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La expansión de los centros de datos de gran capacidad plantea un desafío que, según la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), no puede abordarse únicamente desde la perspectiva tecnológica o económica. La organización ecologista ha advertido del impacto que estas infraestructuras pueden tener sobre el territorio, el agua, la energía y la biodiversidad, y ha reclamado que la variable ambiental se incorpore desde las primeras fases de planificación.
La alerta se produce después de que, durante el último mes, dos proyectos de centros de datos de gran capacidad situados en Castilla-La Mancha fueran sometidos a consultas ambientales. Uno de ellos está previsto en Vianos, en la provincia de Albacete, junto a la Zona Especial de Conservación (ZEC) Sierra del Relumbrar y estribaciones de Alcaraz, y cerca del Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) Campo de Montiel. El segundo se proyecta en Malpica, Toledo, en el entorno de la IBA Llanos de Tembleque-La Guardia y próximo a la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Área Esteparia de la Mancha Norte.
Los centros de datos son instalaciones de enorme dimensión
SEO/BirdLife considera que las características de ambos proyectos permiten anticipar la escala que pueden alcanzar las nuevas infraestructuras digitales. Cada centro contempla la construcción de dos edificios, con una superficie conjunta cercana a los 300.000 metros cuadrados. La potencia tecnológica prevista ronda los 300 megavatios y las instalaciones funcionarían de manera permanente, las 24 horas del día y durante todo el año.
Ese funcionamiento ininterrumpido implica una demanda energética muy elevada. Los equipos informáticos necesitan un suministro eléctrico estable y continuo, por lo que los proyectos analizados plantean soluciones específicas para garantizarlo. En ambos casos, la propuesta incluye una planta propia de generación eléctrica compuesta por ocho turbinas de gas natural, con una potencia aproximada de 500 megavatios.
La organización recuerda que no todos los centros de datos recurren a instalaciones de generación propias. Algunos se conectan directamente a la red eléctrica. Sin embargo, también en esos casos resulta necesario analizar las infraestructuras asociadas, como líneas de alta tensión, subestaciones, plantas renovables o nuevas conexiones. Si estas instalaciones se diseñan sin una planificación adecuada, pueden ocupar grandes superficies, fragmentar hábitats y afectar a especies sensibles.
La propia generación renovable, aunque contribuya a reducir las emisiones, también requiere espacio y obras. Parques eólicos, plantas solares, tendidos eléctricos y subestaciones pueden causar impactos sobre la biodiversidad cuando se ubican en zonas de alto valor natural o en áreas utilizadas por aves migratorias y especies amenazadas. Por este motivo, SEO/BirdLife defiende que la evaluación no se limite a la parcela donde se levantan los edificios.
Agua para refrigerar los equipos
El consumo energético no es el único aspecto que preocupa a la organización. Los centros de datos necesitan utilizar agua para refrigerar sus equipos y mantenerlos en condiciones adecuadas de funcionamiento. Aunque el sector ha desarrollado sistemas de refrigeración más eficientes, SEO/BirdLife considera imprescindible determinar con precisión cuál será la demanda real de cada instalación.
También reclama conocer el origen del agua y comprobar si su utilización es compatible con los recursos disponibles en el territorio. Esta cuestión adquiere una relevancia especial en un contexto marcado por sequías más frecuentes y prolongadas, así como por una presión creciente sobre ríos, acuíferos y reservas de agua.
La organización sostiene que antes de autorizar un proyecto deben analizarse sus necesidades durante todo el periodo de funcionamiento, que puede prolongarse durante décadas. Esto incluye el consumo de electricidad, agua y combustibles, además de las infraestructuras necesarias para garantizar el abastecimiento. También deben estudiarse los efectos acumulativos que podrían producirse si se instalan varios centros en una misma comarca.
La capacidad de cada territorio
Begoña Valero, técnica del Área de Gobernanza de SEO/BirdLife, ha advertido de que la demanda digital no puede convertirse en el único criterio para decidir la ubicación de estas instalaciones. A su juicio, no debe darse por hecho que cualquier territorio puede acoger un número ilimitado de centros de datos solo porque exista interés empresarial o necesidad tecnológica.
“Detrás de la nube hay suelo, agua y energía, y esos recursos tienen límites”, señaló Valero. La responsable de la organización considera que la pregunta principal debe ser qué capacidad tiene cada territorio para soportar este tipo de infraestructuras sin poner en peligro sus valores naturales.
SEO/BirdLife pide, por tanto, una planificación territorial capaz de identificar previamente los lugares más adecuados y de descartar aquellos con elevada sensibilidad ambiental o con recursos hídricos insuficientes. Además, reclama que los procedimientos de evaluación ambiental estudien las alternativas de ubicación, el modelo de suministro energético, las necesidades de agua y los posibles efectos sinérgicos y acumulativos.
La organización insiste en que la expansión de la economía digital debe ir acompañada de criterios ambientales sólidos. Para SEO/BirdLife, la tecnología puede avanzar, pero su desarrollo no debe ocultar la huella física de las infraestructuras que la hacen posible. El objetivo, concluye, debe ser evitar que la construcción de nuevos centros de datos se produzca a costa de la biodiversidad o de unos recursos naturales que ya se encuentran sometidos a una presión creciente.
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