Una primavera marcada por el polen | Previsiones y advertencias de los expertos

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La primavera 2026 será una de las más duras para los alérgicos

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Tras un invierno especialmente lluvioso, los especialistas ya anticipaban que la llegada de la primavera vendría acompañada de un aumento significativo en los niveles de polen. Ahora, esas previsiones se confirman. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha presentado su mapa de estimaciones para esta temporada, y el mensaje es claro: millones de personas alérgicas en España se enfrentarán a meses complicados.

Según los datos difundidos, entre 7 y 8 millones de españoles padecen rinoconjuntivitis alérgica, una cifra que pone de relieve la magnitud del problema. El doctor Juan José Zapata, responsable del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, ha resumido la situación de forma contundente: se espera una primavera “intensa”.

Diversidad de pólenes según la región

Aunque las gramíneas son las principales responsables de las alergias respiratorias en el país, no son las únicas. La incidencia de otros tipos de polen varía según la vegetación predominante en cada territorio, lo que genera un mapa muy diverso de exposición.

Por ejemplo, las cupresáceas, como el ciprés, tienen una fuerte presencia en zonas como Granada o en corredores que conectan Lérida con Córdoba y Tarragona con Sevilla. En entornos urbanos, el plátano de sombra es especialmente problemático, con picos relevantes en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Por su parte, el olivo destaca en el sur peninsular, alcanzando concentraciones elevadas en provincias como Jaén, Córdoba, Sevilla o Badajoz.

A estos se añaden otros pólenes de impacto más localizado. Las urticáceas, frecuentes en áreas húmedas del Mediterráneo o en ciudades como Vigo y Gerona, y la salsola, característica de regiones secas como Murcia, Zaragoza o Almería, también contribuyen a agravar los síntomas en determinados puntos.

Para realizar sus estimaciones, el Comité de Aerobiología Clínica ha centrado su análisis en las gramíneas, consideradas un buen indicador general. El estudio combina variables meteorológicas como temperatura, humedad y precipitaciones, con datos históricos recogidos por la red de captadores de polen.

Esta metodología permite entender cómo influye el clima en los procesos de polinización. Aunque el comportamiento de las gramíneas no se puede extrapolar directamente a todas las especies, sí ofrece un modelo fiable para anticipar la intensidad de la temporada.

Los expertos advierten de que, en cuanto se estabilicen varios días consecutivos de temperaturas cálidas en esta primavera, se producirá una liberación masiva de polen. Las lluvias del invierno han dejado el suelo con gran cantidad de humedad, lo que favorece una floración abundante. En algunas regiones, como Murcia o Almería, coincidirán varias especies polinizando al mismo tiempo, generando un efecto combinado que puede intensificar los síntomas.

El centro peninsular, en el punto de mira de la primavera

Las previsiones de pólenes para esta primavera apuntan a diferencias notables entre regiones. En términos de gramíneas, las zonas más afectadas serán Badajoz y Cáceres, donde se podrían alcanzar entre 10.000 y 12.000 granos por metro cúbico. Sevilla y Jaén también registrarán niveles elevados.

En el centro del país, comunidades como Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid experimentarán niveles de moderados a intensos. En ciudades como Toledo y la capital, los picos podrían situarse en torno a los 6.000 granos/m3.

En contraste, el norte peninsular como Asturias, Cantabria o el País Vasco, tendrá una incidencia más baja, con valores que oscilarán entre 1.500 y 2.000 granos/m3. En el litoral mediterráneo y en Canarias, los niveles serán generalmente leves o muy bajos.

Ante este escenario, los especialistas insisten en la importancia de seguir los tratamientos prescritos. Además, recomiendan adoptar medidas sencillas de control ambiental para minimizar la exposición.

Entre ellas, ventilar el hogar solo durante breves periodos, preferiblemente por la mañana y por la noche, y evitar mantener las ventanas abiertas durante todo el día. También se aconseja no realizar ejercicio en zonas con alta concentración de polen, utilizar gafas de sol y mascarillas específicas, y ducharse al llegar a casa para eliminar restos acumulados.

Un detalle llamativo señalado por los expertos es que el quinto piso de los edificios suele ser la altura donde más circula el polen. Asimismo, se desaconseja tender la ropa al aire libre, ya que los tejidos pueden actuar como captadores de partículas que luego se liberan en el interior de las viviendas.

Un problema en crecimiento

El aumento de personas alérgicas y la prolongación de la temporada de síntomas no es casual. Diversos factores están detrás de esta tendencia, entre ellos el cambio climático y la contaminación ambiental.

El incremento de las temperaturas está alargando la primavera y adelantando los periodos de polinización. Algunas especies comienzan a liberar polen semanas antes de lo habitual, lo que amplía la exposición anual. Además, el aumento de dióxido de carbono favorece una mayor producción de polen.

Por otro lado, la contaminación influye en la composición de los pólenes, haciéndolos más agresivos desde el punto de vista alérgico. Las plantas, sometidas a estrés ambiental, generan proteínas más resistentes que incrementan su capacidad de provocar reacciones.

Los expertos describen la situación actual como una combinación de factores que potencian el problema. Por un lado, hay más polen durante más tiempo; por otro, los contaminantes facilitan que los alérgenos penetren en el organismo.

Este fenómeno aumenta tanto el número de personas que desarrollan alergias como la intensidad de los síntomas en quienes ya las padecen. Además, cada vez son más frecuentes los casos de polisensibilización, en los que un mismo paciente reacciona a múltiples alérgenos.

La necesidad de reforzar la especialidad

Ante este panorama, la SEAIC subraya la importancia de fortalecer la Alergología dentro del sistema sanitario. El aumento de casos y la complejidad de los diagnósticos hacen imprescindible contar con más especialistas y mejorar la formación médica en este ámbito.

Los alergólogos desempeñan un papel clave en el seguimiento de los pacientes a lo largo de toda su vida, permitiendo adaptar los tratamientos a cada caso y mejorar la calidad de vida de quienes sufren estas patologías.

En definitiva, la primavera que comienza se presenta como un desafío para millones de personas. Con información, prevención y atención especializada, será posible mitigar en parte los efectos de una temporada que, según los expertos, no dará tregua.

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