Trump anuncia el fin de las relaciones comerciales con España y eleva la tensión en la cumbre de la OTAN

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Donald Trump avisa de que cortará relaciones comerciales con España

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara su decisión de poner fin a las relaciones comerciales con España, una medida que supone un nuevo episodio en el enfrentamiento político entre Washington y Madrid a cuenta del gasto militar.

En una comparecencia junto al secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, el mandatario estadounidense aseguró que ha mantenido conversaciones con los principales socios europeos, aunque destacó que España quedó al margen de esos contactos.

"Hablé con Alemania, hablé con Francia, hablé con el Reino Unido, hablé con Italia... No hablé con España. España es un caso perdido. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España", afirmó Trump ante los medios.

Trump califica a España de "aliado terrible"

El presidente estadounidense endureció aún más su discurso al referirse al papel de España dentro de la OTAN. Según afirmó, considera que Madrid no ha estado a la altura de sus compromisos con la organización y llegó a definir al país como "un aliado terrible".

Las críticas no son nuevas. Hace un año, durante la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya, el mandatario estadounidense ya había mostrado públicamente su descontento con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente después de que España se desmarcara del objetivo de destinar el 5 % del PIB al gasto en defensa.

Desde entonces, el líder republicano ha mantenido una línea muy crítica hacia el Ejecutivo español, al que ha llegado a calificar de "un horror", llegando incluso a amenazar anteriormente con la imposición de aranceles.

Trump explicó que la decisión no se limitaría al ámbito comercial. Según indicó, el corte de relaciones también afectaría a las visitas que pudiera realizar a España, ampliando así el alcance de la medida anunciada.

La tensión entre ambos dirigentes también quedó reflejada en la tradicional fotografía de familia de la cumbre. El mandatario estadounidense ocupó una posición central mientras que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, apareció situado en uno de los extremos, sin llegar a coincidir durante ese momento protocolario.

Mark Rutte sale en defensa de España

Tras las declaraciones de Trump, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, trató de rebajar la tensión defendiendo los avances realizados por España en materia de inversión militar, aunque al mismo tiempo volvió a reconocer el papel desempeñado por el presidente estadounidense para impulsar ese incremento.

Rutte recordó que España ya ha alcanzado el objetivo del 2 % del PIB destinado a defensa, destacando que ese avance se produjo durante el último año.

"Usted ha mencionado a España, incluso ha logrado que España pague el 2 %. Han dado un gran paso el año pasado, así que todavía hay problemas por resolver, pero, incluso con España, yo destacaría que han llegado al 2 %", manifestó ante los periodistas.

Sánchez responde con cautela y rechaza las acusaciones

Por su parte, Pedro Sánchez respondió a las palabras de Trump durante una rueda de prensa posterior, donde calificó las críticas como carentes de fundamento y defendió la evolución del gasto militar español.

El presidente del Gobierno recordó que España alcanzará el 2 % del PIB destinado a defensa en 2026 y aseguró que el país ha sido el tercero de la OTAN que más ha incrementado su inversión militar durante los años 2024 y 2025.

Sánchez afirmó además que el Ejecutivo afronta estas declaraciones "con tranquilidad" y destacó que las relaciones entre España y Estados Unidos siguen siendo beneficiosas para ambas partes.

El jefe del Ejecutivo reiteró la voluntad de mantener una buena relación con Washington, aunque insistió en que las decisiones sobre política de defensa corresponden exclusivamente a España y que el país ha cumplido ampliamente con los compromisos adquiridos dentro de la OTAN.

El Gobierno insiste en que la relación bilateral sigue siendo sólida

Fuentes del Ejecutivo señalaron posteriormente que las declaraciones de Trump no alteran la valoración que hace el Gobierno sobre los vínculos entre ambos países.

Desde Moncloa subrayan que España mantiene una excelente relación económica, social y cultural con Estados Unidos y consideran que ambas partes obtienen beneficios de esa cooperación.

Además, recuerdan que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con España, lo que significa que el balance económico resulta más favorable para Washington que para Madrid.

El Gobierno también insiste en que la política comercial corresponde a la Unión Europea y no puede aplicarse de manera aislada contra uno de sus Estados miembros. Asimismo, recalca que las relaciones comerciales son desarrolladas principalmente por empresas privadas y no dependen directamente de las decisiones de los gobiernos.

Bruselas respalda a España y defiende el comercio con Estados Unidos

La Comisión Europea también reaccionó a las palabras del presidente estadounidense mostrando su apoyo a España.

El portavoz comunitario, Olof Gill, aseguró que el Ejecutivo europeo protegerá los intereses de todos los Estados miembros y continuará defendiendo un comercio transatlántico estable, predecible y beneficioso para ambas partes.

Además, pidió a Estados Unidos que respete el acuerdo comercial alcanzado con la Unión Europea y recordó que las relaciones económicas entre ambos bloques están profundamente integradas, por lo que considera prioritario preservar esa cooperación en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.

Las limitaciones legales de una ruptura comercial

Pese al anuncio realizado por Trump, existen importantes obstáculos jurídicos para aplicar una ruptura comercial exclusiva con España.

La Unión Europea constituye un mercado único y actúa como bloque en materia comercial. Aunque Estados Unidos podría adoptar determinadas medidas contra productos españoles, cualquier respuesta por parte de Bruselas se produciría de forma conjunta en representación de los 27 Estados miembros.

Esto significa que eventuales represalias comerciales afectarían al conjunto del mercado europeo y no únicamente a España.

Entre las opciones que tendría Washington figuraría la imposición de restricciones o aranceles sobre determinados productos estratégicos, como el aceite de oliva o el vino españoles. Sin embargo, esa posibilidad encuentra actualmente el límite del acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y la Unión Europea el pasado verano, que dificulta la adopción de este tipo de medidas coercitivas.

Otra alternativa sería recurrir a la Trade Expansion Act de 1962, una legislación estadounidense que permite restringir importaciones por razones de seguridad nacional. No obstante, esa norma autoriza actuaciones dirigidas a productos concretos y no contra un país de forma generalizada.

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