Solo un tercio del profesorado ve el bienestar emocional del alumnado como positivo

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Lo que opinan los docentes sobre el bienestar emocional de sus alumnos

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Solo uno de cada tres docentes en España (31,1 %) considera que el bienestar emocional de su alumnado es “bueno” o “muy bueno”. Esta es una de las principales conclusiones del vademécum Salud mental y bienestar emocional en la escuela, presentado en Madrid por la Fundación Mapfre, el Grupo Anaya y Siena Educación. El documento llega para ofrecer pautas concretas al profesorado ante una realidad creciente: los problemas emocionales en la infancia y la adolescencia.

La guía, de acceso gratuito y distribuida en los centros educativos de todo el país, pretende convertirse en una herramienta práctica para prevenir, detectar y actuar ante las dificultades emocionales dentro del aula. En sus páginas, el docente encuentra respuestas a 115 preguntas frecuentes sobre temas tan sensibles como las señales de alerta, el acoso escolar o el impacto del uso excesivo de pantallas.

Una radiografía preocupante del bienestar emocional escolar

El estudio que acompaña al vademécum, elaborado por Fundación Mapfre y Siena Educación, confirma una tendencia que muchos profesores ya perciben: la salud mental de los estudiantes muestra claros signos de alerta. Así lo refleja también otro dato significativo: el 70,1% del profesorado cree imprescindible crear un protocolo específico de salud mental en los centros educativos.

A pesar de la creciente sensibilización, la comunicación emocional entre docentes y alumnos sigue siendo limitada. Más de la mitad de los profesores indica que menos de la mitad de sus estudiantes ha compartido con ellos alguna vez sus dificultades emocionales. Un silencio que muestra lo difícil que resulta, en ocasiones, hablar de lo que duele.

Durante el acto de presentación, el psicólogo y primer Defensor del Menor, Javier Urra, quien dirige el vademécum, resumió la situación con una frase contundente: “La escuela es el verdadero termómetro de los problemas que existen en la sociedad y en los hogares”. Urra recordó que el aula es, a menudo, el primer espacio donde se manifiesta el malestar emocional, aunque los estudiantes no siempre sean capaces de ponerlo en palabras.

El experto subrayó que la salud mental influye directamente en la capacidad de aprendizaje y de relación. “Si un alumno tiene problemas emocionales, difícilmente podrá aprender o relacionarse con normalidad”, señaló. De ahí la urgencia de apoyar a los docentes con herramientas concretas y formación adaptada para actuar a tiempo.

El vademécum no se limita a la teoría. Su estructura práctica y sus casos reales buscan acompañar al profesorado paso a paso, desde la detección temprana de señales de alerta hasta la intervención coordinada con orientadores y familias. Entre los temas que aborda se incluyen el tratamiento de la ansiedad, la depresión, los trastornos de conducta o de la alimentación, además de la gestión de autolesiones, ideación suicida o situaciones de acoso escolar.

La publicación dedica también un apartado a cómo construir un “aula segura”, un espacio en el que la inclusión, el respeto y la participación sean los pilares del bienestar emocional. En este punto, se apuesta por el Diseño Universal para el Aprendizaje, una metodología que busca que todos los estudiantes, con independencia de sus capacidades, puedan aprender y desarrollarse en igualdad de condiciones.

Pantallas, adicciones y nuevos desafíos

La guía presta especial atención al impacto del uso problemático de pantallas y de las adicciones comportamentales. Incluye orientaciones para identificar señales de riesgo, como el aislamiento, el bajo rendimiento escolar o las conductas impulsivas, y propone estrategias de prevención sustentadas en el diálogo familiar y escolar.

Además, ofrece orientaciones sobre hábitos saludables y autocuidado, aspectos que adquieren cada vez más relevancia en una generación marcada por la hiperconexión digital.

El contenido del vademécum se ha elaborado con la participación de 21 profesionales vinculados directamente a centros educativos, lo que le otorga una perspectiva realista y cercana a la práctica docente. Para mantenerlo actualizado, incorpora un código QR que permite a los profesionales compartir sus aportaciones, creando así un recurso vivo y en constante evolución.

Durante la presentación, diversas voces del ámbito educativo coincidieron en destacar la importancia de este enfoque colaborativo. María Rosa Rocha, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid (Adimad), y Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (Copoe), coincidieron en la necesidad de dotar a la comunidad educativa de más recursos para responder a los retos emocionales del alumnado.

Compromiso institucional y social

Elvira Vega, representante de Fundación Mapfre, destacó que la entidad asume el compromiso de “contribuir activamente a la promoción de la salud mental”. Recordó que esta guía surge “en un momento en que el bienestar emocional en las aulas se ha convertido en una prioridad social”.

Por su parte, José María de Moya, director general de Siena Educación, apuntó que “la educación se transforma cuando los centros cuentan con estrategias reales para apoyar el desarrollo emocional del alumnado”. Mientras, Marta Martínez, consejera delegada del Grupo Anaya, subrayó que apostar por el bienestar emocional “es apostar por una sociedad más justa, más humana y equilibrada”.

Anaya, además, se ha encargado de la edición y distribución gratuita de los ejemplares en 22.000 centros educativos de toda España, una acción que refuerza el compromiso colectivo con la salud emocional en la escuela.

El mensaje del nuevo vademécum es claro: ha llegado el momento de pasar de la preocupación a la acción. Los profesionales de la educación reclaman apoyo, formación y recursos para acompañar al alumnado no solo en su aprendizaje académico, sino también en su desarrollo emocional. Porque, como recordaron los expertos, sin bienestar emocional no puede haber aprendizaje pleno ni convivencia saludable.

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