Cómo afrontar septiembre y saldar las deudas acumuladas durante las vacaciones

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Septiembre y la vuelta de gastos

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El final del verano suele venir acompañado de un aumento de los gastos justo cuando toca recuperar la rutina. Las vacaciones, los pagos aplazados y los desembolsos de la vuelta al colegio pueden poner a prueba las cuentas de muchos hogares. Ante este escenario, existen distintas estrategias para reorganizar el presupuesto y hacer frente a las deudas sin comprometer aún más la economía familiar.

El regreso de las vacaciones pone a prueba las finanzas familiares

El verano suele ser sinónimo de descanso, viajes y desconexión de la rutina. Durante unas semanas, muchos hogares españoles aumentan el presupuesto destinado al ocio para disfrutar de unos días fuera de casa, hacer escapadas o simplemente aprovechar el buen tiempo. El problema llega cuando termina el periodo estival y toca recuperar el equilibrio de las cuentas.

En septiembre, además de regresar al trabajo y a las obligaciones habituales, las familias tienen que afrontar los gastos asociados a la vuelta a la rutina. Para quienes han recurrido a una tarjeta de crédito o a un préstamo para financiar parte de las vacaciones, el comienzo del curso puede convertirse en un momento especialmente complicado.

Según distintas estimaciones, el desembolso realizado durante el verano puede alcanzar cantidades importantes por persona. Cuando ese dinero no se ha podido pagar de una sola vez, las cuotas pendientes se convierten en una carga adicional justo cuando aparecen nuevos gastos.

Ajustar el presupuesto durante unas semanas

Ante esta situación, los expertos recomiendan revisar las cuentas cuanto antes. En septiembre, reducir temporalmente determinados gastos puede ayudar a liberar dinero para hacer frente a las obligaciones pendientes.

Prescindir durante un tiempo de algunos planes de ocio, revisar las suscripciones contratadas o comparar determinados servicios son algunas medidas que pueden aliviar el presupuesto mensual. No se trata necesariamente de realizar grandes recortes, sino de identificar aquellos desembolsos que pueden aplazarse mientras se recupera la estabilidad económica.

Robin Hood Asociados apunta que este ajuste temporal puede servir como punto de partida para establecer una estrategia de pago más sostenible. La clave está en conocer cuánto dinero entra y cuánto sale cada mes antes de decidir cómo afrontar las cantidades pendientes.

Dos estrategias para reducir las deudas en septiembre

Una vez reorganizadas las finanzas, existen diferentes métodos para establecer prioridades. En septiembre, una de las alternativas es recurrir al denominado método de la bola de nieve. Consiste en ordenar las deudas desde la de menor importe hasta la más elevada y concentrar el dinero disponible para liquidar primero la más pequeña, manteniendo mientras tanto los pagos mínimos del resto.

Cuando se termina con una deuda, la cantidad que se destinaba a ella se suma al pago de la siguiente. El objetivo es conseguir pequeños avances que permitan mantener la motivación.

Otra posibilidad es el método avalancha, que da prioridad a las deudas que tienen un tipo de interés más elevado. Aunque puede resultar más exigente, permite reducir el coste de los intereses a largo plazo. Así, durante el regreso a la rutina, cada persona puede escoger la estrategia que mejor encaje con su situación.

Cuando las cuotas superan la capacidad de pago

Si llega septiembre y las cuotas mensuales resultan demasiado elevadas, también existe la posibilidad de estudiar una reunificación de deudas. Esta fórmula permite agrupar diferentes préstamos y créditos en una única deuda, con el objetivo de reducir la cantidad que se abona cada mes.

Sin embargo, pagar menos mensualmente no significa necesariamente pagar menos en total. Al ampliar el plazo de devolución, los intereses pueden aumentar y encarecer la operación.

Por eso, antes de recurrir a esta alternativa conviene calcular el coste total y comprobar que realmente mejora la situación financiera.

El objetivo no debe limitarse a superar septiembre. Una vez pasadas las primeras semanas de la vuelta a la rutina, conviene mantener el control sobre el presupuesto para evitar que las deudas vuelvan a crecer.

Con una planificación realista, una reducción temporal de gastos y una estrategia de pago adecuada, septiembre puede convertirse en el momento de reorganizar las finanzas y recuperar poco a poco la tranquilidad económica.

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