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España afronta un desafío persistente en el ámbito del talento tecnológico que, lejos de aliviarse, continúa agravándose a medida que la transformación digital acelera el ritmo de la economía. Las empresas encuentran cada vez más dificultades para incorporar profesionales cualificados en áreas estratégicas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o el análisis de datos, mientras la demanda de estos perfiles sigue creciendo tanto en España como en el resto del mundo.
La falta de talento tecnológico sigue frenando a las empresas españolas
El déficit de profesionales especializados se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el crecimiento de las compañías españolas. El informe Desajuste de Talento 2026 elaborado por ManpowerGroup refleja que el 78 % de las empresas tecnológicas en España tiene dificultades para cubrir puestos vacantes. Se trata de un porcentaje superior tanto a la media de Europa, situada en el 74 %, como a la mundial, que alcanza el 73 %.
Además, el estudio deja un cambio significativo respecto a años anteriores. Por primera vez, las habilidades más complicadas de encontrar ya no corresponden a perfiles clásicos de ingeniería, sino a especialistas con conocimientos en inteligencia artificial, una tecnología que está transformando todos los sectores productivos.
Aunque la cifra de las aproximadamente 130.000 vacantes tecnológicas sin cubrir, estimada por la patronal DigitalES, se ha repetido durante años, el problema que representa continúa plenamente vigente. Más allá del número, el verdadero impacto reside en los proyectos que se retrasan, la innovación que no llega a desarrollarse y la pérdida de competitividad que sufren muchas empresas.
Un problema silencioso con un elevado impacto económico
A diferencia de otros sectores donde la escasez de trabajadores resulta evidente para la ciudadanía, el déficit de profesionales tecnológicos suele pasar desapercibido. Sin embargo, sus consecuencias pueden ser mucho más costosas.
Josef Brocki, consejero delegado de la empresa española Evolve, especializada en formación tecnológica para profesionales y grandes compañías en ámbitos como inteligencia artificial, ciberseguridad y datos, explica que mientras la ausencia de personal en sectores como la hostelería es visible de inmediato, la falta de expertos tecnológicos provoca retrasos y vulnerabilidades que raramente ocupan titulares, aunque puedan tener consecuencias económicas muy superiores.
Uno de los ejemplos más claros es la ciberseguridad. Según los datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), durante 2025 se gestionaron 122.223 incidentes de ciberseguridad en España, lo que supone un incremento del 26 % respecto al ejercicio anterior y representa la cifra más elevada registrada hasta la fecha.
Los sectores financiero, energético y del transporte figuran entre los más afectados por estos ataques. A medida que empresas y administraciones incrementan su digitalización, también aumenta la superficie expuesta a amenazas informáticas, lo que multiplica la necesidad de contar con especialistas capaces de prevenir y responder ante estos riesgos.
España comparte un desafío europeo, pero con dificultades añadidas
La escasez de talento tecnológico no afecta únicamente al mercado español. La Unión Europea mantiene como objetivo alcanzar los 20 millones de especialistas tecnológicos en 2030. Sin embargo, los últimos datos publicados por Eurostat indican que durante 2024 apenas se alcanzaban los 10 millones de profesionales, situando a Europa todavía lejos de la meta prevista.
En el caso español, la situación presenta además algunas particularidades. El peso de los especialistas tecnológicos sobre el total del empleo permanece ligeramente por debajo de la media comunitaria, una circunstancia relacionada directamente con la falta de nuevos profesionales.
Los datos recopilados por DigitalES muestran que únicamente uno de cada cuatro estudiantes de educación superior opta por carreras técnicas. A ello se suma que cerca de un tercio de quienes inician estudios vinculados a la tecnología abandona antes de finalizar la formación.
Según Brocki, el problema no reside en la ausencia de oportunidades laborales, sino en que el sistema educativo no genera profesionales suficientes para satisfacer las necesidades reales del mercado y, además, muchos titulados no finalizan sus estudios con las competencias específicas que demandan las empresas.
La presión sobre el mercado laboral tecnológico también es evidente fuera de Europa. Estados Unidos acumula más de medio millón de puestos vacantes relacionados con la ciberseguridad, mientras las previsiones oficiales apuntan a que profesiones como la de científico de datos crecerán más de un 30% durante la próxima década.
La situación tampoco mejora a escala internacional. La organización ISC2 estima que actualmente faltan cerca de 4,8 millones de profesionales especializados en ciberseguridad para cubrir las necesidades existentes en todo el mundo.
Este escenario convierte el talento tecnológico en uno de los recursos más disputados por empresas, administraciones públicas y grandes organizaciones internacionales.
La inteligencia artificial impulsa los salarios
La elevada demanda de especialistas tiene un efecto directo sobre las remuneraciones. El barómetro sobre empleo e inteligencia artificial elaborado por PwC revela que los profesionales con competencias en IA perciben actualmente una prima salarial del 56% respecto a trabajadores con funciones similares pero sin conocimientos específicos en esta tecnología. Apenas un año antes, esa diferencia era del 25%.
La tendencia también se observa en la ciberseguridad. Según la consultora Setesca Talent, un director de seguridad de la información (CISO) alcanza en España salarios próximos a los 120.000 euros anuales, con previsiones de seguir aumentando debido a la creciente competencia por atraer estos perfiles.
Para Brocki, no se trata de un mercado de nicho, sino del segmento laboral con mejores perspectivas de crecimiento y retribución dentro de la economía española.
Las grandes compañías intensifican la búsqueda de especialistas
La necesidad de incorporar talento tecnológico ya no afecta únicamente a las empresas especializadas del sector digital. Grandes corporaciones españolas también reconocen públicamente las dificultades para encontrar profesionales cualificados.
Durante la celebración del Talent & Innovation Day organizado recientemente por Evolve en Madrid, representantes de compañías como BBVA y Telefónica expusieron sus necesidades de contratación en inteligencia artificial, datos y ciberseguridad, además de explicar los esfuerzos que están realizando para captar y formar especialistas.
El hecho de que algunas de las principales empresas del país sitúen esta cuestión entre sus prioridades demuestra que la escasez de talento atraviesa toda la economía y afecta tanto a grandes corporaciones como a pequeñas y medianas empresas.
Formación interna y nuevos profesionales: las dos claves para reducir la brecha
Los expertos coinciden en que no existe una única solución para resolver este desequilibrio entre oferta y demanda. Apostar únicamente por contratar profesionales externos resulta insuficiente en un contexto donde la competencia por el talento tecnológico es global.
Por ello, muchas organizaciones están reforzando la formación de sus propios equipos para actualizar competencias y preparar a empleados que ya conocen la empresa para asumir nuevos retos tecnológicos. Paralelamente, continúa siendo imprescindible incrementar el número de nuevos profesionales que llegan al mercado laboral con preparación específica en inteligencia artificial, ciberseguridad, datos y otras disciplinas digitales.
La conclusión es compartida por numerosos estudios internacionales sobre transformación digital: la tecnología, por sí sola, no genera cambios. Son las personas capacitadas para utilizarla quienes impulsan realmente la innovación y el crecimiento.
Cada puesto tecnológico que permanece vacante representa un proyecto que no avanza, una oportunidad empresarial que se retrasa y una parte del potencial económico que queda sin desarrollar. Al mismo tiempo, cada persona que no accede a esta formación pierde la posibilidad de incorporarse a uno de los ámbitos laborales con mejores perspectivas de empleo, estabilidad y remuneración en España. La escasez de talento tecnológico no desaparecerá cuando cambie el ciclo económico; solo podrá reducirse mediante una apuesta sostenida por la formación y el desarrollo de nuevas competencias digitales.
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