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En medio de las dificultades que atraviesan las personas con discapacidad para acceder a actividades y espacios recreativos, una fundación de Bariloche sostiene desde hace más de 30 años una propuesta que busca derribar esas barreras. Con voluntarios, equipamiento especializado y programas sociales, la organización lleva a la montaña una alternativa que combina deporte, inclusión y autonomía.
Una fundación de Bariloche convierte la montaña en un espacio de inclusión
En Bariloche, la montaña puede convertirse en un lugar de encuentro, aprendizaje y autonomía. Desde hace más de 30 años, la Fundación Desafío Bariloche trabaja para que las personas con discapacidad también puedan disfrutar de ese entorno y participar de actividades en la nieve.
La organización desarrolla programas destinados a personas con discapacidades físicas, sensoriales y cognitivas. A través del esquí adaptado, busca ofrecer una experiencia deportiva, pero también generar nuevas oportunidades de integración y desarrollo personal.
La propuesta nació durante la década de 1990 y fue creciendo con el apoyo de voluntarios, instituciones y empresas. Con el paso de los años, la fundación incorporó nuevos equipos y amplió la cantidad de personas que pueden acceder a sus actividades.
Una experiencia que busca generar autonomía
Para quienes participan, aprender a desplazarse sobre la nieve implica mucho más que practicar una actividad deportiva. La experiencia puede ayudar a fortalecer la confianza, mejorar la autonomía y descubrir nuevas capacidades.
El esquí adaptado necesita instructores capacitados y materiales específicos. Cada persona tiene necesidades diferentes, por lo que las clases se ajustan a sus posibilidades y al tipo de discapacidad.
Uno de los principales programas de la fundación es Alma de Desafíos, destinado a residentes de Bariloche. Allí participan personas vinculadas con escuelas especiales, instituciones y organizaciones locales.
La iniciativa permite que personas que quizás nunca tuvieron la posibilidad de acercarse a una pista puedan conocer la montaña y practicar un deporte en condiciones adaptadas.
Una actividad que enfrenta altos costos
El acceso a los deportes de nieve puede ser costoso. A los pases y traslados se suman los equipos y los elementos necesarios para garantizar que cada participante pueda realizar la actividad con seguridad.
En el caso del esquí adaptado, estos gastos pueden aumentar debido a la necesidad de utilizar dispositivos especiales y contar con personal preparado.
Para sostener sus programas, la fundación combina diferentes fuentes de recursos. Con ello, recibe aportes privados, trabaja con voluntarios y desarrolla actividades para turistas que permiten generar ingresos.
También existen acuerdos con empresas y entidades que colaboran con pases, equipamiento y transporte. Esta red resulta fundamental para mantener las actividades destinadas a personas que no pueden afrontar los costos por sus propios medios.
Cooperación y nuevos equipos para el esquí adaptado
El trabajo de Desafío Bariloche también se apoya en vínculos con organizaciones internacionales. Algunas instituciones de Estados Unidos colaboran con capacitación, profesionales y materiales.
Esa cooperación permitió incorporar nuevas herramientas para ampliar la participación. Entre ellas se encuentra el TetraSki, un dispositivo diseñado para personas con discapacidades motrices complejas.
La llegada de este tipo de tecnología amplía las posibilidades dentro del esquí adaptado y permite que participantes con diferentes niveles de movilidad puedan tener un papel más activo durante los descensos.
Del programa social a la competencia
El recorrido no termina necesariamente con las primeras clases. Algunos participantes continúan entrenando y pueden avanzar hacia espacios de competencia.
En los últimos años, jóvenes que comenzaron dentro de los programas sociales llegaron a incorporarse a estructuras federadas y a participar de entrenamientos específicos.
Para la fundación, ese camino demuestra el alcance que puede tener el esquí adaptado. Una actividad que comienza como una experiencia recreativa puede convertirse en una práctica deportiva sostenida y, en algunos casos, abrir la puerta a la competencia.
En un contexto de dificultades económicas para el sector de la discapacidad, mantener estas iniciativas representa un desafío. Sin embargo, la organización continúa apostando por el acceso a la montaña para todo el público, en este caso de la mano del esquí adaptado.
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