El calor, la humedad y los cambios de hábitos propios del verano pueden alterar el equilibrio de la microbiota vaginal y favorecer la aparición de molestias como picor, irritación o escozor.
La sequedad vaginal es un tema tabú, pero miles de mujeres la sufren a lo largo de su vida. Por eso, es importante tener en cuenta la salud vaginal y acudir a un profesional que nos ayude a paliar con este problema.