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La Fundación MSC ha dado un nuevo paso en su estrategia de recuperación de los ecosistemas marinos de las Bahamas. Como parte de su programa Super Coral Reefs, la organización ha trasplantado 32 fragmentos de coral cuerno de alce, una de las especies más importantes y amenazadas del Caribe. Los ejemplares fueron criados previamente en viveros submarinos situados en arrecifes cercanos a Browns Cay, antes de ser trasladados a su nuevo emplazamiento.
Con esta intervención, el número total de corales replantados por el programa supera ya los 285. La iniciativa pretende recuperar zonas degradadas, fortalecer la biodiversidad marina y mejorar la capacidad de los arrecifes para resistir las consecuencias del calentamiento de los océanos.
El coral cuerno de alce, cuyo nombre científico es Acropora palmata, desempeña un papel esencial en el equilibrio de estos ecosistemas caribeños. Sus grandes ramas forman estructuras que sirven de refugio y zona de alimentación para numerosas especies de peces e invertebrados. Además, los arrecifes que crea actúan como una defensa natural frente al oleaje, las tormentas y la erosión, protegiendo las costas de las Bahamas y las actividades económicas vinculadas a la pesca y el turismo.
Una especie al borde de la desaparición
A pesar de su importancia ecológica, el coral cuerno de alce se encuentra en peligro crítico de extinción. Los informes científicos apuntan a que su población se ha reducido un 97% en todo el Caribe desde la década de 1980. En varios lugares, la especie desapareció por completo después de la ola de calor marina registrada entre 2023 y 2024.
Este retroceso se debe a la combinación de distintos factores, entre ellos el aumento de la temperatura del agua, las enfermedades, la degradación del hábitat y los efectos de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos. Por eso, cada colonia que consigue sobrevivir puede aportar un material genético valioso para recuperar los arrecifes en el futuro.
Los corales empleados en el proyecto de Ocean Cay proceden de colonias seleccionadas por su resistencia natural al estrés térmico. Estos ejemplares lograron mantener una tasa de supervivencia del 100% durante la ola de calor marina de 2023-24. La elección de colonias resistentes es una parte esencial del programa, ya que permite aumentar las posibilidades de éxito de los trasplantes en un contexto de océanos cada vez más cálidos.
Aunque la Fundación MSC ha completado el nuevo trasplante, también ha decidido detener temporalmente las siguientes reubicaciones. La medida responde a las previsiones de un verano con temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas, que podrían someter a los corales a un nivel de estrés considerable.
Los fragmentos que aún permanecen en los viveros submarinos se mantendrán allí hasta que las condiciones del mar sean más favorables. En estos espacios, los equipos especializados pueden observarlos de cerca, controlar su evolución y aplicar medidas de protección cuando sea necesario.
Emeline Bouchet, directora del Programa Marino del Centro de Conservación Marina de Ocean Cay, explicó que las previsiones de julio de Coral Reef Watch, perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, la NOAA, anticipaban condiciones de blanqueamiento de nivel 2 para el norte de las Bahamas hasta septiembre.
La responsable subrayó que restaurar un arrecife no significa únicamente colocar el mayor número posible de corales. También es necesario seleccionar el momento adecuado y ubicar cada fragmento en un entorno donde tenga más probabilidades de desarrollarse. En este sentido, conservar temporalmente los corales en los viveros permite evitar que sean expuestos a un episodio de calor que podría comprometer su supervivencia.
Qué ocurre durante el blanqueamiento
El aumento de la temperatura del agua altera la relación que los corales mantienen con unas algas microscópicas que viven en sus tejidos. Estas algas, conocidas como zooxantelas, son las responsables de proporcionar al coral buena parte de su alimento y de darle sus colores característicos.
Cuando el coral sufre estrés térmico, expulsa esas algas. Como consecuencia, pierde su color y adquiere un aspecto blanco, un fenómeno conocido como blanqueamiento coralino. Aunque un coral blanqueado todavía puede sobrevivir durante un tiempo, queda privado de una de sus principales fuentes de energía.
Si el episodio de calor se prolonga, el animal se debilita y aumenta su vulnerabilidad frente a enfermedades y otros impactos. En los casos más graves, el blanqueamiento puede terminar provocando la muerte de la colonia. Por esta razón, las altas temperaturas previstas para el norte del Caribe han llevado a los responsables del proyecto a actuar con cautela.
Viveros submarinos y seguimiento científico
El programa Super Coral Reefs se basa en un proceso gradual. Primero, los fragmentos se cultivan en viveros instalados bajo el agua. Allí crecen en condiciones controladas hasta alcanzar el tamaño y la fortaleza necesarios para ser reubicados en arrecifes naturales.
Este método no solo permite aumentar el número de corales disponibles para la restauración. También ofrece a los investigadores la posibilidad de recopilar información sobre el crecimiento, la resistencia y la adaptación de las distintas colonias. Esos datos pueden utilizarse para diseñar futuras acciones y mejorar la selección de ejemplares.
Browns Cay fue elegido como uno de los lugares de trasplante después de realizar estudios de los arrecifes y evaluaciones de la biodiversidad. Los análisis determinaron que la zona reunía condiciones adecuadas para recibir nuevos ejemplares y favorecer la recuperación de las especies.
Durante los próximos meses, los científicos marinos llevarán a cabo revisiones mensuales de los arrecifes situados alrededor de Ocean Cay. El seguimiento incluirá tanto los corales trasplantados como las colonias autóctonas. El objetivo será conocer cómo responden al calor, comprobar su estado de salud y medir su capacidad de recuperación.
Modelos en 3D para medir la evolución de los arrecifes
Entre las herramientas utilizadas se encuentra la fotogrametría. Mediante esta técnica, los investigadores toman imágenes de las colonias desde diferentes ángulos y las combinan para crear modelos tridimensionales.
Estos modelos permiten comparar el estado de un coral a lo largo del tiempo. Así, los equipos pueden observar si la colonia está creciendo, detectar cambios en su estructura y registrar posibles señales de deterioro. La información obtenida ayuda a evaluar con mayor precisión el resultado de cada trasplante.
Una vez finalizada la ola de calor marina, la Fundación MSC prevé reanudar las labores de replantación. También se repondrán los viveros con nuevos fragmentos para mantener un ciclo continuo de cultivo, crecimiento y restauración.
La pausa actual no representa el final del proyecto, sino una decisión preventiva para proteger los corales durante uno de los periodos de mayor riesgo. En un escenario marcado por el calentamiento del océano, la recuperación de los arrecifes de las Bahamas dependerá tanto de la plantación de nuevos corales como de la capacidad de conservar los ejemplares más resistentes y colocarlos en el momento y el lugar adecuados.
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