Descubren una prueba que predice la recuperación de la sordera súbita y mejora el tratamiento

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Una mujer se somete a un lavado del oído extreno

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Un equipo internacional de investigadores pertenecientes a la prestigiosa Universidad de Hanyang, ubicada en Seúl (Corea), ha liderado un pionero avance científico en el campo de la otorrinolaringología moderna. Una innovadora prueba médica que evalúa de forma minuciosa el equilibrio del oído interno podría ayudar a prever con mayor exactitud la tasa de recuperación de pacientes afectados por una sordera súbita grave. Este importante hallazgo clínico, recién publicado en la revista científica Scientific Reports, resulta de gran utilidad para que los especialistas puedan decidir mejor el momento idóneo en el que conviene añadir la oxigenoterapia hiperbárica al tratamiento de urgencia.

La investigación se enfoca en optimizar el abordaje clínico de la hipoacusia neurosensorial repentina profunda. Esta patología se manifiesta como una pérdida brusca y severa de la capacidad de audición que suele aparecer de manera aislada en un solo oído, catalogándose de inmediato como una sordera súbita idiopática. Se considera una auténtica urgencia médica debido al elevado riesgo de que deje secuelas permanentes e irreversibles en el paciente si no se interviene rápidamente durante las primeras horas desde su aparición.

El microambiente celular y el daño en el sistema nervioso auditivo

El problema afecta de manera directa al oído interno o al propio nervio auditivo, diferenciándose claramente de una simple obstrucción externa como un tapón de cera. En los casos más agudos, la pérdida de audición suele venir acompañada de molestos pitidos o acúfenos, sensación de oído tapado, mareos generalizados o episodios severos de vértigo. Al tratarse de un entorno anatómico tan sumamente delicado, identificar la extensión exacta del daño estructural ha sido siempre uno de los mayores desafíos para los médicos especialistas de todo el mundo.

La función de los canales semicirculares y el pronóstico de la sordera súbita

La investigación, desarrollada con rigor por los científicos Sang-Yoon Han, Hee Won Seo, Seung Hwan Lee y Jae Ho Chung, analizó pormenorizadamente a un grupo de 85 pacientes diagnosticados con esta variante profunda, caracterizada en el ensayo por una pérdida auditiva crítica de 80 decibelios o más. Todos los sujetos contaban con resultados disponibles de una prueba diagnóstica avanzada denominada video head impulse test (vHIT). Esta herramienta permite evaluar con precisión la función biológica de los canales semicirculares, unas estructuras microscópicas implicadas en el equilibrio.

Los autores partían de una premisa clínica sumamente relevante en su práctica diaria: no todos los pacientes que sufren una sordera súbita grave evolucionan de la misma manera ni responden con igual eficacia a los tratamientos farmacológicos tradicionales. Por esta razón, el equipo médico buscó determinar si el grado exacto de afectación de estas delicadas estructuras del equilibrio podía funcionar como una señal de pronóstico fiable y ayudar a orientar el tratamiento de forma totalmente personalizada.

El impacto de la oxigenoterapia hiperbárica en la reparación del tejido auditivo

Para comprobarlo, los investigadores dividieron a los pacientes en dos grupos según el uso de la oxigenoterapia hiperbárica: 39 recibieron al menos cinco sesiones completas de este tratamiento complementario, mientras que los 46 restantes recibieron menos de cinco sesiones o ninguna. El objetivo principal era comparar de forma estadística la función de los canales semicirculares y los resultados auditivos finales tras concluir las fases terapéuticas establecidas.

Los resultados revelaron datos de gran trascendencia médica. El estudio observó que la disfunción del canal semicircular posterior se asoció de manera independiente con peores resultados auditivos globales tras el tratamiento. De hecho, los pacientes con esta alteración presentaron umbrales auditivos medios unos 14 decibelios peores que quienes no tenían esa disfunción. Sin embargo, esta misma señal de alerta biológica también demostró poseer una gran utilidad práctica para seleccionar mejor a los pacientes que verdaderamente pueden beneficiarse de la oxigenoterapia hiperbárica combinada en casos de sordera súbita.

Hacia una atención médica más personalizada y eficiente en otorrinolaringología

Según explican los especialistas del Instituto Español de Medicina Hiperbárica, esta terapia consiste en respirar oxígeno puro en altas concentraciones dentro de una cámara cerrada a presiones superiores a la atmosférica normal. Este proceso físico aumenta de forma masiva la cantidad de oxígeno disuelto en la sangre y mejora sustancialmente su transporte directo hacia los tejidos celulares que han resultado dañados o que sufren de hipoxia. Como tratamiento adyuvante a los corticoesteroides clásicos, la oxigenoterapia hiperbárica ofrece sus mejores tasas de éxito cuando se inicia de forma temprana, idealmente dentro de las dos primeras semanas desde que se manifiestan los primeros síntomas de la sordera súbita.

En el ensayo clínico publicado, entre los pacientes con disfunción del canal semicircular posterior, quienes recibieron oxigenoterapia hiperbárica presentaron mejores umbrales auditivos posteriores al tratamiento que quienes no la recibieron. Los autores observaron mejoras significativas en varias frecuencias de sonido analizadas. En la práctica, este hallazgo aporta una herramienta diagnóstica indispensable para afinar el pronóstico evolutivo de la sordera súbita y personalizar la atención médica de las personas afectadas, permitiendo a los especialistas identificar qué pacientes tienen más riesgo de recuperar peor su audición y valorar con datos objetivos si conviene añadir la cámara hiperbárica al protocolo estándar.

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