La subsidencia y subida del nivel del mar agravan el riesgo de inundaciones en ciudades costeras

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 hundimiento de la superficie del suelo

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Un reciente estudio internacional de gran impacto revela que el nivel del mar relativo aumenta a un ritmo alarmante en las regiones costeras más pobladas del planeta. Este fenómeno crítico, impulsado principalmente por la actividad humana intensiva y descontrolada, expone a millones de personas a graves inundaciones constantes, amenazando la economía global y transformando radicalmente la geografía de las grandes metrópolis mundiales.

No solo está subiendo el nivel del mar debido al cambio climático global, sino que la corteza de la tierra se hunde firmemente cada día más. Esta es la conclusión principal de una compleja investigación internacional liderada por la Universidad de Múnich (TUM) y la Universidad de Tulane (EEUU). El informe advierte que las poblaciones de las regiones costeras densamente pobladas experimentan hoy en día un incremento relativo promedio de 6 milímetros al año.

Esta alarmante cifra representa casi el triple de la media global ponderada en la costa mundial, que es de solo 2,1 milímetros por año. Este aumento amplificado se debe al hundimiento progresivo del terreno, un proceso geológico conocido como subsidencia que se manifiesta en muchas partes del planeta mediante la depresión progresiva del suelo urbano o la sorpresiva aparición de hoyos.

Factores clave detrás de la subsidencia urbana

Según los investigadores europeos, las causas exactas de este grave fenómeno no siempre se pueden identificar con total claridad en todos los casos estudiados. Sin embargo, entre los factores más importantes y determinantes se encuentran la extracción intensiva de agua subterránea, la producción comercial de petróleo y gas natural, la acelerada compactación de sedimentos jóvenes en regiones deltaicas vulnerables, así como el propio peso estructural de ciudades costeras que experimentan un rápido crecimiento demográfico.

Especialmente en las regiones costeras más pobladas del planeta, las actividades humanas directas provocan un hundimiento del terreno mucho más pronunciado debido a la extracción excesiva de recursos líquidos esenciales que antes estabilizaban el subsuelo profundo. Al retirar el agua dulce de los acuíferos subterráneos, se elimina un volumen físico vital existente en el terreno y el suelo urbano se hunde inevitablemente de forma continua e irreversible.

El inmenso peso de las grandes ciudades modernas, junto con los complejos procesos geológicos naturales a largo plazo, puede intensificar aún más este fenómeno destructivo global. De este modo, se agravan de forma considerable los efectos destructivos del aumento alarmante del nivel del mar provocado por el cambio climático, afirma rotundamente Julius Oelsmann, autor principal de esta importante investigación científica internacional publicada recientemente por expertos.

Zonas críticas y registros alarmantes

Entre los países con el mayor aumento relativo detectado se encuentran Tailandia, Bangladesh, Nigeria, Egipto, China e Indonesia, donde se calculan promedios alarmantes de entre 7 y 10 milímetros por año. Estados Unidos, los Países Bajos e Italia también presentan actualmente valores costeros elevados, de entre 4 y 5 milímetros por año debido a la subsidencia generalizada.

Entre los principales focos de hundimiento mundial se encuentran Yakarta (–13,7 mm/año), Tianjin (–13,5 mm/año), Bangkok (–8,5 mm/año), Lagos (–6,7 mm/año) y Alejandría (–4 mm/año). La magnitud de la subsidencia puede variar considerablemente dentro de cada urbe: en Yakarta, algunas zonas alcanzan tasas de hasta –42 milímetros por año.

Por el contrario, en algunas regiones europeas, la elevación geológica provoca una disminución relativa del nivel del mar en las zonas costeras, como se observa en Suecia y Finlandia. Allí, el terreno continúa elevándose como resultado del rebote postglacial tras la última Edad de Hielo, a un ritmo mayor que el mar.

Gestión de las aguas subterráneas

En muchas grandes ciudades costeras vulnerables, la extracción de aguas es un factor determinante de la subsidencia del terreno urbano. Esto significa directamente que las decisiones políticas locales y la correcta gestión de las aguas subterráneas tienen un impacto significativo a largo plazo, afirma Florian Seitz, catedrático de Geodinámica Geodésica.

Una mejor gestión, una regulación más estricta de las extracciones o la recarga selectiva de acuíferos pueden, como mínimo, ralentizar la subsidencia y, en algunos casos, detenerla casi por completo. De hecho, estas medidas de control hídrico han dado resultados positivos en destacados lugares del planeta recientemente.

Entre ellos figuran Tokio y la populosa región metropolitana de Houston, en Texas. En Tokio, la subsidencia histórica llegó a superar los 10 centímetros anuales, alcanzando picos alarmantes de 24 centímetros. Gracias a la decidida intervención gubernamental y a la introducción de fuentes de agua totalmente alternativas, estas preocupantes tasas de hundimiento se redujeron significativamente estos años.

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