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Los resultados de PISA dejan un nuevo aviso sobre el estado de la educación en España. El rendimiento cae en las principales materias y el retroceso resulta especialmente llamativo entre los jóvenes de familias con mayor nivel socioeconómico, que registran descensos más acusados que los de los hogares con menos recursos. Pese a ello, mantienen las mejores puntuaciones y una ventaja educativa que sigue estando muy ligada al origen familiar.
Los alumnos de hogares con alta economía empeoran en estas asignaturas
Los resultados de PISA vuelven a dejar una fotografía preocupante de la educación en España. El rendimiento ha empeorado en las principales materias evaluadas, pero el retroceso no afecta de la misma manera a todos los grupos sociales. Los alumnos procedentes de hogares con una situación económica y cultural más favorable son precisamente quienes registran algunas de las caídas más pronunciadas.
En comprensión lectora, los alumnos con mayor nivel socioeconómico pierden alrededor de 33 puntos frente a la edición anterior. El descenso duplica aproximadamente el registrado entre los jóvenes de los sectores menos favorecidos. En matemáticas sucede algo parecido: la caída de los más acomodados supera los 24 puntos.
Los más favorecidos siguen por delante
Aunque el descenso sea especialmente intenso entre los alumnos de familias con más recursos, esto no significa que hayan dejado de ocupar las primeras posiciones. Su puntuación continúa siendo superior a la de quienes viven en hogares con mayores dificultades económicas.
La diferencia entre ambos extremos sigue siendo considerable. En ciencias, por ejemplo, la distancia alcanza cerca de 77 puntos en España. Traducido a términos educativos, supone más de tres cursos de diferencia. El origen familiar continúa teniendo, por tanto, una influencia importante sobre las oportunidades académicas.
Los alumnos con mayores recursos suelen disponer de más posibilidades para complementar la enseñanza que reciben en el centro. Clases particulares, dispositivos tecnológicos, libros, espacios adecuados para estudiar o actividades educativas fuera del horario escolar pueden marcar diferencias.
Una tendencia que también aparece fuera de España
El fenómeno tampoco es exclusivo de nuestro país. En el conjunto de las economías desarrolladas se observa igualmente un empeoramiento mayor entre los jóvenes con una posición socioeconómica elevada. Sin embargo, el descenso internacional es menos acusado que el registrado en España.
Aquí, además, la evolución resulta especialmente negativa porque prácticamente todos los grupos muestran retrocesos. El único avance significativo aparece en ciencias entre quienes pertenecen al tercer nivel socioeconómico, aunque se trata de una mejora pequeña.
Los alumnos de entornos desfavorecidos siguen enfrentándose a obstáculos relacionados con el empleo de sus familias, los ingresos disponibles y las condiciones de sus hogares. Estas circunstancias pueden dificultar la continuidad de los estudios y limitar el acceso a determinados recursos.
El peso del entorno familiar
Para establecer estas diferencias, PISA utiliza un indicador que tiene en cuenta factores como el nivel educativo de los padres, su situación profesional y los recursos existentes en casa. También considera elementos relacionados con el entorno cultural, como la cantidad de libros disponibles o las condiciones para realizar las tareas.
El análisis muestra que el contexto familiar continúa siendo determinante. Los estudiantes de hogares con mayores oportunidades suelen contar con redes de apoyo más amplias y expectativas académicas elevadas. En cambio, otros jóvenes afrontan desde edades tempranas situaciones que pueden dificultar su trayectoria escolar.
Una cuestión todavía abierta
Los datos permiten conocer la magnitud del problema, pero no ofrecen una explicación definitiva sobre las causas de la caída. Los expertos tendrán que analizar los resultados con mayor profundidad para determinar qué factores están detrás de esta evolución.
Entre las cuestiones que previsiblemente serán estudiadas está el uso creciente de la inteligencia artificial. España destaca por el elevado empleo de estas herramientas entre los alumnos para tareas relacionadas con el aprendizaje. También se observa que quienes pertenecen a familias con más recursos recurren a ellas con mayor frecuencia.
Esto abre nuevas preguntas sobre cómo se está utilizando la tecnología y sobre si determinadas formas de empleo pueden estar ayudando al aprendizaje o, por el contrario, dificultándolo.
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