La inseguridad alimentaria se agrava en Filipinas por el cambio climático

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Una vivienda destruida y árboles caídos tras lluvias y vientos en Filipinas

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La prestigiosa organización humanitaria Acción contra el Hambre alertó el pasado jueves del grave agravamiento de la inseguridad alimentaria en Filipinas como consecuencia directa del devastador impacto combinado de las crisis climática y energética. Este difícil contexto internacional viene fuertemente marcado por la inminente llegada del peligroso fenómeno climático global de 'Súper El Niño', el desmedido aumento del precio de los combustibles provocado por la inestabilidad en las rutas de suministro del estrecho de Ormuz, y un severo deterioro de los medios de vida tradicionales de la población.

Según explicó la organización en su último informe oficial de situación, la convergencia de estos factores amenaza con agravar la realidad de miles de comunidades filipinas que ya presentaban altos niveles de vulnerabilidad social y económica. Este impacto acumulado debilita profundamente la capacidad de resistencia de la población civil afectada por la precariedad.

La trampa del clima y la inminente inseguridad alimentaria

Mientras el país se prepara para los estragos del 'Súper El Niño', fenómeno que provoca un incremento de la temperatura planetaria y fenómenos extremos como lluvias torrenciales y sequías, la nación también afronta una alarmante expansión de la inseguridad alimentaria. La población ve amenazado su acceso diario a los nutrientes básicos por la volatilidad en los mercados locales.

Por un lado, Filipinas sufre una destructiva 'trampa climática' debido al impacto directo de este fenómeno, ya que su ciclo inicial produce lluvias e inundaciones sumamente intensas para luego dar paso a una sequía severa y prolongada. Esto golpea con dureza a comunidades agrícolas que ya habían sido gravemente afectadas por tifones previos durante el año. En la actualidad, las autoridades confirman que hay 26 provincias en sequía, pérdidas agrícolas estimadas en cerca de 30 millones de euros y hasta cuatro millones de agricultores en riesgo inminente de perder por completo su único sustento.

Vulnerabilidad energética en el estrecho de Ormuz

Por otra parte, la fuerte dependencia del petróleo importado, que alcanza en el país hasta el 98 % del suministro total, hace que Filipinas sea un territorio extremadamente vulnerable a los choques y conflictos geopolíticos internacionales. La crisis internacional en el estratégico estrecho de Ormuz ha disparado el precio del diésel hasta rozar casi los dos euros por litro en las estaciones de servicio, encareciendo de golpe las actividades más básicas de la economía doméstica y afectando con especial crueldad a las familias más pobres del país.

Este incremento descontrolado en los costes logísticos de la energía no hace más que profundizar la inseguridad alimentaria de las zonas rurales y aisladas, donde la distribución de mercancías esenciales se ha vuelto prohibitiva para los pequeños comerciantes. Según señaló Acción contra el Hambre, el encarecimiento generalizado de los carburantes actúa como un impuesto invisible que drena por completo los ya limitados recursos financieros de los hogares más vulnerables de la sociedad.

Efectos devastadores en la subsistencia diaria

El aumento del combustible y la acuciante escasez de agua dificultan cubrir necesidades básicas, tales como salir a pescar, transportar alimentos hacia los mercados urbanos o acceder de forma segura al agua potable. Por ello, la organización alertó de que la inseguridad alimentaria se está convirtiendo en una crisis crónica que avanza sin freno por todo el archipiélago.

Ante esta precaria situación sociosanitaria, crecen de forma alarmante los riesgos de enfermedades contagiosas, la desnutrición infantil aguda y la pérdida total de los tradicionales medios de vida rurales. Estos efectos adversos dañan con saña especialmente a los colectivos más desprotegidos de la sociedad civil, como las personas con discapacidad o los ancianos, quienes sufren la falta de recursos médicos y nutricionales esenciales para su día a día en estas remotas provincias insulares.

La respuesta humanitaria ante la acumulación de crisis

Los equipos humanitarios de Acción contra el Hambre desplegados sobre el terreno detectaron una peligrosa acumulación de crisis simultáneas (tifones devastadores, inflación desbocada y clima extremo) que genera un alto estrés psicológico en las familias afectadas. Para paliar esta emergencia, resulta crucial que la comunidad internacional implemente programas integrales orientados a mitigar la inseguridad alimentaria de manera estructural, coordinada y urgente en todo el país.

Por este motivo, la organización humanitaria trabaja intensamente sobre el terreno para anticiparse al impacto directo del 'Súper El Niño' y poner en marcha planes de contingencia eficientes. El gran objetivo prioritario es proteger los medios de vida de las familias agricultoras y pescadoras antes de que la inseguridad alimentaria se extienda de forma totalmente irreversible y la situación humanitaria empeore drásticamente en todo el territorio.

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