas críticas en el conocimiento científico y señalan dónde es más urgente actuar. Las plantas y los hongos sustentan la vida, regulan el clima y proporcionan medicinas. Sin datos confiables, los esfuerzos de conservación podrían pasar por alto especímenes en peligro de extinción, perdiendo valiosas oportunidades médicas y alimentarias para el desarrollo sostenible de la humanidad.

El proyecto pionero del herbario de Kew

La digitalización rompe distancias físicas. Alexandre Antonelli, director de Ciencia en Kew, celebra este cambio. Precisamente, Kew acaba de completar un proyecto pionero para digitalizar 7,4 millones de especímenes de sus valiosas colecciones científicas. Si estas imágenes se colocaran en línea una detrás de otra, alcanzarían casi 3.000 kilómetros. Lo hallado científicamente en esos armarios es extraordinario: nuevas especies botánicas e información climática histórica. Pese a ello, las lagunas globales limitan la acción. Menos del 16 % de los especímenes del mundo están hoy digitalizados, dejando puntos ciegos en el Sur Global, donde los "herbarios silenciosos" e insuficientemente catalogados dificultan severamente las predicciones climáticas y omiten ecosistemas enteros que podrían estar sufriendo un peligro de extinción inminente sin que lo sepamos.

Equidad científica y saberes tradicionales

Las nuevas tecnologías también devuelven autonomía y reconocimiento científico a los países de origen. Por primera vez en la historia moderna, muchos especímenes holotipos permanecen donde fueron recolectados. La distancia media entre el lugar de origen y el herbario de conservación se ha reducido en un 70 %. Además, las colecciones digitales rescatan contribuciones ocultas de mujeres micólogas, soldados de la Primera Guerra Mundial o comunidades indígenas. La digitalización etnobotánica preserva conocimientos tradicionales y fomenta estudios interculturales, herramientas vitales para proteger la herencia natural y evitar que valiosas plantas medicinales entren en un irreversible peligro de extinción por negligencia global o falta de recursos financieros destinados directamente a la investigación botánica.

El cambio climático altera la floración

Los antiguos especímenes botánicos digitalizados facilitan enormemente la realización de estudios en zonas logísticamente complejas como los trópicos o el inhóspito Ártico. El primer estudio global exhaustivo sobre la floración, que empleó la avanzada tecnología de la IA para analizar ocho millones de especímenes, revela que este ciclo se ha desplazado una media de 2,5 días por década durante el último siglo transcurrido. Estos cambios varían de forma notable según la ubicación geográfica y están estrechamente vinculados a variaciones drásticas tanto en las temperaturas medias como en los patrones de lluvias estacionales. Al alterarse la sincronía vital establecida entre plantas y polinizadores, se desestabilizan redes tróficas completas, incrementando la fragilidad de los ecosistemas locales y globales de nuestro planeta tierra.

Finalmente, el informe advierte que la IA podría amplificar errores y desigualdades si los datos no se mejoran continuamente. Existe una necesidad crítica de implementar prácticas estandarizadas y una acción internacional coordinada. Solo mediante bases de datos transparentes lograremos mapear hoy la vida, garantizando que ninguna especie vulnerable sea ignorada y reduciendo el riesgo de que la riqueza biológica mundial caiga en un definitivo peligro de extinción.

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