El calor extremo se ha convertido en un problema económico para las ciudades. El aumento de las temperaturas incrementa los costes de energía, afecta a edificios, transporte, redes eléctricas e industrias, y reduce la productividad.
Las olas de calor aumentan el riesgo de desperdicio alimentario. En verano consumimos más alimentos frescos, como frutas, verduras y ensaladas, que se deterioran con mayor facilidad.
Tiendanimal alerta sobre los riesgos que las altas temperaturas suponen para perros y gatos durante la actual ola de calor. La compañía recomienda extremar la prevención, ya que un golpe de calor puede convertirse en una urgencia veterinaria en pocos minutos.
Casi toda España estará este jueves 30 de julio en aviso naranja o amarillo por las altas temperaturas, en el que será el segundo día de la ola de calor que afectará al país al menos hasta el domingo, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
La pobreza energética aumenta la vulnerabilidad frente al calor extremo. Las personas con menos recursos suelen vivir en viviendas peor aisladas y tienen menos acceso a sistemas de refrigeración, lo que incrementa los riesgos para su salud.