Las dos velocidades del precio del aceite de oliva: ¿Por qué se abarató menos en el súper que en origen?

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28/02/2025 - 16:00
Aceite de oliva

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El precio del aceite de oliva ha mostrado una tendencia a la baja en origen en los últimos meses, mientras que en los supermercados el descenso ha sido mucho menos pronunciado. Esta diferencia, conocida como “las dos velocidades del precio”, ha generado un intenso debate entre productores, distribuidores y consumidores, que se preguntan cuáles son las causas de que el abaratamiento se refleje de manera desigual en los distintos eslabones de la cadena de suministro.

Contexto actual y dinámica de precios en el aceite de oliva

En origen, es decir, en las zonas de producción donde se extrae el aceite de oliva, los precios han estado cayendo de forma acelerada debido a varios factores. Entre ellos destacan la sobreoferta estacional, las condiciones climáticas favorables y la competencia entre productores, lo que ha impulsado una reducción en el precio al por mayor. Sin embargo, al trasladarse estos productos a los supermercados, donde el consumidor final adquiere el aceite, la rebaja no se traslada de manera proporcional.

Este fenómeno se debe, en parte, a la complejidad de la cadena de distribución, donde intervienen múltiples intermediarios y se aplican márgenes de ganancia que, en conjunto, ralentizan el reflejo del abaratamiento.

Factores que influyen en la desaceleración del abaratamiento en el súper

Una de las principales razones de esta diferencia es la estructura de costes en la distribución. En origen, los productores pueden negociar precios de forma directa en el mercado mayorista, lo que permite que la competencia y la oferta abundante influyan rápidamente en la reducción de precios. Sin embargo, una vez que el aceite de oliva llega a los supermercados, se añaden costes de transporte, almacenaje, comercialización y márgenes comerciales, que afectan el precio final. Además, los contratos a largo plazo entre distribuidores y grandes superficies pueden fijar precios que no se ajustan de inmediato a las variaciones del mercado mayorista.

Otro factor determinante es la estrategia comercial de los supermercados, que busca mantener márgenes de beneficio y, al mismo tiempo, posicionar productos de calidad. Esto implica que, en ocasiones, los descensos de precio en origen se amortiguan para preservar la rentabilidad y la percepción de valor en el punto de venta. Asimismo, la volatilidad del mercado global y la incertidumbre económica pueden llevar a los minoristas a adoptar una postura más conservadora en la reducción de precios, priorizando la estabilidad frente a fluctuaciones repentinas.

Implicaciones para consumidores y productores

Para los consumidores, la diferencia en la velocidad de abaratamiento puede resultar en precios de aceite de oliva en el supermercado que no reflejan los beneficios de una mayor oferta en origen. Esto significa que, a pesar de una bajada en los costes de producción, el precio final que paga el usuario no disminuye de forma proporcional, afectando la percepción de valor y, potencialmente, la demanda.

Por otro lado, para los productores, la desconexión entre el precio en origen y el precio al consumidor puede generar tensiones en la cadena de suministro. Los agricultores y cooperativas pueden verse presionados para reducir costes y mejorar la eficiencia, mientras que los intermediarios y distribuidores tienen la responsabilidad de trasladar parte de ese ahorro al consumidor final sin sacrificar la rentabilidad. En este sentido, la situación demanda una mayor transparencia y una reestructuración de los mecanismos de comercialización, de modo que los beneficios de un mercado competitivo se reflejen en todos los niveles.

Así las cosas, las “dos velocidades” en el precio del aceite de oliva evidencian las complejidades de una cadena de suministro global, en la que el abaratamiento en origen no se traslada de manera inmediata ni proporcional al precio final en el supermercado. Este fenómeno plantea desafíos tanto para la competitividad de los productores como para la satisfacción del consumidor, siendo clave encontrar un equilibrio que beneficie a todos los actores involucrados.

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