El nuevo plan global para un desarrollo humano y ecológico va más allá del PIB

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 Niños cruzando un lago contaminado en una balsa casera en Dhaka, Bangladesh.

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El acceso al agua potable y a sistemas de saneamiento gestionados de forma segura constituye un derecho humano fundamental indispensable para la erradicación de la pobreza, la prevención de enfermedades y el desarrollo sostenible global. El informe oficial de Naciones Unidas expone las conclusiones del último balance global sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), alertando del ritmo insuficiente y de las profundas brechas estructurales que amenazan con impedir el cumplimiento de las metas y el desarrollo fijado en la Agenda 2030 en materia de recursos hídricos.

Olivier De Schutter, relator especial sobre pobreza extrema y derechos humanos, advirtió que el modelo actual "no es realista ni sostenible, y a menudo es contraproducente".

"Durante décadas, la narrativa dominante ha sido que el crecimiento económico es la única salida de la pobreza", declaró De Schutter en la presentación de su Hoja de Ruta para la Erradicación de la Pobreza más allá del Crecimiento.

 "Sin embargo, la economía global que hemos construido canaliza una inmensa riqueza hacia las manos de una pequeña élite, debilita las instituciones democráticas y atrapa a millones en trabajos mal pagados. Se basa en el saqueo de los recursos naturales y la mano de obra barata del Sur Global, y ha causado daños irreparables al planeta".

El relator especial subrayó que, en nombre de la competitividad y el crecimiento, los gobiernos también han debilitado las protecciones laborales, desregulado los mercados y recortado los servicios públicos, profundizando la inseguridad y la desigualdad.

La ONU subraya que la combinación del cambio climático, la infrafinanciación y los conflictos armados está cronificando el estrés hídrico y la falta de higiene en las regiones más vulnerables del planeta.

Medidas concretas para una economía basada en los derechos humanos

El modelo que hemos seguido durante décadas se basa en una premisa que hoy, en pleno 2026, resulta casi trágica: la idea de que se puede crecer infinitamente en un planeta de recursos finitos. La transparencia brilla por su ausencia en los flujos financieros internacionales, permitiendo que la riqueza se evapore hacia paraísos fiscales mientras la deuda asfixia a los países que más sufren el cambio climático.

Esta obsesión por el Producto Interior Bruto (PIB) ha ignorado sistemáticamente los "costes externos". Cuando una empresa contamina un río para abaratar costes, el PIB sube por la producción, pero el planeta empobrece por la pérdida de agua potable y biodiversidad. En este escenario, la economía se comporta como un parásito que consume a su huésped. El modelo actual no solo es ecológicamente suicida, sino que es socialmente explosivo e impide el desarrollo de un país, ya que los beneficios de este crecimiento se quedan atrapados en la cúspide de la pirámide, mientras que los costes —en forma de inflación, desastres climáticos y precariedad— se reparten entre la mayoría.

La hoja de ruta presentada por Olivier De Schutter propone un giro radical en el diseño de las políticas públicas globales. El documento, elaborado con la participación de más de 400 expertos, académicos, sindicatos y miembros de la sociedad civil, sostiene que la erradicación de la pobreza es inviable bajo los supuestos económicos tradicionales que priorizan el crecimiento ilimitado del Producto Interior Bruto (PIB).

Para construir un modelo económico supeditado a los derechos fundamentales, la propuesta detalla cuatro líneas de acción política inmediatas:

  • Servicios públicos y cuidados: El fortalecimiento de redes de servicios universales que saquen del mercado especulativo derechos básicos como la sanidad, la educación y la atención a la dependencia.
  • Trabajo digno garantizado: La implementación de programas de empleo público garantizado para asegurar que cualquier persona tenga acceso a un puesto de trabajo con condiciones laborales justas.
  • Seguridad de ingresos: La introducción de mecanismos de protección financiera como la Renta Básica Universal (RUB) para desligar la supervivencia material de la obligación de vender la fuerza de trabajo en mercados explotadores.
  • Reducción de la jornada laboral: Disminuir el tiempo de trabajo para repartir el empleo disponible y mejorar la conciliación, manteniendo de forma estricta salarios justos y dignos.

Mecanismos de financiación e independencia y desarrollo de los países del Sur Global

La viabilidad de esta transición requiere una reforma estructural de la arquitectura financiera internacional. De Schutter enfatiza que la protección social y las infraestructuras de cuidados no pueden financiarse mediante el endeudamiento asfixiante de las naciones de ingresos bajos y medios. El experto señala dos herramientas fiscales y macroeconómicas clave para recaudar la liquidez necesaria: la aplicación de impuestos progresivos a la riqueza y a las herencias, y la cancelación de la deuda soberana insostenible que sufren los países en desarrollo.

El modelo busca además un cambio en las cadenas de suministro mundiales. El objetivo es que los países del Sur Global dejen de depender de la exportación barata y de la explotación de sus recursos y trabajadores para los mercados del Norte. Se propone un desarrollo centrado en fortalecer la economía interna y regional, permitiendo reducir la huella ambiental y corregir la desigualdad extrema sin la obligación de mantener un crecimiento infinito a costa de la destrucción del territorio.

El debate "más allá del crecimiento" y el diseño de la agenda post-2030

La presentación de esta hoja de ruta coincide con un momento de transición diplomática, ya que la comunidad internacional está comenzando a debatir los objetivos globales que sustituirán a los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU cuando venzan en el año 2030. De Schutter advierte de que la próxima generación de metas globales fracasará en su intento de terminar con la pobreza si se diseñan bajo los mismos parámetros de crecimiento que han guiado las directrices económicas durante generaciones.

El valor del informe radica en constatar cómo las teorías del "decrecimiento" o "más allá del crecimiento" han pasado de ser corrientes marginales en el debate académico a configurar de manera activa las agendas de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, presentándose como la única alternativa viable frente a la aceleración de la catástrofe climática.

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