La ESA muestra desde el espacio la deformación del terreno tras los terremotos de Venezuela

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Gráfico en base a la imagen del 25 de junio captada con interferometría radar

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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha difundido una nueva imagen obtenida por el satélite Copernicus Sentinel-1 que permite observar la deformación del terreno provocada por los dos fuertes terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5. El mapa, elaborado mediante una técnica de interferometría radar, ofrece una visión detallada de los cambios sufridos por la superficie terrestre después de los movimientos sísmicos y pone de manifiesto la capacidad de la observación espacial para analizar los efectos de grandes desastres naturales.

A diferencia de una fotografía convencional, la imagen no representa el aspecto visual del terreno. Los colores que aparecen distribuidos en forma de franjas responden a las diferencias detectadas por el radar del satélite entre dos observaciones realizadas en fechas distintas. Gracias a esa comparación, los especialistas pueden calcular con gran precisión los desplazamientos que experimentó el suelo tras los terremotos.

El análisis se centra en la zona entre Caracas y Puerto Cabello

El interferograma difundido por la ESA abarca una amplia franja del norte de Venezuela situada entre Caracas y Puerto Cabello, aproximadamente a 210 kilómetros al oeste de la capital. Dentro de esa área, los científicos han identificado una deformación especialmente visible en las proximidades de La Guaira y Caracas, en una región relacionada con el sistema de fallas de San Sebastián y El Pilar.

Para elaborar el mapa, los investigadores utilizaron imágenes captadas por Sentinel-1 el 18 de junio, antes de que se produjeran los terremotos, y el 25 de junio, apenas un día después de los eventos sísmicos. La comparación entre ambas adquisiciones permite detectar modificaciones en la superficie terrestre y calcular el desplazamiento experimentado por el terreno como consecuencia de la actividad sísmica.

La ESA explica que esta metodología resulta especialmente útil para evaluar rápidamente el impacto geológico de un terremoto, ya que ofrece información precisa incluso en zonas de difícil acceso o donde todavía no se han podido realizar inspecciones sobre el terreno.

Los datos apuntan a un desplazamiento cercano a los 30 centímetros por los terremotos

Los primeros análisis realizados a partir del interferograma indican que la deformación del terreno alcanzó aproximadamente los 30 centímetros en la línea de visión del satélite.

En este tipo de representaciones, cada ciclo completo de colores equivale a un desplazamiento aproximado de 2,8 centímetros. Por ello, el número de franjas visibles permite a los investigadores estimar con bastante exactitud cuánto se movió la superficie terrestre tras el doble terremoto.

El patrón más evidente aparece al norte de la zona estudiada, cerca de Caracas y La Guaira, precisamente donde se localiza el sistema de fallas de San Sebastián y El Pilar. El mapa también sitúa hacia el oeste la conocida falla de Boconó.

No obstante, la Agencia Espacial Europea subraya que el interferograma refleja exclusivamente la deformación del terreno y no constituye una medición directa ni completa del desplazamiento de una falla geológica concreta. Por ese motivo, la información debe interpretarse dentro del contexto de otros estudios geológicos y sismológicos.

La tecnología de Sentinel-1 permite medir cambios milimétricos

El satélite Sentinel-1 forma parte del programa europeo Copernicus y está equipado con un radar de apertura sintética en banda C, una tecnología diseñada para observar la superficie terrestre con independencia de la iluminación o de las condiciones meteorológicas.

Gracias a este sistema, el satélite puede recopilar información tanto de día como de noche e incluso atravesar la nubosidad, lo que garantiza una vigilancia continua de la superficie terrestre.

Además, el radar ofrece una precisión extremadamente elevada, capaz de detectar variaciones del nivel del terreno de apenas unos milímetros. Esta capacidad convierte a Sentinel-1 en una herramienta fundamental para estudiar terremotos, volcanes, deslizamientos de tierra o cualquier fenómeno que provoque alteraciones en la superficie.

La técnica empleada en este caso, conocida como interferometría radar o InSAR, consiste en comparar imágenes obtenidas sobre una misma zona en distintos momentos para calcular los desplazamientos registrados entre ambas observaciones. En el caso venezolano, este procedimiento ha permitido identificar con claridad la huella que dejaron los dos fuertes terremotos sobre el terreno.

La NASA aporta una estimación preliminar de los posibles daños

La evaluación del impacto de los terremotos también cuenta con el apoyo de la NASA, que ha compartido información obtenida mediante observación satelital para facilitar el análisis de las zonas afectadas.

A través de la plataforma NASA Earthdata, la agencia espacial estadounidense ha publicado una estimación experimental sobre la probabilidad de estructuras dañadas utilizando igualmente imágenes radar procedentes del satélite Sentinel-1.

Según ese análisis preliminar, alrededor de 58.870 edificios o estructuras podrían haber sufrido algún tipo de daño como consecuencia de los seísmos. La propia NASA aclara que esta cifra no constituye un balance oficial ni sustituye a las inspecciones realizadas sobre el terreno, sino que representa una evaluación rápida destinada a orientar las tareas de respuesta y facilitar la planificación de las actuaciones posteriores.

Este tipo de productos geoespaciales se utiliza para ayudar a administraciones públicas, servicios de emergencia y organizaciones humanitarias a localizar las áreas con mayor probabilidad de afectación tras una catástrofe natural.

Los recursos desarrollados por NASA Earthdata y NASA Disasters Response permiten comparar imágenes obtenidas antes y después de un desastre con el objetivo de detectar cambios en la superficie terrestre.

A partir de esa información es posible identificar las zonas potencialmente más afectadas, establecer prioridades para las inspecciones sobre el terreno y facilitar la organización de las operaciones de rescate, recuperación y reconstrucción.

En el caso de Venezuela, estos análisis complementan la información ofrecida por la ESA, ya que mientras el interferograma muestra cómo se deformó el terreno tras el doblete sísmico, la evaluación estadounidense ofrece una primera aproximación sobre el posible impacto en las construcciones situadas en las áreas afectadas.

SentiVista reúne las aplicaciones de los satélites Sentinel

La imagen difundida por la ESA forma parte de SentiVista, una plataforma desarrollada para visualizar datos generados por las distintas misiones Sentinel del programa Copernicus.

Este portal muestra numerosos ejemplos de cómo la observación de la Tierra contribuye al seguimiento de fenómenos naturales como sísmos, erupciones volcánicas, inundaciones o movimientos del terreno.

En el ámbito de la actividad sísmica, SentiVista pone de relieve la utilidad de los datos radar de Sentinel-1 para monitorizar deformaciones del suelo, apoyar las evaluaciones rápidas de daños, orientar las labores de recuperación tras una emergencia y aportar información de gran valor para la investigación científica sobre los procesos tectónicos.

Con la publicación de esta nueva imagen, la ESA vuelve a demostrar el papel cada vez más relevante de los satélites de observación terrestre en la comprensión de los efectos de los grandes terremotos y en el apoyo a las actuaciones de emergencia que siguen a este tipo de desastres naturales.

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